Jorge 的个人资料Jorge. De profesión, cur...照片日志列表更多 ![]() | 帮助 |
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6月28日 Un obispo "de andar por casa"Madrid es una diócesis gigantesca. Más de 500 parroquias. Sólo en mi vicaría, una de las ocho existentes en la diócesis, somos un total de sesenta parroquias. De locos. Por más que se multipliquen el Sr. Cardenal y sus auxiliares, por más que los vicarios episcopales estén siempre ahí, uno no tiene más remedio que reconocer que no se llega a mucho más. En mis nueve años de cura de pueblo, recibí la visita de mi obispo una vez en cada parroquia. Y en otras tres ocasiones tuve la oportunidad de acoger a uno de los obispos auxiliares. Para dos parroquias, en nueve años, cinco visitas, reconozco que es todo un privilegio. En esta parroquia va a hacer dos años que estoy ejerciendo el ministerio. Hace dos semanas nos visitó un rato uno de los auxiliares con motivo de la profanación del sagrario. Y vuelvo a decir que en este Madrid no se puede pedir más. Pero claro, es difícil que el obispo sepa de verdad cómo estamos los sacerdotes y, menos aún, que conozca a sus laicos. No hay ni tiempo más que para un saludo y poco más. Por eso he disfrutado mucho con la presencia de Mons. Antonio Camilo González, obispo de La Vega, en la República Dominicana, que ha estado en la parroquia un par de días celebrando la eucaristía con nosotros. El martes llegó y tocaba un funeral de año, por un hombre joven fallecido tras una penosa enfermedad. Y lo celebró monseñor, y pudo saludar a los padres y a la esposa del fallecido, y charlar tranquilamente con la gente. Después, nos fuimos a cenar con una familia: matrimonio y cuatro hijos, y en esa noche, dos curas y un obispo. Fantástico. Charlando de todo, contando anécdotas, bromeando con los chavales. Ayer miércoles sé que se fue con mi compañero, con el P. Porfi, a visitar al vicario de la zona, y a comprar unos libros. En el metro, claro. Y por la tarde otra vez en la parroquia. Me encantó hablar con monseñor. Y contarle lo que hemos vivido en la parroquia Porfi, su cura, y un servidor. Sin prisas. Una charla de esas a veces, aparentemente, tonta, otras veces tocando temas eclesiales, otras hablando de nuestra experiencia de parroquia y los proyectos de futuro. Todo un lujo. Un obispo para nosotros durante un par de días. Tanto sacerdotes como laicos tenemos necesidad de nuestro pastor. No sólo en lo teológico, que nadie lo pone en duda, también en la cercanía real. Mi obispo, el Sr. Cardenal de Madrid, D. Antonio, sé que no llega a más. Ni sus auxiliares. Y que sus vicarios hacen lo posible y hasta casi lo imposible. Pero yo echo de menos la cercanía del pastor. Echo en falta que conozcan más a la gente, que hablen con los laicos de todo. Madrid nos mata, como hace años decía una frase publicitaria de la ciudad. En esta mañana, cuando monseñor Camilo González acaba de dejar Madrid rumbo a Roma, para la visita ad limina, quiero dar gracias a Dios por su presencia, y agradecerle desde estas líneas esas horas que nos dedicó sin prisas y que nos hicieron sentirnos muy hermanos. Anoche, cuando le dejé en casa, nos despedimos con un abrazo intenso y sincero. Le pedí que allá en Santo Domingo, cuide muy bien de este Porfi con quien hemos podido trabajar y vivir durante dos años. Y monseñor me dijo: “Padre, en dos días me siento muy unido, muy en comunión con usted y esta parroquia”. Y me dijo algo más: “¿Vendrá a visitarnos?” Pues sí. Pienso ir.
6月22日 Pecadillos "de cintura para abajo"Charla distendida con A., uno de mis feligreses, con quien existe una buena relación de amistad. A. es catedrático de historia, y con una formación católica casi tan amplia como la histórica. Le preguntaba un día por la película “Los Borgia”. - A., me han dicho que se recrea demasiado en lo escabroso - Mira Jorge, se habrán quedado cortos.
Eso sí. Me siguió diciendo. Pero eso son sólo pecadillos “de cintura para abajo”. Sin embargo el papa Borgia, Alejandro VI, fue un hombre irreprochable en dogma y moral, en liturgia. Y un hombre que supo cuidar la iglesia y luchar por el vaticano con todas Sus fuerzas. También vamos a poner a su favor el mecenazgo artístico que nos ha legado tesoros extraordinarios para la iglesia y para toda la humanidad.
Desde luego, y ya hablo yo, lo más espectacular son los pecadillos de cintura para abajo. Debe ser consecuencia de tanto programa televisivo de alcoba en los que sólo importa cómo cada cual se encarga de deshacer su cama. Curioso. Personajes de lo más variado: empresarios, artistas, escritores… y nadie habla de sus proyectos, sus méritos, sus empresas y negocios. Pero de su cama, sí. Con quien se acuestan. Hoy el mérito más grande es haber compartido cama con... o haber sido el amante o la amante de…
Me da igual iglesia o no. Aunque entiendo que lo escabroso de un atisbo de ligereza en la entrepierna es mucho más jugoso si roza a un clérigo. Pero efectivamente, ni es lo peor, ni lo más dañino.
Dañino para toda la comunidad y para una parroquia o una diócesis es que el clero se olvide del credo y que, en consecuencia, predique que es igual creer una cosa que otra. Eso hace daño por generaciones. Gravísimo que no explique las normas de moral y que, en consecuencia, robar, mentir, difamar, no respetar la mujer o el hombre ajenos, relativizar cualquier norma. Muy peligroso convertir las celebraciones litúrgicas y sacramentales en ritos vacíos donde se da la impresión de que el mismo oficiante no se lo cree. Penoso encontrarse con un pastor egoísta, incapaz de servir, cerrado en sus intereses, que se coloca como señor a quien todos han de servir y venerar.
Y ya ven. De eso, nadie se preocupa. Y hace daño. Muchísimo daño. Ahora, ya puede ser el cura un hombre servidor de su parroquia, un hombre de fe, preocupado por la iglesia, sincero, honrado, trabajador… que como alguien intuya que pecó contra el sexto... pobre cura.
El cura, el no cura, está llamado a la perfección: “perfectos como vuestro Padre es perfecto”. Ahora, no se dejen engañar.
El cura perfecto no existe. Ni el laico perfecto. Ni el papa perfecto. Pidan a sus curas, pídannos a sus curas y obispos que celebremos la fe como la Iglesia nos pide, que prediquemos la verdad, que atendamos a nuestra gente, que seamos servidores de los pobres. Pero no se crean eso de que si el cura cumple con su celibato todo lo hace bien. Un fallo en temas de celibato no deja de ser un pecadillo de “cintura para abajo”.
Y si un día nos ven caer como pecadores, porque no sabemos servir, porque nos perdieron los nervios, porque fuimos débiles, recen por nosotros para que seamos fuertes, como Dios nos pide y la Iglesia espera de nosotros. Pero, de verdad, que lo de cintura para abajo ni es lo peor ni lo más dañino para la Iglesia de Dios. Lo malo es negar el dogma, la moral, la liturgia. Y eso es lo que por encima de cualquier otra cosa, no deben consentirnos.
6月18日 A todos, de corazón, GRACIASSi hacemos caso a los refranes, no hay mal que por bien no venga. Si leemos al apóstol Pablo, “todo es para bien de aquellos que le aman”. Y lo hemos experimentado día a día desde que nos ocurrieron todas las desdichas. Ayer gozamos con la tarde que Dios nos regaló. A las cinco de la tarde quedó expuesto el santísimo. Y durante toda la tarde fue incesante el trasiego de gente en la parroquia. Se mantuvo prácticamente llena de forma constante. Con un ambiente impresionante de silencio y oración. Religiosos y laicos que llegaron de todo Madrid. Compañeros sacerdotes. Dos vicarios episcopales y la presencia amiga y hermana de D. Fidel Herráez, obispo auxiliar, que acudió en nombre del cardenal de Madrid. Presidió la celebración de la Eucaristía el vicario episcopal de la zona que nos trajo de parte del señor cardenal un cáliz y una patena, y unas vinajeras. Ya pasó el susto. Y se han puesto los medios materiales necesarios para evitar más episodios así. Desde aquí quiero daros las gracias a todos por vuestras palabras de ánimo. Ha sido una auténtica catarata de correos y muestras de apoyo las que han llegado hasta nosotros. Que Dios os lo pague. Yo estoy muerto del todo. Como decía hace unos días, “muerto matao”. Pero feliz por el apoyo de todos. Y así da gusto ser cura. 6月14日 ¿Y después de la profanación, qué?Os adjunto el e-mail que acabo de mandar en esta mañana a mis feligreses. Y un ruego a los que deseeis estar más cerca de nosotros. Este domingo, entre las 17 y las 20 h., rezad con nosotros allá donde estéis. Un abrazo.
En estos días no hay nada más importante que estos robos que nos han venido sorprendiendo y que acabaron con la profanación del Santísimo en la noche del domingo al lunes.
Vuestra respuesta está siendo extraordinaria. El lunes por la tarde celebramos la Eucaristía ya un grupo muy numeroso de fieles. Se mantuvo durante toda la noche la vela ante el Santísimo que culminamos con la celebración de la Eucaristía a las 7:00 h.
La prensa se ha volcado con nosotros. Televisión: La 1, Tele 5, Telemadrid, que hasta conectó en directo en el informativo del mediodía. Salió también la noticia con amplios reportajes en la Razón y ABC. Y, si no se me olvida algo, se han hecho amplio eco de todo lo que nos ha pasado La Cope, Intercontinental, Onda Cero, Onda Madrid... La Cope hablará de esto el viernes en la Linterna de la Iglesia (de 15 a 16 h.) y el domingo en el informativo diocesano de 9:40 a 10 h. También está colgada la noticia en la web del arzobispado.
Desde el mismo lunes estamos recibiendo las llamadas de D. Javier Cuevas, nuestro vicario, y de Monseñor Fidel Herráez, obispo auxiliar. Don Fidel volvió a llamar el martes por la noche de parte del señor cardenal para comunicarnos el afecto de nuestro pastor y el deseo de D. Antonio de regalarnos los objetos de culto que nos robaron. También ayer recibí la cariñosísima llamada de D. Justo Bermejo, Vicario Episcopal del clero. Están llegando testimonios preciosos a través de mi blog, del correo electrónico... y el teléfono no para de sonar en todo el día.
Quizá hayáis escuchado en los medios de comunicación que el próximo domingo, a las 17 h., tendremos exposición solemne del Santísimo, que permanecerá para la oración de los fieles hasta las 20 h. A esa hora celebraremos la Eucaristía. A través de la web del arzobispado, de la radio y de los medios en que puedo decirlo, he lanzado una invitación para este acto a todo Madrid. Es pretencioso, lo sé. Pero cuando el Santísimo es profanado hay que tocar a arrebato.
Para este acto del domingo por la tarde os invito muy encarecidamente a todos. Y os invito a comunicarlo a la familia, los amigos, los conocidos. Tendríamos que ser capaces de abarrotar no el templo, sino la parcela, la calle...
Para este encuentro de oración os pido que al menos saquemos unos minutos en la tarde del domingo para estar con Jesús. El próximo domingo, para la parroquia, será algo así como nuestro Jueves Santo. Y del mismo modo que en la tarde del Jueves Santo acudimos a visitar el monumento y a ponernos en oración, lo vamos a hacer también el domingo.
A todos, mi gratitud. A todos, mi cariño. Que Jesús sacramentado premie vuestra oración, vuestro afecto que nos caldea el corazón.
6月12日 Nos han herido en lo que más nos dueleSon las ocho de la mañana. Llevo en la iglesia desde ayer a las 11 de la mañana. Me lo daba el corazón. Y no falló. En un mes ya nos habían entrado tres veces en el templo. Estaba seguro de que volverían. Y así ha sido. Pero esta vez ha sido mucho peor. Lo primero que he visto, el sagrario en el suelo, forzado y abierto. Las formas consagradas tiradas por la iglesia. El Santísimo Sacramento arrojado, tirado. Cristo otra vez insultado y despreciado. No he podido más y me he echado a llorar. Me ha superado. He ido a la sacristía para encontrarme con un espectáculo horrible. Todo por los suelos: libros, papeles, ornamentos… Y se han llevado todo: el cáliz y la patena, el copón que sacaron del sagrario, las crismeras, el acetre y el hisopo… hasta las vinajeras. Tanto que para recoger las sagradas formas tiradas por la iglesia tuve que utilizar un bote de cristal. No había otra cosa. Llamé a la gente más cercana. Y se han volcado. Toda la mañana limpiando, rezando, dejando el templo con la dignidad que el Señor se merece. En la tarde, correr a comprar cuatro cosas de urgencia para, al menos, poder celebrar misa. La misa de la tarde ha sido muy especial. Apenas nos reunimos cada día diez o doce personas. Ayer, más de ochenta. Se corrió la voz y aquí fueron llegando. Una misa densa, trágica, pero siempre esperanzada. Y en el momento de la comunión, hemos comulgado con esas formas profanadas. Como si Jesús hoy se hubiera entregado dos veces: en la cruz y en la humillación de quienes abrieron el sagrario y despreciaron el Cuerpo del Señor. Muchos no pudieron contener las lágrimas. A las once de la noche rezamos Vísperas, y durante toda la noche se han sucedido los turnos de vela ante el Santísimo que acabamos de cerrar con la celebración de la Eucaristía a las siete de la mañana. Estoy consternado y al mismo tiempo feliz. Consternado por todo los que nos está pasando: cuatro robos nocturnos en un mes y este último con profanación de las especies eucarísticas. Pero feliz por la gente de la parroquia que está volcada, animada, que desde ayer no deja de venir al templo a rezar y a dar ánimos, que acudió a la Eucaristía y a las Vísperas, que ha sido capaz de pasar la noche en vela junto al Señor y de celebrar las misa cuando empezaba a amanecer en este Madrid nuestro. Y feliz porque las muestras de cariño de mi gente son especiales. Ayer comí en una casa, cené en otra y hasta me han traído ahora el desayuno: un termo con chocolate y unos bollos. No vamos a tener miedo. Bien es verdad que esta mañana vendrá el cerrajero a reforzar las rejas y una empresa de seguridad a instalar una alarma. Pero nuestra fuerza es el Señor. Y no vamos a dejar que nadie nos meta miedo. Ahora la iglesia está en calma, está preciosa. Llena de flores, limpia como esa patena que nos robaron, alegre, acogedora. Y Jesús en el sagrario. Y María, esa imagen nueva, a su lado. Y nosotros, todos, junto al Señor. Esta mañana, al acabar la misa, un feligrés me decía: “recuerde las palabras de Pablo: al final todo es para bien de aquellos que le aman”. Sí, es para bien. Nos ha hecho rezar, unirnos, vivir en comunión aún más intensamente, profundizar en nuestra identidad de parroquia. Qué mal rato cuando ayer encontré el desastre. Hoy, sin dormir en toda la noche, después de lo vivido con mi gente, después de haber tenido la oportunidad de velar en oración ante el Señor, soy un hombre nuevo. La vida es otra vez sonrisa y optimismo. Y así, como lo he vivido, os lo quería contar.
6月8日 Ordenador y rutinaSe acabaron las catequesis infantiles. Y los distintos grupos van terminando sus tareas. Las tardes se hacen ahora monótonas, tontas. Se atiende el despacho y se van rematando las cosas pendientes. Desde luego aún nos quedan reuniones del Consejo Parroquial y del Económico, ultimar los proyectos de caritas, dejar medio organizada la catequesis… Pero seamos claros. Ahora todo va mucho más lento.
Parecerá una bobada, pero estoy dedicando mucho tiempo estos días a la “limpieza”. La cantidad de papeles y cachivaches que se quedan en la parroquia como si fuera su casa de toda la vida en inimaginable. Fotocopias que sobraron de una convocatoria y que milagrosamente habían conseguido sobrevivir. Cartas que uno juraría que dejó en la papelera pero que tienen mil vidas y aparecen una y otra vez sobre la mesa. Los cajones de las mesas estoy convencido de que “crían”. Si no, no es posible.
Y no sólo papeles sin más. Todo lo que se pierde acabe en la parroquia: paraguas, jerseys y sudaderas, viejos libros de texto, catecismos, juguetes rotos o a medio romper, bolígrafos de los que dudo que alguna vez escribieran. Y claro, alguna vez hay que limpiar y tirar bolsas y bolsas de basura.
También hago limpieza de ordenador. Saco copias y el resto lo limpio. Y lo hago por muchas razones. Una de ellas, pura higiene mental. Ver todo ordenado da otra serenidad para hacer las cosas. Pero hay otra más importante. Me gusta cada año casi como empezar de nuevo. Redactar desde cero las circulares. Volver a pensar en cada celebración. Preparar desde cero los temas de las reuniones de padres.
El ordenador es un gran instrumento de trabajo, pero peligrosísimo. Es demasiado sencillo guardar todo y el próximo año sacar los mismos papeles, cambiar una palabra y la fecha y que nos sirva. Con este ritmo uno acaba en la rutina, como esos profesores que sacaban sus apuntes en hojas amarillentas que daban grima.
Cada año hago el esfuerzo de limpiar e inventar. Y eso me obliga a despabilar en cada cosa. Lo que se hizo, al “archivo histórico”. Guardar, recordar, conservar lo que es la vida de la parroquia. Pero a ser posible, no reutilizar. Y cada año, inventar, reinventar, renovar, cosas nuevas. Aunque sólo sea por mí mismo, por obligarme a leer y a buscar. Lo contrario ya se sabe: pura rutina que acaba pediendo vida. Y estamos para vivir.
6月4日 "Muerto matao"Así describían en mis pueblos esa situación de agotamiento total. Y así estoy en este momento. Este fin de semana hemos celebrado el rastrillo parroquial. Ya se sabe: venta, bar, rifa... y un objetivo doble: obtener ayudas para hacer el nuevo centro parroquial y además, lo más importante, hacer parroquia. Sobre todo, hacer parroquia. El rastrillo se prepara con semanas, aunque la última ha sido de especial complejidad. No tenemos templo. Así que hay que buscarse la vida. Para sábado tarde y domingo la organización es la siguiente: las misas, en el exterior, en el solar. La venta, en el templo: se retira el Santísimo, se cierra la zona de altar y sagrario con unas cortinas y los bancos son el improvisado muestrario para vender las cosas más curiosas. Y fuera, en unas carpas que generosamente nos monta el ejército, se organizan bar y restaurante. Sábado y domingo han sido de locos. Preparar, vender, montar cosas… y hacer guardia la noche para vigilar todo. Así que he dormido por primera vez en la parroquia… aunque haya sido parte de la noche en el suelo y parte en un sillón en la sacristía. La gente se ha volcado. Han aportado de todo: cosas para vender, bebidas, comestibles, exquisiteces que se vendieron en el bar. Cómo no agradecer a tantos comercios su colaboración con nosotros. Y qué delicia ver tanta gente en el bar, comiendo, tomando el aperitivo, o llevando a casa la comida para librarse de guisar en el domingo. Hemos celebrado la fiesta de la Santísima Trinidad estrechando los lazos comunitarios y de una forma impresionante. Gente en el templo, comprando cosas varias: libros, ropa, objetos de regalo, discos, cachivaches. Gente que, con toda dignidad, en la calle, en una zona tranquila, celebraba la Eucaristía con devoción y sentimiento de estar viviendo algo grande. Más feligreses que pasaban su rato en el bar, sentados cómodamente, mientras degustaban esas maravillas culinarias que nos llegaban hasta casi desbordar a los voluntarios. Sé que comenzamos el sábado a las 10 de la mañana y conseguimos recoger el domingo a las diez de la noche. Treinta y seis horas de trabajo, de convivencia, de risas, de hacernos familia. Treinta y seis horas para dar un fuerte empujón a esta parroquia que se va haciendo Iglesia de Jesús. No sé aún el resultado económico, que siempre será muy de agradecer. Sí sé ya en este momento el resultado humano y cristiano, el resultado comunitario y parroquial, y ese es inmejorable. Sí, “muerto matao” pero muy feliz. Y empezando a programar el del próximo año, si Dios quiere ya con las obras comenzadas.
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