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日志


6月30日

Las flores de la Petra

flores plastico

Hay que imaginarse la escena. Llego corriendo a uno de mis antiguos pueblitos para celebrar misa. Y según entro en la iglesia veo, al pie del altar, un inmenso centro de flores, del peor plástico, y con una variedad de coloridos y formas que ciertamente dañaba la vista. De verdad que era para verlo: plástico del malo, colorines insufribles, formas inenarrables, y además enorme. Le digo a la señora que cuidaba la iglesia: ¿y esto? Me responde: lo ha traído la señora Petra. Le digo: Vale. Pero en cuanto acabe la misa lo escondes.

Y eso intentó la buena mujer en cuanto dije lo de podéis ir en paz. Pero en ese momento me llega la señora Petra y se me pone en jarras:

- ¿Qué hace usted con el centro?
- Pues guardarlo
- No puede ser. Lo he ofrecido para el altar mayor y tiene que estar en el altar mayor
- Es que la iglesia dice que no debemos poner cosas artificiales (por no decir que encima era horroroso)
- Eso me da igual. Si yo lo ofrezco para el altar, en el altar se queda. Y se ponga como se ponga

A ver quién le hacía entender que no, que eso era insufrible. Y por más que ella razonaba aparentemente bien. Que no iba a estar la iglesia sin flores y para no comprar cada semana, mejor esas y teníamos para siempre. Eso sí. Si llegaban naturales admitía que se quitaran. Si no, de ningún modo. No sé lo que hablamos, ni cuánto tiempo. El caso es que al final se las llevó y creo que acabaron en el cementerio, en la tumba de sus parientes.

Hay gente que tiene la buena ocurrencia de ofrecer para su parroquia las cosas más insólitas. Yo he llegado a ver una imagen de la Virgen en traje de “serrana” por ofrecimiento personal de una familia. Y hay que decir que ofrendas, mejor consultar con el párroco y ver qué conviene mejor. A mí me han llevado una santa de metro y medio de altura, que a ver dónde colocas eso. Y un niño Jesús de Praga de considerable tamaño. Y un collar de bisutería para que la Virgen lo llevara “a perpetuidad”. Al final tuve que dictar una norma: no se aceptan ofrendas ni regalos especiales a la parroquia sin consulta previa con el párroco.

Y dio buen resultado. Se hablaba y se veían las necesidades, que lo mismo eran un mantel para el altar, que unas vinajeras, que un donativo para Caritas. Pero la impresión del centro de flores aún no la tengo superada del todo.

6月29日

Pues no sé si voy por el buen camino

caminos

Hace unos días alguien me preguntaba sobre cómo saber si va avanzando correctamente y por el camino adecuado. Intenté ser claro y conciso, y sólo le ofrecí un par de cosas:

La primera, un preciso texto de la primera carta de Pablo a la gente de Corinto. Es el himno a la caridad que habremos escuchado más de una vez, y especialmente en bodas, seguro.

El amor es comprensivo
el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no presume ni se engríe;
no es mal educado ni egoísta;
no se irrita, no lleva cuenta del mal;
no se alegra de la injusticia,
se alegra con la verdad.
el amor disculpa sin límites,
cree sin límites,
espera sin límites,
aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.

Uno puede preguntarse si de un tiempo a esta parte es más servicial o más comodón. Si es mal educado y egoísta. Si se irrita o lleva cuenta del mal. Sobre todo, quizá me preguntaría a mí mismo si soy capaz de disculpar, confiar, esperar, aguantar… sin límites.

Y la otra cosa que ofrecí es lo que en la teología católica llamamos los dones del Espíritu santo, que son en definitiva dones de Dios. Sirven para saber si de verdad Dios está tomando posesión de mi interior como de su casa, o si por el contrario le pongo obstáculos para que entre en mi corazón. Pues los siete dones del Espíritu son estos:

Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios.

Inteligencia (Entendimiento): Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza.  Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.

Ciencia: El don de la ciencia nos capacita para ver las cosas en su
relación a Dios, de manera que tengamos la visión auténtica de ellas,
no despreciando su valor, pero reconociendo que Dios es su
fundamento y que todos los valores terrenos son limitados da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.

Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.  Clamar  ¡Abba, Padre!

Temor de Dios: Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el hombre se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad.

 

Pus quizá a alguien le sirvan. Al menos lo de San Pablo, a creyentes y no creyentes. Mirar si aguanto, si perdono, si confío, si disculpo, si avanzo en el camino de la paz interior… yo creo que es un buen test que a todos hace bien.

6月28日

Un blog. Y de un cura.

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Después de tiempo, creo que merece la pena explicar de nuevo qué es y que pretende este blog.

El título lo dice a las claras. Es el blog de un cura, párroco por más señas, y de una parroquia actualmente en construcción material.

¿Y de qué habla el blog? Pues de muchas cosas, según se le van ocurriendo al cura.

· De su vida pastoral, donde ocurre de todo. Porque alrededor del cura, en su ministerio, se dan la mano muchas cosas: bodas, bautizos y funerales, misas, catequesis, reuniones, despacho, atención a la gente, enfermos, las obras de un templo en construcción…

· De temas que van surgiendo: respeto a la vida, justicia social, visión de las cosas, familia, algunas cuestiones eclesiales.

· De cuestiones de fe y de vida que surgen de charlas con la gente.

· De anécdotas e historietas, sin dejar de lado alguna pincelada de humor.

· De algún tema concreto de la doctrina de la iglesia.

· Y habla, en el fondo de todo, y sustentando todo, de sus dos grandes amores: Cristo y la Iglesia.

· Es un blog en el que lo católico y las cosas de la iglesia salen bastante. Supongo que en blog de un médico sería normal que se hable de enfermos y hospitales. O en el un profesor, de enseñanza.

 

¿Y este blog para quién es?

Pues para todos, por eso está abierto.

· Para católicos, que quizá los apetezca conocer un poco más la vida diaria y la forma de pensar de un cura. Tal vez mis reflexiones les sirvan para algo.

· Para gente de otras religiones, que quizá considere interesante descubrir cómo intentan vivir su fe los católicos. Y cómo se vive en la parroquia cada día, en lo del momento.

· Para no creyentes. Cuántos hay que más que no creyentes en Dios, no creen en unas formas y unos modos que quizá ya ni existan (o casi).

· Para anti católicos incluso. Quizá descubran que en el fondo mordemos poco.

 

¿Y el autor es carca o progre? ¿De qué va?

Mal empezamos si hay que explicar si uno es carca o si va de progre. Yo explico lo que hago. Y eso si, cuando sale un tema concreto lo explico según la doctrina de la iglesia. Supongo que en blogs musulmanes contarán las cosas según el Corán y en los budistas según sus principios. Yo explico lo que la iglesia entiende. Me parece lo normal. Supongo que el que viene al blog de un cura querrá saber qué dice la iglesia de las cosas. A alguien que viene al blog de un cura no le voy a dar otra doctrina. 

 

¿Y se puede participar?

De hecho se participa y bastante. Resulta interesante descubrir cómo desde otras experiencias se enriquecen datos y se aportan cosas. Y resulta enriquecedor como cada cual explica sus cosas.

Pido, como en todas partes, educación y respeto.

Pues esto es el blog. Y reitero la invitación del principio: estás en tu casa.


6月27日

Una charla que me resultó especialmente interesante

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Hablaba con Juan. De todo. Y la verdad es que en ocasiones hacemos nuestros “ejercicios dialécticos”.

Pongo la charla más o menos:

- ¿Como llevas ese yo interior?
- Permanentemente en búsqueda. El ser humano ha de ser caminante en proceso permanente en la búsqueda de la luz.
- Sí. Yo creo que hay que ser honesto con uno mismo. Intentar que no haya dicotomía entre nuestro ser, nuestro pensar y nuestro obrar.
- Pero a la vez mantener una apertura generalizada hacia el hombre y el mundo. No podemos vivir sin sentirnos marcados por los problemas de la humanidad.
- Más aún. No podemos vivir al margen de las necesidades urgentes que nos rodean. Esas exigencias deben favorecer en nosotros una respuesta adecuada.
- Yo últimamente lo que me planteo es si mi proceso personal hacia este ideal lo estoy llevando de forma adecuada. O si por el contrario me he estancado en el avance.
- Eso no importa. Lo que debes considerar es tu actitud y tu deseo profundo de seguir. Si el interior te grita que sigas adelante no importa el parón circunstancial.
- Lo que me importa es ser fiel a mi conciencia. Actuar según creo en mi interior que debo hacerlo. Eso no puede estar equivocado.
- Si. Y ser consecuente con tu vida y tu pensamiento.
- Me impactan los problemas de nuestro mundo. Tengo que trabajar más en mí la compasión activa hacia el hombre necesitado de vida plena en dignidad.
- No podemos cerrarnos en nosotros mismos. Ni en ideas, ni en presupuestos. Necesitamos mantener una actitud abierta hacia todo, conseguir una mentalidad nueva donde todos los hombres podamos encontrarnos en el respeto y la solidaridad.
- Para mí estar abierto a lo nuevo es importante. Todo está en cambio. Nada permanece. De ahí el acoger con serenidad lo que lleva y saber posicionarse ante las nuevas realidades.
- Es que el inmovilismo radical no tiene futuro.
- Bajo ningún concepto. La libertad es el bien supremo. Y hay que entender que sin el respeto y la libertad no se hace posible la convivencia.
- Si la gente fuera capaz de entender esto el mundo cambiaría…

Cuando llevábamos un rato con una charla más o menos similar, Juan me dice:

- ¿Te has dado cuenta de que llevamos una hora sin decir nada? Esta charla podría llevar la firma perfectamente de un etarra, un católico, un budista, un musulmán, un nazi, un maoísta…

Y nos echamos a reír los dos.

6月26日

Frases solemnes… (y 13): Consecuente con sus ideas

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Hace unos días hemos sentido el fallecimiento de Vicente Ferrer. Y en varios lugares he visto que se referían a él como “un hombre consecuente con sus ideas hasta el fin”. El mismo día caía asesinado por ETA el inspector de policía Eduardo Puelles. Igualmente de sus asesinos podemos decir que son “gente consecuente con sus ideas hasta el fin”. Curioso. La consecuencia con las propias ideas a qué lugares tan dispares puede conducirnos.

Si las ideas de uno son la del amor a los pobres y la lucha por la dignidad humana hasta el fin, puedes acabar convertido en Vicente Ferrer, en Nicolás Castellanos o en Pedro Casaldáliga. Si las ideas son combatir el imperialismo anti-islámico, quizá termines siendo Bin Laden. Si las ideas son el disfrutar de los niños, serás un pederasta.

¿Es bueno ser consecuente con las propias ideas? Depende de las ideas. Las hay que seguirlas hacen bien al hombre y bien al mundo. El evangelio vivido en radicalidad es fuente de vida, justicia y dignidad. Las hay tan horribles, que cuanto más consecuente con ellas peor. ¿Nos imaginamos un pederasta consecuente? ¿Y un asesino consecuente? ¿Y un caníbal? ¿Y un etarra?

Como siempre, a mí que me lo expliquen. Porque consecuentes con sus ideas son o lo han sido los etarras, Bin Laden, Hitler, Stalin, Gandhi, Luter King, Vicente Ferrer, Pedro Casaldáliga, Teresa de Calcuta, Roger de Taizé, Al Capone… Y evidentemente no es lo mismo.




6月25日

Doble personalidad

doble personalidad

Y más de lo que parece. No nos confundamos. Después de mucho escribir y de mucho leer en este mundo de los spaces he llegado a la conclusión de que la doble personalidad existe. Y me explico.

Hay una personalidad cuidada y medida. Es la que reflejamos en las entradas que escribimos cada cual. Normalmente pesadas, medidas, meditadas, positivas, respetuosas, constructivas, quizá demasiado “políticamente correctas”. Difícilmente uno encontrará un escrito que pueda resultar ofensivo contra algo o contra alguien, aunque evidentemente se dan excepciones. Solemos en general escribir cosas que casi cualquiera podríamos firmar. Todo es bonito, positivo, naïf, maravilloso. Todo es respeto, compartir, amistad, alegría, buen ánimo, palabras del alma, expresiones desde el corazón, solidaridad, sacrificio. Y si no son entradas sesudas, colocamos fotos maravillosas, chistes geniales, poesías perfectas, anécdotas divertidas, canciones que elevan el corazón y el ánimo.

Pero observo que hay una segunda personalidad, y es la que expresamos en los comentarios que dejamos a los demás. A veces, incluso, personalidades contradictorias. ¿La razón? Pues que los comentarios se piensan menos, son más espontáneos, se dejan sin pensar. Uno lee algo y suelta lo primero que se le ocurre. Sin el filtro del tiempo dedicado a escribir algo. Sin pensar demasiado lo que se expresa. Incluso he observado que en comentarios hasta solemos cuidar menos la redacción y la ortografía. Quizá es que queremos dejar varios, vamos corriendo y hale, lo primero que se nos ocurre. Y nos retratan en profundidad.

A ver. Esto no es general. Hay personas que tanto en entradas como en comentarios, mensajes y privados mantienen un casi perfecto equilibrio. Hay otros que cambian algo. Y hay también otros que son como el doctor Jekyll y Mr. Hyde. Doble personalidad. ¿Cuál es la personalidad más real? Yo creo que la del comentario. La espontánea, la no pensada, la primaria. La que sale a borbotones de dentro. La que no dio tiempo a una reflexión serena.

Desde mi experiencia, si quiero conocer a alguien de este mundo de los spaces, comienzo por ver su blog, leo entradas, y después dedico un rato a leer los comentarios que va dejando por ahí. Me he llevado tremendas sorpresas. En cuanto se deja libre la mente y el dedo en la tecla, cualquier cosa. Gente que parecía sensata y basta ver tres o cuatro comentarios para llevarse las manos a la cabeza. O al revés. Entradas insulsas y comentarios por ahí llenos de sentido común y espíritu positivo. Pero sin dudarlo. Lo que define a la persona, mucho más los comentarios.

Hay gente que siempre es la misma. Da gusto con ella. Mantienen un equilibrio envidiable. Otros cambian algo. En fin… Otros son completamente distintos. Y con estos últimos se hace difícil entenderse. 


6月24日

Que no estaba muerta, que no…

SomosIglesia

Es una vieja canción de Peret, me parece. Me he acordado de ella pensando en cuántas veces se ha anunciado la próxima defunción de la iglesia con el mismo tino que los periódicos anuncios del fin del mundo.

Y no es de ahora. Es de siglos. Y los que hace tiempo vienen anunciando el fin de la idea de Dios y el desmoronamiento de la iglesia, lo único que han dejado claro es que como profetas tienen poco porvenir. ¿Cuántas veces no se ha anunciado la muerte de Dios? ¿Cuántas se ha intentado arrancar a Dios de la historia por los medios más violentos? ¿Cuántas no nos han dicho que la idea de la religión es algo absurdo, caduco y trasnochado? Pues la gente sigue creyendo. Y se llenan los templos católicos, las mezquitas, los santuarios budistas.

También se ha certificado la inminente defunción de la iglesia católica en numerosísimas ocasiones. Y se la ha acusado de todo. Bueno, de todo no, que los conocimientos históricos en general suelen ser escasos. De la inquisición y las cruzadas. Y de ser infiel a Jesús de Nazaret. Y de aliarse con los ricos. Y de alejarse del pueblo. Tanto que hasta Azaña lo proclama solemnemente en el Congreso: “España ha dejado de ser católica”.

Hoy se sigue diciendo. Se desmorona. El pueblo se aleja de la jerarquía. La gente pasa de la doctrina oficial. La iglesia se muere. La iglesia está agonizando.

¿Pero cuál es la realidad? Frente a las teorías, los datos. Frente a los certificados de defunción, la vida que no acaba. Yo no sé muy bien cómo está la iglesia. Por lo visto, fatal. Pero la parroquia se sigue llenando cada domingo. Y a mis compañeros los pasa lo mismo. Y esta iglesia, que no quiere saber nada de los pobres, ha multiplicado por tres el número de comedores abiertos por Caritas en este año. Y la gente, tan alejada de la jerarquía, sigue yendo a Roma, y a las celebraciones en las catedrales. Y si hablamos de otros apoyos, por ejemplo en la confianza que muestra la gente en la iglesia marcando la crucecita en la declaración de la renta, pues este pasado ejercicio medio millón de crucecitas más que el año anterior. Y un 20 % de asistencia a misa dominical. No está nada mal. Sobre todo para una enferma en presunto estado preagónico.

Sé que algunas personas me dirán que los números no significan nada. Pues claro que significan. Significan que los profetas de calamidades y los anunciadores del cataclismo eclesial definitivo se están columpiando. Vamos, que no aciertan ni una. Y que mientras hay gente que anuncia el fin de esta iglesia caduca, alejada del pueblo, rica y poco solidaria, resulta que los templos se siguen llenando, y que la gente quiere a sus curas y a sus obispos, que Caritas sigue contando con voluntarios y que a los seminarios y conventos siguen llegando vocaciones jóvenes, aunque es verdad que no a todos. Incluso que al papa se le aprecia. Evidentemente todos equivocados.

¿No me irás a decir que la iglesia es perfecta? Pues no. No hay más que vernos a ti y a mí para saber que no. Y no me negarás que hay menos vocaciones que en los años 60. Claro. Pero menos que antes, ¿eh? Sí. Menos. Pero en este momento tenemos en España 1381 seminaristas mayores diocesanos.

Incluso invitaría a echar un vistazo a algunas estadísticas sorprendentes para una institución cuasi difunta: http://www.vicariadepastoral.org.mx/domund_5/hojas/2005_15.htm

No. No me gusta todo. Ni acepto todo sin más. Ni pienso que aquí lo único es decir amén. Pero las cosas son como son y las estadísticas muy tercas.

Que no se muere. Que no. Que con sus imperfecciones, sigue adelante. Y que está muy viva. Y a los anunciadores de su muerte decirles que no parece inminente.

6月23日

El martillo del señor Damián

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Un viejo de pueblo. Atento, amable, y socarrón hasta decir basta. Cada verano llegaba una familia a la casa de enfrente. Gente de la capital. Amables, educados, atentos hasta casi resultar empalagosos. Y cuando necesitaban alguna cosa, acudían siempre al señor Damián.
 
- Buenos días, señor Damián. ¿Sería tan amable de dejarme un momento el martillo?
- Se lo devuelvo. Muchísimas gracias, señor Damián.
 
Y al rato de nuevo:
- Perdone que le moleste, señor Damián. ¿No tendría usted un metro que me pudiese dejar un momento? No sabe cómo se lo agradecería.
- Tenga usted, señor Damián. Muchísimas gracias por todo.
 
Un poco más tarde:
- Discúlpeme de nuevo, señor Damián, ya sabe que no vendría si no fuera imprescindible. Pero por un casual, ¿no tendría usted una llave inglesa que me pudiera dejar un momento?
- Gracias de nuevo, muchas gracias, se merece usted todo por su amabilidad…
 
Decía la mujer del señor Damián: ¿Has visto qué educados, qué amables, qué atentos? A lo que respondió él: “menos educación y menos dar la lata”.
 
Se me ha ocurrido esta broma a propósito de una cosa que yo creo que nos puede confundir bastante. Y es eso de pedir perdón. Nos podemos llegar a creer que con tal de que luego pidamos perdón podemos hacer, decir, expresar, criticar, comentar lo que sea. Incluso a la ligera. Total, si me confundo te pido perdón. Y sí, pido perdón, pero la patada ya está dada.
 
Los ejemplos pueden ser muchos. Hablé mal de ti porque me dijeron que habías dicho, pero te pido perdón. Conté ese secreto a alguien a quien no debía, pero te pedí perdón. Dije de ti cosas que no eran ciertas, pero pedí perdón. Descalifiqué a todos los curas –o políticos, o lo que sea- porque me pareció, pero he pedido perdón. Solté una patada al perro, pero pedí perdón. Y sí. Pido perdón. Pero el mal ya está hecho.
 
Si nos pasamos todo el día pidiendo perdón eso quiere decir sobre todo que hablamos sin pensar, actuamos sin pensar, vivimos sin pensar, alocadamente. En consecuencia metemos muchas veces la pata. Y todo el día a pedir perdón. Pues yo, como el señor Damián, menos meter la pata y menos pedir perdón.
 
Efectivamente todos podemos confundirnos. Y de hecho lo hacemos más de lo que quisiéramos. Y en esos casos es bueno pedir perdón. Pero lo que no es admisible es decir cosas como que “me han dicho esto, si no es así pido perdón”, o decir “esto es así y si me dicen lo contrario, pues perdón, lo siento”. El ideal es que viviéramos con tal prudencia y con tal amor a todos que lo de tener que pedir perdón fuera una excepción. ¿Cómo era esa frase… “amor es no tener que decir nunca lo siento”?
 
Necesitamos vivir prudentemente. Callar mucho. Pensar bien qué decimos y qué hacemos. Cuidar cada palabra que sale de nuestra boca. Ser exquisitos con entradas y comentarios. Y si a pesar de todo nos confundimos, pedir perdón. Pero si necesito pedir perdón a cada instante y por todo, sólo estoy afirmando una cosa: soy una persona irreflexiva e imprudente. Y he de tener más cuidado.
6月22日

No juzguéis

Es el evangelio de hoy:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Déjame que te saque la mota del ojo", teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.»

 

Dejo a continuación una reflexión sobre este texto tomada de la web de la comunidad de Taizé: http://www.taize.fr/es_article4028.html

¿Por qué Jesús dijo a sus discípulos que no juzgaran?

«No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y se os perdonará» (Lucas 6,37). ¿Es posible poner en práctica estas palabras del Evangelio? ¿Acaso no es necesario juzgar si no queremos tirar la toalla ante lo que no está bien? Sin embargo, esta llamada de Jesús se grabó profundamente en los corazones. Los apóstoles Santiago y Pablo, tan distintos uno de otro por otro lado, recogen el mandamiento de Jesús casi con las mismas palabras. Santiago escribe: «¿Quién eres tú para juzgar a tu prójimo?» (Santiago 4,12). Y Pablo: «¿Quién eres tú para juzgar a un criado que no es tuyo?» (Romanos 14,4).

Jesús, ni tampoco los apóstoles, pretendieron abolir los tribunales. Su llamada atañe a la vida cotidiana. Si bien los discípulos de Cristo eligen amar, continúan, sin embargo, cometiendo faltas con consecuencias más o menos graves. La reacción espontánea consiste entonces en juzgar a quienes – por su negligencia, sus debilidades o sus olvidos – causa perjuicios o fracasos. Tenemos seguramente excelentes razones para juzgar a nuestro prójimo: es por su bien, para que aprenda, para que progrese…

Jesús, que conoce el corazón humano, no ignora las motivaciones más escondidas. Dice: «¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacarte la mota de tu ojo, cuando no ves la viga que hay en el tuyo?» (Lucas 6,41). Puedo servirme de las faltas de los demás para afirmar mis propias cualidades. Las razones para juzgar a mi prójimo fomentan mi amor propio (véase Lucas 18,9-14). Pero si estoy al acecho de la mínima falta de mi prójimo, ¿acaso no será para no tener que enfrentarme con mis propios problemas? Las miles de faltas que le encuentro tampoco prueban que valgo más que él. La severidad de mi juicio quizás no haga más que esconder mi propia inseguridad, mi miedo a ser juzgado.

Jesús habló dos veces del ojo «enfermo» o «malo» (Mateo 6,23 y 20,15). Califica de este modo a la mirada enturbiada por la envidia. El ojo enfermo admira, envidia y juzga al prójimo al mismo tiempo. Cuando admiro a mi prójimo por sus cualidades pero al mismo tiempo me da envidia, el ojo se vuelve malo. Ya no veo la realidad como es, incluso puede ocurrir que juzgue a alguien por un daño imaginario que nunca ha cometido.

El ansia de dominación también puede incitar a juzgar. Es por ello que, en el pasaje ya citado, Pablo escribe: «¿Quién eres para juzgar un criado que no es el tuyo?». Quien juzga a su prójimo se erige en amo, y usurpa, de hecho, el lugar de Dios. Ahora bien, estamos llamados a «considerar a los demás como mejores» (Filipenses 2,3). No se trata de desacreditarse, sino de ponerse al servicio de los demás en lugar de juzgarles..

¿Conduce a la indiferencia y a la impasibilidad el hecho de renunciar a juzgar?

En la misma frase, el apóstol Pablo utiliza la palabra juzgar en dos sentidos distintos: «Dejemos de juzgarnos mutuamente. Procurad más bien no provocar el tropiezo o la caída del hermano» (Romanos 14,13). Poner fin a los juicios mutuos no conduce a la pasividad, sino que es una condición para una actividad y comportamientos justos.

Jesús no invita a cerrar los ojos y dejar que las cosas sigan su curso. Porque después de decir que no juzguemos continúa diciendo: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo?» (Lucas 6,39). Jesús desea que se ayude a los ciegos a que encuentren el camino. Pero denuncia a los guías incapaces. Esos guías un poco ridículos son, según el contexto, quienes juzgan y condenan. Sin renunciar a juzgar resulta imposible ver claro para llevar a otros por buen camino.

Éste es un ejemplo sacado de la correspondencia de Barsanuphe y Juan, dos monjes de Gaza del siglo VI. Después de reprobar a un hermano por su negligencia, Juan se encuentra apenado al verle triste. Se siente también herido cuando, a su vez, se siente juzgado por sus hermanos. Para encontrar la calma, decide entonces no hacer más observaciones a nadie ocupándose solamente de sus propias responsabilidades. Pero Barsanuphe le ayuda a comprender que la paz de Cristo no consiste en replegarse en sí mismo. Le cita en varias ocasiones las siguientes palabras del apóstol Pablo: «Reprende, exhorta con toda paciencia y pedagogía» (2 Timoteo 4,2).

Dejar tranquilo a los demás puede ser también una forma sutil de juzgarles. Si sólo quiero ocuparme de mí mismo, ¿acaso significaría que no considero a los demás como dignos de mi atención y de mis esfuerzos? Juan de Gaza decide no reprender a ninguno de sus hermanos, pero Barsanuphe comprende que, en realidad, continúa juzgándoles en su corazón. Le escribe: «No juzgues ni condenes a nadie, pero adviérteles como verdaderos hermanos» (Carta 21). Renunciando a los juicios es como Juan llegará a ser capaz de preocuparse veraderamente por los demás.

«No juzguéis antes de tiempo: esperad a que venga el Señor» (1 Corintios 4,5). Pablo recomiendo la mayor moderación en el juicio. Al mismo tiempo, exhorta con insistencia a preocuparse por los demás: «A los insumisos amonestadlos, a los deprimidos animadlos, a los débiles socorredlos, con todos sed pacientes» (1 Tesalonicenses 5,14). Por experiencia sabía lo que reprender sin juzgar podía costar: «Durante tres años no he cesado de amonestaros con lágrimas ni de día ni de noche.» (Hechos 20,31). Sólo la caridad es capaz de un servicio semejante.

Adiós, Gomer

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Once años juntos. Esta es una de las primeras fotos que tengo suyas. Un schnauzer miniatura. Últimamente casi no podíamos estar juntos más que por las noches. Pasaba el día con mi madre, en el patio de casa, como un señor. Eso sí, las noches conmigo.

Esta mañana me ha despertado como siempre. A partir de las siete de la mañana ya empezaba a dar vueltas alrededor de la cama y si no le hacía caso acababa poniendo sus patitas sobre el colchón y hasta dándome golpes con la pata a ver qué estaba pasando.

Cuando llegaba por la noche a casa salía como loco a esperarme. Era hacerle una caricia y corría como loco con mi madre para que supiera que ya había llegado.

Acaban de avisarme que lo ha atropellado un coche hace unos minutos y que lo ha matado en el acto.

Él sabe de mí muchas cosas. Momentos malos he pasado abrazado a él. Cuando las cosas se me han puesto al revés, Gomer ha sido el silencioso paño de lágrimas que sin decir nada se dejaba achuchar. Pero también hemos jugado y reído.

Adiós, Gomer. Quién sabe si Dios en su bondad tendrá un cielo para ti. Te lo mereces.

Yo, en este momento, sólo lloro.

6月21日

Jorge. De profesión, cuervo

cuervo

A la puerta de la iglesia, ayer mismo. Estoy hablando con un amigo. Y pasa alguien por la calle, se me queda mirando y me dice:

- Todos los curas sois unos cuervos

Responde el que está conmigo:

- Y tú un capullo

Y el otro que suelta:

- Tú a mí no me faltas al respeto, ¿eh?

Claro. Pero yo, cuervo. Eso es distinto.


A mí las descalificaciones globales me parecen penosas. Todas las mujeres unas golfas. Todos los hombres unos aprovechados. Todos los políticos, corruptos. Todos los homosexuales, viciosos. Y desde luego nadie lo aceptamos.

Eso sí. Todos los curas cuervos. Todos los curas pederastas. Todas las monjas zorras. Frases que uno escucha en la calle y lee en los spaces. 

Como se lee constantemente que hay que respetar y no juzgar. Sí. Pero yo cuervo. Y, evidentemente, la culpa será mía. Por ser miembro de una iglesia mala, corrupta, prostituida… Oye, oye… ¿no decimos que no hay que juzgar? Criticar a la iglesia no es juzgar. Es describir. Claro.

La Iglesia es mi madre. Y acepto que tiene sus defectos. Como yo. Pero me resulta muy difícil dialogar con quien constantemente me habla mal de ella. Con quien la descalifica global y permanentemente. Como tampoco estoy dispuesto a dialogar con alguien que constantemente me está diciendo lo malas que son mi madre o mi hermana. ¿Se lo puede imaginar alguien? Que quede con un amigo para tomar café y se pase el rato hablándome mal de mi madre. Y al día siguiente otra vez. Y al otro. Y al cuarto, toma café con su tía la del pueblo, conmigo nunca más.

Jorge, que hay que hablar con todos. Claro. Pero un buen hijo no tolera que pongan verde constantemente a su madre. Y si la Iglesia es una sociedad prostituida… ya sé yo lo que soy. Pues te aguantas. Pues me aguanto. Pero contigo no tengo nada más que hablar.

Hablar siempre. Dialogar siempre. Compartir siempre. Aguantar insultos y descalificaciones por sistema, nunca. Hasta ahí podíamos llegar.

Eres intolerante. Normal. ¿O tú estás dispuesto a aguantar que te hablen mal de tu madre cada día? A mi madre, aunque tenga defectos, que los tiene, ni tocarla. Un respeto.


6月20日

A mi amor, después de tantos años

ancianos

Casi se me ha olvidado desde cuándo estamos juntos. Y posiblemente tampoco tú lo recuerdes muy bien. Nuestra cabeza no es lo que era.

¿Recuerdas esta foto? Es de los primeros días en que salimos juntos. Casi ni nos reconocemos. Ya no soy ese hombre bien plantado, con su pelo perfecto y ese cigarro que mira hoy cómo me tiene. Tampoco tú, amor, eres la misma, afortunadamente. Ese cuerpo, envidia de quienes te miraban, hoy es poco y casi nada. Lo marcaron los partos, que se llevaron por delante tu vientre liso y tu pecho perfecto. Tus ojos se quedaron en esas noches de aguja e hilo repasando la única camisa decente que pudimos comprarme, y los calcetines de tus hijos que aguantaban año tras año. Las manos se ajaron: jabón barato y lejía. Tienes las huellas de nuestros enfados, de cabezonerías de los dos, de tantas cosas que no supimos hacer como debíamos. Y hoy, perdóname mi vida, hasta te has ido haciendo un poco gruñona con los años.

No, mi amor, no es un reproche. ¿Cómo te va a reprochar algo quien no supo ser el compañero perfecto que tú necesitabas? Mírame: sin pelo y con una tripa fruto de mi propio abandono. Con una historia de ratos hurtados a los míos para perderme en oscuridades que siempre imaginaste. También gruñón en muchas ocasiones. Pegado a mis pequeños vicios, quizá lo dejamos en manías, y hoy contigo hablando de estas cosas.

Mira qué foto. No te cambio hoy por esa niña. Te quiero con cicatrices, rasguños, con todas las heridas de tu alma. No puedo ofrecerte aquél muchacho. Hoy apenas tengo achaques y torpezas.

Y sin embargo necesito tu mano para seguir vivo. Tu olor que me hace saber que no estoy solo. El rumor de tus pasos vacilantes que ofrecen un estar contigo para siempre. Tu cabecita, amor, se está perdiendo. Mañanas hay que apenas puedes recodar mi nombre. Pero aún sonríes cuando te acaricio. No necesito más. ¿Alguna vez hemos necesitado algo más que sonreír juntos?

Te quiero. Como el día de la foto. Como cada día. Como siempre. Ya sé que nos hemos peleado. Que ninguno de los dos fue ni es perfecto. Pero no quiero vivir si no es contigo. Y hoy, cuando la vida nos dice que vamos en declive, te prometo de nuevo amor eterno. Porque, amor, no podría vivir sin tu mano entre las mías.

(Dedicado a mi Iglesia, la de Jesús, también gruñona a veces, ajada, quizá con la cabeza perdida en ocasiones, de la que me enamoré de crío, y a la que quiero entrañablemente, aunque yo mismo no sea lo mejor que le haya sucedido).

6月19日

¡Valor, señor cura!

Curas

Si predica más de diez minutos, no acaba nunca. Si predica menos, no se ha preparado.

Si habla de la contemplación de Dios, está en las nubes. Si aborda los problemas sociales, gira a la izquierda.

Si casa y bautiza a todo el mundo, vende los sacramentos como en rebajas. Si se vuelve más exigente, quiere una Iglesia de «puros».

Si aplica a todos las mismas normas, no comprende las circunstancias de cada uno. Si hace excepciones, debería tratar a todos por igual.

Si se queda en el despacho, no ve a nadie. Si hace visitas, no está nunca en el despacho.

Si visita a las familias, no tiene nada que hacer. Si no las visita, no le importa la gente.

Si tiene éxito con los niños, tiene una religión de crío. Si está con los jóvenes, no quiere penas. Si está con los mayores, más le valdría ocuparse de los jóvenes.

Si tiene amigos ricos, vive con los que mandan. Si tiene amigos pobres, es un revolucionario.

Si va por las entidades del barrio, se quiere meter en todo. Si no va, no le interesan los problemas.

Si atiende a los pobres, seguro que tira el dinero. Si no lo hace, debería estar con ellos.

Si va de negro, es un anticuado. Si va de paisano, le da vergüenza que sepan que es sacerdote.

Si visita a los enfermos, tiene tiempo para perderlo y pasa al mar­gen de los problemas de su tiempo. Si no los visita, no le preocupan los débiles.

Si hace obras en la iglesia, tira el dinero por la ventana. Si no hace nada, es un abandonado.

Si colabora con el consejo parroquial, se deja llevar como un bo­rrego Si no tiene consejo parroquial, es demasiado individualista.

Si sonríe fácilmente, se muestra demasiado familiar. Si no lo hace, es intratable

Si es joven, no tiene experiencia. Si es viejo, debería jubilarse.

Si se muere o se traslada, los feligreses escriben una carta al obispo y exigen uno.


Cenar con niños

discapacidad

Son las 00:20 y llego a casa en este momento. Cena de niños. Niños grandes, mis niños grandes. Ha sido tarde de fiesta. Dejar el centro y acudir juntos a un restaurante para celebrar el fin de curso. Con lo que sacan de la venta de sus manualidades todos los años nos obsequian con una cena a los más cercanos. Tengo el privilegio de que uno de ellos soy yo.

No es sencillo. Son adultos con discapacidad intelectual, y algunos de ellos, además, en sillas de ruedas. Por eso la primera aventura es organizar la expedición: algunos pueden ir en coches normales, otros en furgonetas semi adaptadas, otros en vehículos adaptados del todo. No es nada sencillo. Cuesta trabajo. Porque además en la expedición –son realmente niños- hay que solventar otros detalles –y evidentemente invento nombres-: María y Pili no quieren subir al coche si no van juntas; Julián quiere ir de la mano de su niña; pero Pepe y Javi mejor separados, que se zurran. Por otra parte, los que tienen problemas para control de esfínteres van mejor en las furgonetas que tienen asientos de eskay… Cuesta, pero nos vamos.

Cuatro conmigo, claro. Y en el viaje cantando eso de “Un rayo de sol” y “Eva María se fue buscando el sol en la playa…”. Son geniales.

El restaurante nos conoce de siempre. Y tenemos una sala para nosotros solos. Hoy es día de fiesta y nadie va a hacer ese régimen obligado por sus especiales circunstancias físicas. Entremeses fríos y calientes, gambas, y cordero asado. Y de postre tarta. ¡Qué bien me comen mis niños! Y al final, regalos para los que han cumplido años en este último mes. Nervios, intriga, qué será… Y un regalo que me ha emocionado. Un sobre con dinero para Caritas. Los más pobres, con una pobreza que surge de su discapacidad intelectual y sus sillas de ruedas, y que se materializa en tener que vivir en una residencia especial, han sido capaces de coger un dinero fruto del cariño puesto en sus manualidades y ofrecerlo a otros pobres. Es igual la cantidad. Es la pobreza de unos aliviando la de otros.

La cena ha ido genial. Se portan estupendamente. Y el viaje de vuelta otra vez cantando en el coche. Y de nuevo el bikini de rayas de Eva María y el rayito de sol. Los he dejado en el centro a las 11 de la noche. Y 50 Km. hasta casa. Por el camino también he venido escuchando música. Una canción de Víctor Manuel que siempre me lleva a estos niños: “Sólo pienso en ti”.

Niños especiales a los que quiero de corazón. Hoy han querido invitarme a cenar con ellos. En un restaurante. Con el fruto de su trabajo. Y con todas las sonrisas del mundo.

Sólo me queda una duda: Y con todo lo que han cenado esta noche… ¿mañana no estarán malos? Porque no me extrañaría.

Por cierto, aquí os dejo la canción de Víctor Manuel:

 

  

6月17日

Las cosas de la Inesita

Niña

Es hija de uno de mis sobrinos. Se llama Inés. Y va a cumplir cinco años. Y tiene unas cosas que te dejan helado… Os cuento un par de ellas.

 

La primera. Me llama el lunes para felicitarme por mi cumpleaños. 

- Tío, felicidades. ¿Cuántos cumples?

- 54

- ¡Hala cuántos! Pero que viejo eres tío, que viejo, que viejo, que viejo…

 

La segunda. Va a visitar a mi madre, su bisabuela, 95 años, la “bisa”, como le dicen sus siete bisnietos.

Y una frase tumbativa:

- Bisa, como eres tan viejecita, ¿verdad que te vas a ir muy pronto al cielo a ver al niño Jesús?

Mi madre aún no se ha recuperado.

6月16日

Secretillos de uno

 Dios-mano

Supongo que cada uno de nosotros tiene los suyos. Las pequeñas cosas que te hacen vivir, las frases que te han marcado, los detalles que te emocionan.

Hoy quería compartir con todos dos de las cosas que me sostienen en mi fe. Dos bobadas quizá. Pero mías.

Una, esta imagen que he colocado. Y es que sólo pudo imaginarme a Dios así. Una enorme mano y yo en ella. He tenido varias imágenes de este estilo. Incluso me las enviaban. Es igual. Lo que quiero expresar es que para mí Dios es una enorme mano en la que descanso completamente en paz. Si Dios me sostiene no hay miedo. Todo está bien. Cuando alguna vez alguna preocupación salta, recuerdo la estampa. Es suficiente.

Y la otra es un salmo pequeñito. El salmo 130, que es algo así como la estampa pero en salmo:

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Con este salmo y esa imagen, vivo en paz. Y lo miro y lo rezo no con el convencimiento de quien se cree perfecto, sino como la meta a la que deseo llegar.

Cancha al adversario. Un poco de humor

diablillo

Lo decía aquel viejo cura: “Anda que si después de la vida que lleva uno, encima acabo en el infierno… ¡y mira que me lo barrunto!”

Llegan los demonios al cielo para organizar un partido de futbol amistoso con los ángeles.
Ángeles: No tiene sentido, nosotros tenemos a los mejores jugadores.
Demonios: Si, pero nosotros tenemos a todos los árbitros

Había una vez un diablo pequeño que le pregunta a su tío: ¿Puedo ir al cielo a jugar con los angelitos? El tío dice: No, porque la otra vez que fuiste al cielo te portaste muy bien

Un buen día, el diablo estaba llorando en el infierno, entonces llega uno de sus demonios y le pregunta que por qué lloraba. Entonces el diablo le dice: ¡Lo que pasa es que los cristianos siempre me echan la culpa de todo!

La siguiente historia demuestra que hay que cerciorarse de las direcciones de correo electrónico antes de enviar uno, para evitar malos entendidos o males mayores. Un hombre dejó las nevadas calles de Chicago para pasar unas felices vacaciones en la soleada Florida. Su esposa estaba en viaje de negocios y habían planeado encontrarse en Miami al día siguiente. Cuando el hombre llegó al hotel, después de haber pasado el día en la playa bajo los cocoteros y harto de refrescos tropicales, decidió enviar a su mujer un e-mail para contarle las maravillas del lugar. Como no encontró el papelito donde tenía apuntada la dirección, se arriesgó a tirar de memoria y rezar para que fuera correcto. Pero, por desgracia, se equivocó en una letra y el mensaje se dirigió hacia la esposa de un pastor protestante que había muerto el día anterior. Por la noche, esta mujer decidió leer el correo para ver las condolencias que había recibido; cuando miró el monitor dio un respingo, pegó un grito y cayó tiesa, muerta al suelo. Al oír el grito sus familiares corrieron a donde se encontraba y leyeron lo siguiente en el correo que mostraba el monitor: Querida esposa: Acabo de llegar. Fue un largo viaje hasta aquí, aunque merece la pena; todo es precioso, con muchos árboles, jardines, fiestas. A pesar de llevar pocas horas aquí ya me estoy sintiendo como en casa. Ahora me voy a descansar. Sólo quiero decirte que ya hablé con toda la gente y tienen lista tu llegada aquí a lo largo de mañana. Estoy seguro de que también te va a gustar mucho. Besos de tu eterno y amoroso marido. P.D. ¡Prepárate porque aquí hace un calor infernal!

Un tio que esta en el cielo le pregunta a San Pedro:
- San Pedro, que hay hoy de Cenar ?
a lo que San Pedro responde
- Una loncha de Jamón York y un yogur.
- Pero como va a ser eso? -dice el tío- si noto yo por aquí un olorcillo mu rico...
- Pues aquí no es -replica San Pedro- será en el infierno o en el
purgatorio, porque hoy de cenar hay una loncha de Jamón York y un yogur.
El tio se baja al infierno y ve que se han montao una peaso de
barbacoa, se pasa de vuelta por el purgatorio y ve que se están tomando unas cervecitas mientras se preparan una paella. Cabreao, tira pal cielo y le dice a San Pedro:
- San Pedro, vaya tela, en el infierno una barbacoa, en el purgatorio, una paella que no veas, y aquí, en el cielo, una mierda de loncha
de Jamón York y un yogur, anda tío, enróllate, haz una cena en condiciones.
- Que no !
- venga ya hombre !
- Que no!!, que para cuatro que somos no hago yo cena.

Un tío se muere y va al infierno, donde le recibe el Diablo y le dice
que tiene que elegir una habitación de entre tres, y allí es donde va a
pasar la eternidad. Entonces el demonio le enseña la primera; todo el mundo alli esta cubierto de mierda hasta el cuello. "Bueno, vamos a ver la siguiente". El demonio le enseña la segunda y allí todo el mundo esta cubierto de mierda hasta la cintura. "Vaya, esta parece mejor.... vemos la tercera ?" El demonio le enseña la tercera, y allí la mierda lleva solo hasta las rodillas. Nuestro hombre, por supuesto, elige la tercera. Apenas ha entrado, llega un demonio y les dice a los condenados:
- A ver, venga, ya esta bien de descansar, todos a hacer el pino !

Primer acto:sale el diablo con un papel de baño
Segundo acto:sale el mismo diablo con otro papel de baño.
Tercer acto:sale el mismo diablo con otro papel de baño.
¿Cómo se llamo la obra?
El diablo anda suelto

Era una vez un Alemán se muere y se va al infierno ve que allá hay un infierno para cada país entonces va al infierno Alemán y pregunta: -¿Qué te hacen aquí?-, a lo que le contestan: -Aquí primero te sientan en una silla eléctrica por una hora, después te acuestan en una cama de clavos durante otra hora y el resto del día viene el diablo y te da de latigazos- Entonces, va a los demás infiernos y pregunta lo mismo y le responden lo mismo que en el Alemán, entonces ve que en el infierno español esta lleno de gente queriendo entrar. Entonces va y pregunta lo mismo: - ¿Que te hacen aquí?- y el comentario es el mismo. Entonces les dice: -Pero ¿porque aquí hay tanta gente queriendo entrar? - y el español le contesta: –Es que aquí nunca hay luz, los clavos se los robaron, y el diablo solo viene, firma y se va.


6月15日

Gracias ¿a la vida?

 

 

 

No. A la vida no. A Dios, que me dio la vida, me la conserva, me cuida, me mima, me ama.

A Dios, que me regaló unos padres y una familia y nos hizo y nos hace el don de querernos de verdad.

A Dios, que me regaló la fe y me hizo hijo de la Iglesia, a la que quiero como madre.

A Dios, que ha sabido regalarme siempre lo que mejor ha sido para mí.

A Dios, que me ha concedido el don de rodearme de gente buena con la que compartir la vida, la fe en Cristo, el gozo del Espíritu, la esperanza en la vida eterna, el amor entre los hombres.

Padre Dios, Gracias.

6月13日

¿Dónde llevas la billetera? (o cosillas del Corpus)

  
 
Tarde tediosa. He tenido que venir a la parroquia a primera hora de la mañana. Problemas técnicos. Un calor asfixiante en Madrid. Eso sí, me ha dado tiempo a visitar a una familia que hacía días que lo tenía pendiente.

Esta tarde, en la soledad del despacho, he leído algunas cosas sobre la Eucaristía. Y siento añoranza del Corpus en el pueblo: olor a cantueso y romero, palio y custodia, altares, niños y volteo de campanas. En Madrid, en un barrio, las cosas son distintas. Pero la tarde me ha sido útil. Leer cosas sobre la Eucaristía serenamente me ha ensanchado el corazón. Y me ha hecho pequeño. Cristo hecho pan. Venid adoradores. Dios está aquí. He hecho la lectura ante el Sagrario a pesar de un calor que se hace insoportable. Pero no podía leer en otro sitio. Y luego, serenamente, las Vísperas. En un rato voy a celebrar la Eucaristía. En la homilía dos ideas tan sólo. Que Cristo está realmente en la Eucaristía. Que no se puede compartir el pan eucarístico sin compartir con el pobre.

Os dejo unas cosillas por si a alguien le sirven. Lo primero un video del Corpus en Toledo, mientras suena ese “Cantemos al amor de los amores” que me sigue emocionando. Y luego cosas mías, sin importancia. Pero si valen, pues bendito sea Dios.
 
 
Primera:
¿Os habéis dado cuenta dónde solemos llevar los hombres la billetera? En la chaqueta, en el bolsillo de dentro. ¿Y os habéis dado cuenta donde cae exactamente la billetera? Justo encima del corazón.
Pues conversión que toca el corazón y no toca la cartera… muy sospechosa.
 
Segunda:
El pan eucarístico, consagrado, no representa, evoca, sugiere, simboliza, alude, parece, aparenta, recuerda a Cristo. ES CRISTO.
 
Y otras dos más específicas sobre el Corpus y la Eucaristía:
 
Tercera:
A los católicos nos viene bien recordar qué es la Eucaristía. Y de paso los no católicos pueden conocer qué es este sacramento para nosotros. Y la forma de explicarlo correctamente es sugerir la lectura de un documento del papa. Lleva por título “La Eucaristía fuente y culmen de la vida y misión de la Iglesia”. Pues os dejo el link por si a alguien le apetece: 
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/apost_exhortations/documents/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis_sp.html
 
Cuarta: 
Dejo un link de aciprensa sobre la Eucaristía que remite a un montón de conceptos y recursos: http://www.aciprensa.com/Eucaristia/

6月12日

Sentido del humor

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Nos tomamos demasiado en serio las cosas. Todo nos altera, nos enoja, nos saca de nuestras casillas. Una palabra basta para que perdamos los estribos. Una frase para sentir una conjunción planetaria en contra nuestra. Nos falta sentido del humor. Mucho.

Copio unas cosillas sacadas de internet:

Tener sentido del humor no significa estar continuamente haciendo gracias o contando chistes. Consiste en tener una actitud lúdica y positiva que ayuda a relativizar los problemas y a verlos con cierta distancia.

El humor no resulta aceptable si se hace a costa de otros. Se necesita tener claro que no se trata de reírse de los demás sino con ellos. Por tanto, sobran las burlas, la ironía y algunos programas de “humor” en la televisión.

Al buen humor se le atribuyen muchos beneficios, por ejemplo: colabora en la producción de endorfinas, que aportan bienestar y alegría; baja el nivel de tensión; ayuda a no tener úlceras de estómago; contribuye a que afloren las partes más brillantes de las personas; y resulta un buen aliado para el aprendizaje.

Algunas frases sobre el sentido del humor:

El sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias. Alfredo Landa
Quien nos hace reír es un cómico. Quien nos hace pensar y reír es un humorista. Georg P. Burns
El humor es una cosa demasiado seria como para tomársela a risa. Groucho Marx
Bromear es una de las cosas buena de la vida, pero cuesta años el aprendizaje. Lin Yutang
En el fondo tener sentido del humor es ser consciente de la relatividad
de las cosas.
Antonio de Senillosa

Muchas veces ayudó una broma, donde la seriedad solía oponer resistencia. Platón
El humor se tiene o no se tiene y es la manera de ver las cosas con claridad. Antonio Mingote
No discutas jamás con un idiota, puede que la gente no note la diferencia. Arthur Bloch
No hay un espíritu bien conformado, al que le falte el sentido del humor. Coleridge
El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres, el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina. Percy Whipple
La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar. Friedrich Nietzsche
El humor es una lógica sutil. Horacio
El buen humor es un deber que tenemos con el prójimo. John Stevens
El sentido del humor es el que ayuda a sobrellevar a los otros cinco. Maese Gregorio
A ninguna mente bien organizada le falta sentido del humor. Coleridge
El humor es una de las mejores prendas que se pueden vestir en sociedad. Thackeray
La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual. Gregorio Marañón
Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo.
Sonríe y todo el mundo te preguntará que te pasa.

La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua.

Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean.
El cementerio es un lugar donde están los que creían que sin ellos, el mundo no podría continuar.
El humor no es un don del espíritu, sino del corazón. Ludwig Börne
Hay dos clases de bromas: una incivil, petulante, malévola, obscena; otra elegante, cortés ingeniosa y jovial. Cicerón
¿Que dice la palabra de Dios?
  Más los justos se alegrarán;

                se gozaran delante de Dios.
                                 Salmos 68:3

                          Porque al hombre que le agrada,
                          Dios le da sabiduría, ciencia y gozo.
                                           Eclesiastés 2:26