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5月31日 Me resulta inexplicablePues sí, porque hay cosas que uno no acabará de entender del todo por más que lo intente. Un calor sofocante por más que abrimos las ventanas a tope. El prefabricado tengo la sensación de que se nos está cayendo a pedazos, como si intuyera que sus días están contados. Limitaciones, todas. Incomodidades, todas. Y las misas otra vez llenas. Abarrotadas. Gente incluso de pie. Muchos niños. Entre otros, bastantes de los que ayer mismo hicieron su primera comunión. Y jóvenes. La gente de los dos coros, firmes. No faltan lectores. Ni críos casi peleándose por pasar los cestillos y llevar las ofrendas. Contra todo pronóstico racional, otra vez las misas llenas. Y acaban las misas y mil saludos. Y cómo estás. Y vamos a tomar una cerveza al lado… Y aquí os dejo los purificadores limpios. Esto es inexplicable. Debe ser cosa del Espíritu. Feliz Pentecostés 5月30日 Si esto parecía el telediarioEso me ha dicho una abuela al acabar las primeras comuniones. La razón es que hoy hacía su primera comunión, entre otros, María. Ya os he hablado de ella en una ocasión, en una entrada que titulé “La sonrisa de Dios”: http://berbellin.spaces.live.com/blog/cns!F21C378058A775E0!1439.entry María es una niña completamente sorda. Gemela de Elena, que por cierto, oye perfectamente. Nacieron prematuras. Y María, según me ha dicho alguna vez papá, pesó apenas 750 gramos: “era como un chuletón”. Y, cosas de la naturaleza que no de Dios, no oye, al menos al modo tradicional. Porque habla, y lee labios, y lee el lenguaje de signos, y se comunica perfectamente. Tanto, que hoy las palabras de bienvenida a la celebración las ha leído ella. Y para que no se perdiera nada de nada, papá y mamá han traído dos traductores que han volcado al lenguaje de signos toda la celebración. Con razón decía la abuela que parecía el telediario: un cura hablando y dos traductoras haciendo sus gestos para que María no se sintiera al margen. Tengo con esta niña una sintonía especial. Es una cría que abiertamente me toma el pelo y me gasta bromas. Y hoy incluso en la homilía, me he dirigido a ella y simplemente le he dicho moviendo despacio los labios: hola. Y me ha respondido con un hola y una sonrisa que le han salido del alma. Hoy ha sido la última celebración de primeras comuniones. Cuarenta niños en total. Soy un privilegiado. Cuatro celebraciones llenas de Dios. Con un silencio que se masca. Con Cristo repartiendo el pan y la palabra. Con la emoción de la presencia de Jesús que casi se tocaba. Hoy, además, con la compañía de un diácono permanente, casado, que ha ayudado en la celebración y ha dado personalmente la comunión a Nerea, hija de unos amigos suyos. Y después de las comuniones, bautizos. Jornada completa. He acabado a las tantas. Y esta tarde aún la misa de las 20 h. Escribo estas líneas en el despacho, mientras la tarde calurosa de un verano que se anuncia rompe en este prefabricado de chapa con fuerza y hace alcanzar temperaturas de microondas. Menos mal ese aparatillo de aire acondicionado, que funciona cuando quiere, y afortunadamente hoy ha decidido portarse. Me he ido a comer casi a las tres. Hoy no tenía ánimo para comer otra vez entre estas cuatro paredes metálicas que agobian y agotan. Cuatro paredes que son sacristía, despacho, salón, cuarto de estar, y en las que una televisión mínima y vieja y un sillón que se cae a pedazos, son el único alivio de una inacabable tarde que acaba en la misa de las 20 h. A Jose, el camarero de siempre, del bar donde como casi a diario, un ruego: dame algo de comer, sin complicarnos mucho, y una cerveza. Lo que sea. Lo que te parezca. Que hoy me siento agotado. Me ha sonreído. Y a los pocos minutos ha depositado sobre el mantel un plato con pisto y un par de huevos, un pedazo de pan y esa cerveza helada que me permita recobrar ánimos. En unos meses estará terminada la nueva iglesia. Un templo acondicionado. Una vivienda. Locales adecuados. Y nos hace falta. Aunque sé que en el fondo echaremos en falta las cuatro paredes de chapa. Amigos para siempreNecesito esta noche dar gracias a Dios por mis amigos. Soy alguien en verdad afortunado. Dios ha puesto en mi vida algunas personas ciertamente excepcionales. Amigos con los que pensar en voz alta. Amigos con los que crecer cada día. Amigos con los que trabajar la amistad es un gozo inexplicable. Amigos que sin vernos quizá en tiempo, sabemos que hay una conexión especial en el alma. Amigos para reír y llorar, soñar y vivir. Los amigos crecen juntos. Buscan como hacer que su relación los haga grandes. Se respetan y se aceptan. Se animan y reprenden. Pero sobre todo se comunican sin dejar nada escondido en el fondo del corazón. Los amigos se apoyan. Y lo más grande… se quieren tanto, que hasta estarían dispuestos a renunciar a la propia amistad si fuera necesario para que el otro crezca. Y es que un amigo simplemente da. Se da. Regala. Ofrece. Yo tengo amigos así. Y sólo puedo dar gracias a Dios por ellos. 5月29日 La Iglesia y el SIDAAcaba de llegarme de nuevo, y esta vez en formato power point, este artículo de Luis María Ansón, escritor, periodista, miembro de Real Academia de la Lengua. Este artículo fue publicado el 2 de abril de este año. Pensé varias veces en colgarlo en mi space. Y lo he ido dejando. Hoy, después de recibirlo montones de veces, me animo a hacerlo.
Allí donde hay un hospital dedicado al sida, lo mismo en África que en Asia o Iberoamérica, también en Europa, son monjas y curas católicos los que están a pie de cama para atender a los enfermos. He recorrido en trabajo profesional más de cien países. En las leproserías de todo el mundo, en los asilos de ancianos terminales, en los hospitales para enfermos infecciosos, sólo se encuentra uno con misioneras y misioneros católicos. Esa es la escueta verdad. Nunca me he tropezado en esos lugares con un comunista militante, con uno de esos manifestantes que vociferan contra la Iglesia. Los misioneros y misioneras permanecen al margen de las pancartas y los sermones políticos. Derraman su amor sobre los leprosos, los sidosos, los enfermos terminales, los ancianos sin techo, los desfavorecidos y desamparados. Bobadas –mías- litúrgicas. La procesión de ofrendas
Ante todo coloco aquí la definición de liturgia según el Diccionario de la Lengua: “1. f. Orden y forma con que se llevan a cabo las ceremonias de culto en las distintas religiones. 2. f. Ritual de ceremonias o actos solemnes no religiosos.” A un servidor, como cura, le ha tocado y le sigue tocando mil veces presidir la liturgia, es decir, los ritos, las celebraciones, las ceremonias. Y en ellas hay mil anécdotas, observaciones, curiosidades, meteduras de pata propias y ajenas o manías propias que iré contando. Quizá me salga una serie. Quién sabe. Hoy os voy a contar cómo veo yo la procesión de ofrendas en la misa. En toda misa, después de proclamar las lecturas de la Palabra de Dios, la explicación de las mismas –homilía-, la proclamación del credo y la oración de los fieles, se traen al altar las ofrendas: pan y vino para celebrar la misa, y ofrendas varias para la misa y la iglesia que hoy, por más práctico, se ha convertido en una colecta económica. Desde hace años se ha ido convirtiendo en costumbre organizar en misas dominicales y celebraciones especiales, larguísimas procesiones de ofrendas en las que se trae al altar de todo. Cosas para la iglesia, objetos simbólicos que representan actitudes o deseos. Pongo ejemplos: cadenas como signo de la ansiada libertad, las llaves de casa como signo de hogar abierto a todos, el reloj expresando que mi tiempo será siempre para los demás, los libros de inicio de curso, el balón como señal de alegría… Estaba yo como concelebrante en una confirmación. Presidía un obispo viejísimo, jubilado, creo que de misiones. Efectivamente una procesión de ofrendas interminable. Los chicos llevaron de todo: sus libros de catequesis, un reloj, un teléfono móvil como señal de su permanente apertura a la llamada de Dios, dos entradas para un concierto como señal de alegría… y bastantes cosas más. El buen obispo fue recogiendo todo con muchísimo cariño. Y al acabar la celebración me dice: tráete a la sacristía todo lo que han ofrecido. Y así lo hice. Al poco rato, los que se acababan de confirmar: - Venimos a recoger nuestras ofrendas - No entiendo. ¿No eran ofrendas? - Sí, claro. - Pues ya está, ahora ya son cosas de la iglesia. Había que ver la cara de los chicos. Y explicaban que el concierto era al día siguiente, y que necesitaban el móvil. Y el buen obispo les hacía una reflexión. Que si verían lógico que los que habían ofrecido su dinero vinieran a recogerlo al acabar la misa. Y que lo ofrecido, históricamente, era para la iglesia. Y que santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Evidentemente se lo devolvió todo. Pero sí les hizo una reflexión interesante. Y es que lo bonito es darse en lo material y uno mismo sin barreras, con generosidad. Y que dar cosas para que te las devuelvan es un gesto bastante vacío. Y que en otras celebraciones piensen qué ofrecer a la iglesia y a los pobres de corazón, que no importa que sea algo pequeñito, pero algo que se regale libremente. Pues sé que lo entendieron y lo entendimos. Desde ese día hemos reducido mucho la procesión de ofrendas. Y sólo admito lo que después quede en beneficio de la parroquia, de los pobres o de una necesidad concreta. Ofrendas para recuperarlas después, no me parece cosa seria. 5月28日 El extraordinario caso de la oculta identidad del señor SeNo se conoce su identidad, pero todos coinciden en afirmar que es alguien extraordinariamente poderoso. En sus manos tiene la capacidad de transformar el mundo. De él dependen proyectos importantes. Los grandes y poderosos le señalan como el único capaz de transformar radicalmente nuestro mundo. Sin embargo su identidad permanece celosamente oculta. Todos se refieran a él como “Señor Se”. Seguro que tú mismo has hablado de él. Que te has referido a su persona. Posiblemente sin darte siquiera cuenta, te refieres a su poder. ¿Ponemos un ejemplo? Reunión de parroquia. Tres temas sobre la mesa: caritas ante la demanda creciente de ayuda de cada vez más personas; el rastrillo parroquial para vender cosas y darnos a conocer al barrio; reorganizar la catequesis y los proyectos con niños. Después de mucho debatir se llega a las siguientes conclusiones: - Caritas. Sencillo. Se abre el despacho en horario determinado, se atiende, se les ayuda a buscar trabajo, se pide colaboración al ayuntamiento, se buscan fondos para situaciones de emergencia. - Rastrillo parroquial. Se pone fecha. Se habla con los comerciantes. Se busca gente voluntaria para ese día, se monta un bar, se hace propaganda en el barrio, se pide colaboración en las misas. - Catequesis. Se busca gente comprometida. Se prepara un proyecto para niños fuera de catequesis. Se prepara material adecuado. Se organiza alguna salida con los críos. ¿Os habéis dado cuenta? Absolutamente todo lo va a hacer el “Señor Se”, que ha venido a convertirse en el mayor colaborador de cualquier actividad. ¿Y quién es? Evidentemente tú y yo, que si no nos comprometemos de manera real en la transformación de nuestro mundo, lo seguiremos dejando a que pueda hacerlo “Se”. Y me da que no es muy currante. 5月27日 Buena voluntadA un servidor la buena voluntad siempre le ha parecido una cosa peligrosa. Porque en nombre de esa buena voluntad se pueden hacer auténticos dislates. ¿Quién de nosotros no ha escuchado historias de parapléjicos, tetrapléjicos, fruto de la buena voluntad? Un accidente, una persona de buena voluntad que decide sacar a la víctima del coche sin más conocimientos que sus buenos deseos. Y la médula, dañada, se parte irremediablemente. Nada que reprochar a los deseos de ayudar al prójimo. Pero la paraplejia es irreversible. Fruto de la buena voluntad, pero irreversible. De cara al próximo curso, y gracias a esos locales de que vamos a disponer, estamos empezando a preparar dos proyectos. Uno, un centro para mayores, que funcionará cada tarde. El otro, un centro de orientación para el empleo que supondrá bolsa de trabajo y un aula activa de búsqueda de empleo donde se impartirán cursos diversos y se enseñarán técnicas para una búsqueda más eficiente de trabajo. Eso sí. He puesto una exigencia: que al frente de los proyectos estén profesionales. Porque la gente es tan importante, que ante sus problemas no vamos a acudir sólo con buena voluntad. Y los profesionales que estén al frente coordinarán los proyectos y se van a encargar de ir formando a los voluntarios. Por buena voluntad, por pura conmiseración, al mendigo de la puerta de la iglesia siempre le dejamos unas monedas. ¿Eso es lo mejor para él? La buena voluntad, sin más, es buscar la propia autosatisfacción. Pero no siempre coincide con lo mejor para el otro. Recordemos lo del caso del parapléjico. La buena voluntad se supone. Pero si no está bien formada me resulta peligrosa. Incluso muy peligrosa. 5月25日 ¿Por qué el pollo cruzó la carretera?
El evangelio “traído por los pelos”Cualquier texto, el evangelio no es una excepción, se puede conocer, desconocer, o conocer mal. Y una de las formas de conocerlo mal es traerlo “por los pelos”. Yo llamo “traerlo por los pelos” a conocerlo, a citarlo, a base de frases sueltas, muchas veces incompletas, y sacadas de contexto. Voy a poner un ejemplo. La tan traída y llevada frase de Jesús a la adúltera: “Yo tampoco te condeno”. Pues para empezar, habría que poner la frase entera: “Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más”. Es decir, que Jesús no condena, pero deja claro que el adulterio no es bueno, y que espera que la mujer no vuelva a caer en ese pecado ni en ningún otro. Más aún, si leemos lo que dicen los evangelios sobre el adulterio, por ejemplo el sermón de la montaña, reafirmaremos lo que dice Jesús sobre esto, por ejemplo. Tomar frases aisladas, medias frases, fuera de contexto, o sin comparar con otros pasajes del evangelio, es lo que yo llamo “traerlo por los pelos”. Y tanto es así que en el evangelio y en toda la Biblia, sacadas de contexto, uno encuentra frases para todo. Incluso la Biblia llega a afirmar que “no hay Dios”, claro que la frase completa es esta: “Dice el necio en su corazón: no hay Dios”. Evidentemente, el sentido es otro. A mis fieles les animo, no podía ser de otra forma, a leer la Escritura, especialmente los evangelios. Pero siempre enteros. Y los cuatro. Y los originales. Que no se conformen con lo que otros dicen. Y desde luego les digo que tomar frases o medias frases sueltas o sacadas de contexto puede desvirtuar –yo creo que de hecho desvirtúa- el auténtico mensaje de Jesús. 5月24日 Yo necesito un reglamentoPolítico de los pies a la cabeza. Romanones era un tipo de esos que no pasaba desapercibido. Con un enorme sentido del humor y práctico hasta decir basta. De él es la tan conocida frase: “ustedes hagan las leyes, a mí déjenme los reglamentos”. Y es que en los reglamentos es donde realmente se aplican las leyes en un sentido o en otro. Pongo un ejemplo. Espero que todos estemos de acuerdo en que no hay mandamientos mayores que estos: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Esto sería la ley básica. Ahora falta el reglamento, es decir, el concretarlo en la vida diaria. Ya hay una primera concreción en las distintas religiones. Y uno puede amar a Dios y al prójimo por el camino del budismo, hinduismo, cristianismo, judaísmo, islam… Pero es que sigues avanzando en la concreción y decides vivir la experiencia de Dios y del prójimo, por ejemplo, en el catolicismo. Y hay que seguir especificando cosas. Por ejemplo, si amar a Dios es un simple desiderátum interno, un objetivo a largo plazo, o es un camino en el que voy colocando lectura de la Escritura, oración, meditación. E incluso qué tipo de oración: mental, vocal, liturgia de las horas, liturgia sacramental, santo rosario… Y pasa lo mismo con el amor al prójimo. Puede quedarse en mera idea mental o buen propósito, o llevarnos a un compromiso total de la vida a favor de los pobres, o por lo menos a echar unas horitas en Caritas. El reglamento es el que hace que podamos vivir sin que nadie abuse de otro. Imaginen en una empresa un señor que decide entrar a trabajar cuando quiere, que se va cuando le parece, y lleva adelante su tarea sin contar con nadie. Y el caso es que te dice: lo importante es querer a la empresa y sentirte parte de ella. Pues mire usted, menos palabras, fiche a su hora, salga cuando toque, y a trabajar según lo previsto, y a rendir como los buenos. Y si no, al paro. Es que eso es coartar mi libertad. Efectivamente. Y si no le parece bien, al paro. Pero sobre todo el reglamento nos hace vivir y progresar. Amar a Dios y al prójimo. Pero en el catolicismo, o en el islam o en donde sea. Y voy a rezar así, y a meditar de esta manera y este tiempo. Y voy a estar al lado de los pobres de esta manera, y voy a dar el diezmo o el centésimo de… y tantas horas son para voluntariado. A mí los reglamentos me ayudan. Porque suponen un espejo donde mirar mi vida y mi progreso o retroceso en el camino marcado. La clave evidentemente es el evangelio. Pero para revisar si mi vida es suficientemente evangélica o no, me ayudan los mandamientos. Y para saber si estoy siendo un buen hijo de la iglesia, sus mandamientos propios. Y las obras de misericordia. Y un buen examen de conciencia con cosas que sean realmente evaluables. Porque evaluar la vida planteándome si mi corazón está abierto a la inmensidad de Dios y si he llegado a la conmiseración total ante el dolor de la humanidad sufriente, parece todo pero en definitiva es nada. Pero Jorge, por Dios, los reglamentos matan. Qué va. Aclaran las ideas. Ponen al descubierto nuestras propias justificaciones. Evalúan el camino. La iglesia, sabia siempre, ha ofrecido desde antiguo esquemas de examen de conciencia a sus fieles. Más o menos acertados, pero muy concretos. Para con ellos contrastar la vida. Y siguen siendo hoy utilísimos. 5月23日 Machista túTodavía me estoy riendo. Otro turno de primeras comuniones. Y van tres. Y no hemos terminado. Antes de la celebración me encontraba preparando la procesión de ofrendas y pidiendo colaboración a los padres. Los papás tenían que acercar al altar flores, una vela, y el pan y el vino. A ver, ¿quién puede presentar las flores? Y me responde Marcos, uno de los papás: yo mismo. Y en ese momento salta su mujer, sin poder remediarlo, sin pensarlo: No, tú no. Las flores mejor una mujer. He soltado una carcajada. Y he dicho: “Y luego diréis que los machistas somos nosotros”. Parece como si lo lleváramos en los genes. Esto es de niños, esto de niñas. Será la cultura de generaciones. Pero sin darnos cuenta nos sale. Estoy feliz con las primeras comuniones. Las familias colaboran muchísimo. El ambiente muy religioso. Y unos colaboradores, catequistas, coro, los mismos padres, que son un lujo. Ahora estoy en la parroquia. He comido un sándwich que me he traído de casa. Y en un ratito reunión de Consejo Económico. Y más tarde la misa vespertina, que mi compañero hoy tiene un compromiso personal. Y me sigo riendo. Luego diréis que los machistas somos los hombres… 5月22日 ¿Estás enamorado? Averígualo con el test del llavínHe sentido siempre una gran admiración por el fallecido Juan Antonio Vallejo Nájera. Creo que he leído casi todos sus libros. Por cierto, su obra “Ante la depresión” me hizo saber estar al lado de forma correcta de personas con esa enfermedad. Pero hay un libro sobre todo que me marcó: “La puerta de la esperanza”, que es el relato de cómo un hombre enfermo de cáncer de páncreas terminal hace una reflexión sobre su vida y sobre el modo como afronta la muerte. Un libro espectacular. El ejemplar que tenía se lo regalé a Ángela, una Hija de la Caridad, cuando me comunicó que le quedaban apenas unos meses de vida. Y sé que para ella fue un regalo. El doctor Vallejo Nájera habla en el libro de cosas simples, de su vida, de su familia, de su fe, del profundo amor que tiene por su esposa. Y cuenta algo que hoy me apetecía compartir con vosotros. Él dice en su libro que normalmente el diagnóstico de las cosas grandes se hace con pruebas muy simples. Y que cuando tuvo que atender a pacientes, para saber si su vida de pareja era correcta y satisfactoria, les sometía a la prueba de la llave. Muy sencilla. Era sólo preguntar una cosa: Recuerda esos momentos en que estás solo en casa. Y de repente escuchas cómo tu pareja mete la llave en la cerradura de vuestra vivienda. ¿Qué sientes en ese momento? ¿Alegría? ¿Indiferencia? ¿Fastidio? ¿Agresividad? Con eso basta para saber cómo estás ante el otro. Esta prueba se la recomiendo a mucha gente, con variantes propias del día de hoy. ¿Qué sientes cuando ves en el móvil su número? ¿Hay algo especial si te llega un mensaje de su parte? ¿Te agrada sentir su llave en la cerradura de casa? Cuando estás en el ordenador y el Messenger te informa de que acaba de conectarse ¿qué notas en tu corazón? Si la alegría te inunda, si el corazón salta… enamorado hasta las cachas. Si te da igual, si te fastidia.. aquí está pasando algo. A los que tenéis pareja, a los que vivís una amistad especial, a los que os queréis de corazón, os ofrezco hoy este sencillo test. Él lo llamaba el test del llavín. Con ese nombre lo dejo. 5月21日 Yo es que soy muy sincero –y una broma al final-Miedo me da cuando alguien empieza por ahí. Porque después de esa frase, si tengo suerte, me va a decir que estoy más gordo y más calvo y que me sienta fatal la camisa que llevo. Pero puede ser peor y en un ataque de sinceridad soltarme a la cara, sin anestesia ni nada, todos mis defectos pasados, presentes, futuros y posibles, incluyendo que me huele el aliento y que me está saliendo una verruga en un párpado. Yo no sé de dónde hemos sacado eso de que ser sinceros es tirarle a uno a la cara todas sus posibles imperfecciones, o que con tal de que lo que digo sea verdad no tengo por qué andar refrenando mi lengua. Pues a mi modo de ver son dos errores de bulto. La sinceridad no me da licencia, bajo ningún concepto, para soltar todo lo que se me ocurra por muy verdad que sea. No se me olvidará aquella tarde en el bar, cuando una señora a otra, con la cosa de que era muy sincera criticó su bolso y su vestido, le dijo que no le sentaba bien el peinado, lo poco sociable que era su marido y hasta ese color del coche tan sucio. Lo único que exige el deber de la veracidad es que sea cierto lo que yo diga. Aunque sea poquito, que suele ser lo mejor. La sinceridad no es la primera virtud del cristiano. Ni siquiera es considerada como una de las esenciales. Las virtudes esenciales de cara a la relación con Dios son fe, esperanza y caridad. Las cardinales –básicas para crecer como humanos- prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Algún día hablaré de ellas. Pues bien, cuando alguien me manifiesta que tiene que decirme unas cosas porque es muy sincero, mi respuesta suele ser que si además de sincero es caritativo y prudente. Porque quizá me va a decir cosas no suficientemente contrastadas de mí o de otros -juicio temerario-, o me va acusar de algo no cierto –calumnia- o puede ser que quiera sacar a la luz defectos ocultos, lo que sería difamación. La persona que intenta vivir su fe en armonía con Dios, que espera en un futuro pleno, que cada día se ejercita en el Amor, no sé cómo entenderá la sinceridad, pero sé que me hará crecer como persona. La persona prudente, que busca la justicia en todo y con todos, fuerte ante la tentación, y usando moderadamente los bienes de este mundo, incluyendo comida y bebida, no necesita que nadie le diga que ha de ser sincera. Sale de dentro. Por eso me da miedo la sinceridad “a lo bruto”: como soy muy sincero toma, y toma y toma. Sin embargo agradezco la sinceridad que sale del amor y la prudencia. Fue divertido cómo acabó lo del bar. Porque la criticada decidió sacar toda su sinceridad y dijo a la otra que si se había mirado al espejo, y que siendo sincera la encontraba vieja, mal arreglada, con un vestido horroroso y cada día más impertinente. Fueron tan sinceras las dos que no volvieron a hablarse. Faltó lo mismo en ambos lados: caridad y prudencia. Y acabo con una historieta sobre sinceridad diplomática: Cuando un diplomático dice sí, quiere decir tal vez; si dice tal vez, está diciendo no. Y si dice no, no es un diplomático. Entonces un machista respondió: Si una señora dice no, está diciendo tal vez; si dice tal vez, está diciendo sí. Y si dice sí, es que no es una señora. Perdón por la broma. Feliz día. 5月20日 Los calzoncillos de Gil RoblesEs humano confrontar ideas. Yo tengo las mías, tú las tuyas. Compartimos, intercambiamos, nos enriquecemos con el diálogo. Pero hay veces en que hay que tomar una decisión. Y no siempre se puede hacer por consenso. Y en esos casos se argumenta, se contra argumenta, se dan razones a favor, en contra, se usan todos los recursos dialécticos para sacar adelante la propuesta que uno cree más conveniente o que le interesa más. Este juego de la dialéctica es propio por ejemplo de políticos. Y hay que ver cómo se sacuden, echan por tierra los argumentos, descalifican, agreden verbalmente casi o sin casi, se ridiculizan. Me gusta escuchar a los políticos cuando debaten. Y tengo que reconocer que he llegado a algunas conclusiones: Por ejemplo, que apenas hacen propuestas especificas, que se suelen quedar en grandes teorías que no acaban de concretar; que parecen críos en el patio del colegio diciéndose “y tú más”; que lo importante no es solucionar problemas, sino seguir mandando. Y lo más triste… que son debates en los que el ingenio, la réplica rotunda, la frase oportuna, la rapidez de ingenio están ausentes. Lo bonito de un parlamento es que la gente habla. Pero nuestros políticos no hablan, leen. Y claro, no es lo mismo. En la dialéctica, en el debate, hay lo que se llaman “golpes bajos”, que suelen suponer descalificar al adversario atacando personalmente o sacando a relucir sus trapos sucios o sus vicios más ocultos. El único problema de argumentar así es que, como des con alguien rápido de reflejos, te la pueden devolver y dejarte “KO”. Ahí va la anécdota: Corría la Segunda República, allá por 1934, cuando José María Gil Robles se estaba dirigiendo al Parlamento. Su discurso no debía gustar mucho a un diputado, que consideraba que las palabras del político estaban muy alejadas de la realidad social. «¡Usted es de los que todavía llevan calzoncillos de seda!», le soltó en medio de la rechifla general. Gil Robles aguantó el tirón. Esperó a que las risas y los aplausos se calmaran y, muy tranquilo, se la devolvió: «No sabía que la esposa de su señoría fuera tan indiscreta». El que acusó a Gil Robles de llevar calzoncillos de seda pretendió sacudirle un golpe bajo. Y se llevó un sopapo definitivo. Me he reído mucho con la anécdota, muy conocida por cierto. Y de ella saco una cosa. Que es bueno discrepar de ideas, formas de ver las cosas. Que es bueno aportar puntos de vista distintos sobre las cuestiones. Pero que en dialéctica los golpes bajos deben ser evitados. Entre otras cosas, porque como te la devuelvan bien te dejan definitivamente noqueado. 5月19日 Frases solemnes... (y 11) - Hacer todo por amorLas frases sueltas o “cogidas por los pelos” son una bomba de relojería. Uno toma eso de “lo que os mando es que os améis los unos a los otros”, fuera del conjunto del evangelio, o la tan sobada “ama y haz lo que quieras” de San Agustín, y puede llegar a conclusiones cuando menos discutibles, como pensar que da igual lo que hagas, con tal que sea por amor, entendido como a cada uno le parece. Me contaba A, mujer cercana a los cuarenta, que había conocido a B, hombre de treinta y tantos, casado, dos hijos, por internet, en un chat. Y que después de chatear un tiempo habían decidido conocerse. Aprovechando un viaje de trabajo de él, quedaron en Madrid, en casa de ella a las 4:00 h., -sí, a las cuatro de la mañana-, para tomar un café y conocerse personalmente. Me decía ella: “no lo habíamos pensado, pero acabamos en la cama; pero no fue sexo, fue puro amor”. Yo respondí: “tonterías las justas”. El evangelio hay que leerlo entero. A San Agustín hay que leerlo por lo menos un poquito, aunque sólo sean “Las Confesiones”. Y cuando uno lee cosas así, globalmente, descubre qué quiere decir Jesús cuando habla de amarse. Por ejemplo, que amar tiene cosas positivas, mandadas: ser generoso y sincero, partir tu pan con el hambriento, perdonar, dar limosna. Y supone también que hay cosas prohibidas: el adulterio, la mentira, el odio, la muerte. Y San Agustín, conviene leer la frase en su contexto, lo que dice es que si el Amor está arraigado en ti –tremendo reto el de dejar a Dios tomar posesión de nosotros en todo- todo lo que salga de ti será amor. El riesgo está en trivializar cosas tan esenciales. Y pensar que con tal de que uno diga que lo hace por amor todo se justifica. El ejemplo de la señora chatera es ilustrativo. Pero seguro que podríamos poner más. Y llevar los ejemplos al límite. Por amor al niño enfermo que va a nacer, para que no sufra, una mamá decide abortar. Por amor al enfermo gravemente dependiente, ayudamos a su suicidio. Por amor a mi amigo, para evitarle la cárcel, miento ante el juez. Por amor… Yo ante esas frases del evangelio –por cierto, del evangelio de este pasado domingo- y de San Agustín, pienso que si no hemos descubierto el Amor que viene de Dios y a Dios lleva, podemos equivocarnos, hacernos mucho daño y hacérselo a los otros. Lo importante es vivir por amor, actuar por amor, relacionarse amando, corregir, apoyar, compartir, perdonar, animar… por amor. Por amor… según Dios. Por amor según Jesús. Por amor según el Evangelio. Suelo aconsejar a mis feligreses que de cuando en cuando se lean el evangelio entero. Sin seleccionar textos. Seguidito. Que lo utilicen como base de su oración y su meditación. Que intenten empaparse de su esencia, de su espíritu. Que se fijen en lo que pide, a lo que invita. También en las cosas que rechaza. Y que desde ese aprender la palabra de Jesús vayan haciendo el aprendizaje de vivir en el amor de verdad, ese que viene de Dios, a Dios lleva y nos lleva a ser de verdad hermanos. 5月18日 CaricaturasHay varias formas de acercarse a la realidad. Yo voy a hablar sólo de dos. La foto y la caricatura. La foto es realismo, exactitud hasta en el mínimo detalle. Despierta admiración. La caricatura es imagen con pinceladas de humor. Exagera los detalles. Destaca las características. Identifica al sujeto, pero sacando una sonrisa. Las dos imágenes que he colocado son suficientemente explícitas. En las dos se reconoce perfectamente al personaje: Groucho Marx. Una es un retrato. La otra, caricaturas. También cuando se escribe se puede hacer de muchas maneras. No es igual una poesía, que un fragmento de una obra de teatro, que un ensayo, que una novela de amor, que una obra científica. Si yo, en la consulta del médico, digo que siento que se me rompe el corazón, es fácil que me mande un electro e incluso a urgencias. Si una niña, que acaba de romper con el novio me lo dice, el tratamiento es otro. Un servidor escribe de diversas formas, según el tema o el día. Hace unos días, hablando de imágenes de la Virgen, pues directo, un tanto sentimental. El día de Jueves Santo me dio por la poesía. Otras veces suelto doctrina por las bravas. Hay veces que me emociono, como cuando hablo de las comuniones de mis niños. Otras, muchas, me da por reírme de las cosas y de mí mismo. Por ejemplo, las frases solemnes rellenas de nada son pura caricatura, pura deformación de la realidad, pura broma, aunque evidentemente tienen su fondo real. Como las caricaturas de Groucho. Es decir, que dependiendo del tema, me sale la vena humorística unas veces, tal vez demasiadas. Otras, la sentimental. Otras, la seria, la de la doctrina. Y algún día me da por la poética, sea en prosa o en verso. Pero claro, existe un riesgo. Y es que algunas cosas no se me entiendan. Hace no mucho, en un comentario, alguien me decía que si estaba enfadado. Ni mucho menos. Todo lo contrario. Me río, y mucho. Más aún. En lo personal me siento muy feliz. Otra cosa es que mi humor no se entienda siempre. Siendo cura de pueblo me decía mucha gente que yo era muy serio. En absoluto. Me río mucho, de todo, y de mí mismo. Pero el humor no equivale a carcajada. Decían los de “la otra generación del 27” (Tono, Mihura, López Rubio, Edgar…) que una cosa es ser cómico y otra humorista. La carcajada es al cómico lo que la ligera sonrisa al humorista. Qué bien lo reflejaba “La Codorniz”. Y mi desgracia –o mi suerte, vaya a saber- es que hay muchas veces en que sólo me río por dentro. Pues eso. Que muchas veces hago caricaturas. Y que las caricaturas juzgadas como retratos fieles al cien por cien son un desastre. Pero como aproximación humorística a la realidad tienen su cosa. Y que escribiendo me sale sin darme cuenta la caricatura. Y la broma. Y el punto de humor. Y os pido que lo entendáis así. ¿Una anécdota para explicar mi particular sentido del humor? Llego a carreras a celebrar la tercera misa. Y mi María que me pregunta: ¿qué cantamos en la comunión? Y yo, serio, muy serio, le digo: pues cantad el himno de los cojos. Ella, cortada, me dice… hijo, esa canción no nos la sabemos… tendríamos que ensayar algún día si te parece. Le digo yo: sí, seguro que os la sabéis. No me digas que no habéis cantado nunca eso de “No podemos caminar….” En ese momento me dice: bobo, ya te estás quedando conmigo... y soltó la carcajada. Y no me sacudió con el libro de cantos porque corrí más. Y desde entonces esa canción se quedó con “lo de los cojos”. Feliz tarde. 5月17日 La carpintería de San JoséUna señora que fue a confesarse: - Padre: me acuso de que soy muy cotilla. Necesito enterarme de todo lo que hace la gente, de cualquier detalle, de lo que hablan, lo que hacen, cómo viven. - Hija, deja a la gente con su vida. Cuida de la tuya. - Está bien, padre. Lo intentaré. Pero ya que estamos hablando, dígame una cosa. Cuando murió San José ¿qué hicieron con la carpintería, la traspasaron o la vendieron? Gente así he conocido como es natural. Sobre todo en el pueblo. Gente que necesitaba saber todo de todos. Novios, parejas, trabajos. Familias. Con quién sale, sus amigos, lo que cuenta, lo que quiere, lo que habla y con quién, que tiene para comer hoy, si vende o compra, lo que comenta, si es amigo de A., o si parece que ahora se lleva peor con B. Y he conocido gente para nota. Gente que sabía todo de todos. Pero todo, todo. Una enciclopedia viviente del chisme. La pregunta que me he hecho siempre es si tanta ”sabiduría” aporta algo a la vida de esas personas. Es decir, si les hace más felices, más maduros, más plenos. Quizá lo que me llama más la atención es pensar que si la vida se dedica sólo a estos menesteres es por falta de otros intereses que yo entiendo superiores. Por ejemplo: una buena lectura, una película, voluntariado, juegos, un curso de algo, una familia, unos amigos de verdad, manualidades… Al final la impresión es que el cotilleo corresponde a vidas muy pobres de contenido. El reto, para todos, es llenar la vida con cosas que nos hagan grandes. Fe. Espiritualidad. Cultura. Generosidad. Amor. Personas. Cosas que engrandecen nuestro espíritu. Cada cual sabrá cómo ir orientando su vida. Pero sí es cierto que una vida en la que el único sentido sea el cotilleo a todos los niveles –tele, radio, revistas, la gente del pueblo, los más cercanos- no deja de ser una triste vida. 5月16日 Hacía tiempo que no me besaban tanto
Soy un privilegiado en estos días. No sé la experiencia de otros compañeros. Pero la nuestra no puede ser mejor. Celebraciones con silencio, pero con oración y participación en los cantos. Colaboración total de los padres. Unas catequistas que se merecen todo. Y esa sensación de casi tocar a Dios que se traduce en un nudo en las entrañas. Justo antes de dar la comunión a los niños me han salido de dentro unas palabras que quería compartir con vosotros. Recuerdo que cuando hice mi primera comunión un sacerdote nos dijo que hay dos cosas que Dios concede siempre. Una, lo que le pide un sacerdote en su primera misa. Y esa doy fe de que me la está concediendo. Otra, lo que pide un niño en el día de su primera comunión. Y he dicho a los niños que no perdieran la oportunidad de pedir algo grande a Dios. Y que Dios quiere que le pidamos cosas de las que no se compran con dinero, porque lo realmente importante en la vida es gratis. He sugerido que pidan por papá y mamá, para que se quieran, se respeten, se cuiden. Que pidan que en casa no falte el trabajo. Que Dios conceda a todos salud, alegría, paz, fraternidad. Que tengan un recuerdo para las familias que entre nosotros o en cualquier lugar del mundo pasan cualquier tipo de necesidad. Que pidan a Dios que les cuide cada día, que les mantenga en la fe y el amor a Dios y a los hermanos, que les cuide a lo largo de su vida. Que tengan una oración por esos familiares que estaban asistiendo a la celebración desde el cielo. Y que den muchas gracias por todo lo que tienen. Han comulgado. Y mientras daba la comunión a los mayores, por el rabillo del ojo los observaba con sus ojitos cerrados, las manitas juntas, y el esfuerzo por rezar. Tampoco ha durado tanto. Pero un minutito al menos sí. Hemos terminado la celebración entre palmas y sonrisas. Muy felices. Y así, en secreto, entre nosotros, me han empezado a llover besos de mamás emocionadas y agradecidas. Y de abuelas. Y abrazos de los papás. Una mañana muy completa. Y un servidor tan feliz. Porque de lo que se trataba era de vivir la primera comunión con Jesús. Y creo que ha sido posible. Vamos, que hacía tiempo que no me besaban tanto. Te lo cuento en confianzaMe ha salido largo. Pero es que en medio van un par de historias muy buenas. Qué público puede llegar a ser lo privado. Empecé esto de la comunicación con gente por internet hace como siete u ocho años. Foros, chat, Messenger, spaces ahora. Y la experiencia me va enseñando que lo que se debe considerar privado pocas veces se respeta como tal. Una charla de Messenger, un correo particular, un mensaje privado. Pero claro. Se recibe y se le cuenta a alguien “en confianza”. Que a su vez en confianza se lo comunica a otro o a otros dos. Se acabó la privacidad. Y al cabo de horas –internet es rapidísimo- lo privado se ha difundido incluso con el envío de copia de la conversación, correo o mensaje. Me ha pasado varias veces. Y encima con otra particularidad. Que según va difundiéndose lo contado, se va deformando, de tal modo que al final, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por eso, sobre conversaciones privadas yo sugiero un par de cosas fruto de años por aquí por si a alguien le puede servir: · Cuidado con lo que cuentas en confianza. Lo normal es que al final todo se sepa. O por una indiscreción, o porque alguien supuestamente amigo un día deja de serlo y quiere hacerte daño. · Cuidado con lo que escuchas en confianza. La persona que te cuenta algo de otros, es la que luego cuenta lo que tú le has dicho a los demás. Y la que te alaba puede, al mismo tiempo, criticarte delante de otros. Quien no es discreto para una cosa, no lo es para ninguna. Un par de anécdotas. La primera atribuida a Sócrates. El triple filtro: Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo: ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo? Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro. ¿Triple filtro? Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y... Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo? No, por el contrario... Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? No, la verdad es que no. Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo? Y otra historieta, esta vez humorística, sobre cómo se deforman las cosas según van pasando de unos a otros: En aquellos días de agosto dijo el General al Coronel: * Mañana a las doce habrá un eclipse de sol, hecho que no ocurre todos los días. Que formen los soldados en el patio, en traje de campaña, para presenciar el fenómeno. Yo les daré las explicaciones necesarias. En caso de que llueva, que formen en el gimnasio. _ ¡A sus órdenes mi General!. En eso que el Coronel da la orden al Comandante y le dice: * Por orden de Su Excelencia, mañana, a las doce, habrá un eclipse de sol. Según Su Excelencia si llueve no se verá nada al aire libre; entonces, en traje de campaña, el eclipse tendrá lugar en el gimnasio, hecho que no ocurre todos los días. _ ¡A sus órdenes mi Coronel!. Y el Comandante dijo al Capitán: * Por orden de S.E, mañana, a las doce, inauguración del eclipse de sol en el gimnasio. El Excelentísimo Señor General dará las órdenes oportunas de si debe llover, hecho que no ocurre todos los días. Si hace buen tiempo, el eclipse tendrá lugar en el patio. _ ¡A sus órdenes mi Comandante!. Más tarde, el Capitán le dice al Teniente: * Mañana, a las doce, por orden de Su Excelencia, lloverá en el patio del cuartel. El Excmo. Sr. General, en traje de campaña, dará las órdenes en el gimnasio para que el eclipse se celebre en el patio. _ A sus órdenes mi Capitán. Seguidamente, el Teniente le dice al Sargento: * Mañana, a las doce, tendrá lugar el eclipse del Señor General en traje de campaña por efecto del sol. Si llueve en el gimnasio, hecho que no ocurre todos los días, se saldrá al patio. _ A sus órdenes mi Teniente. Finalmente, el Sargento se dirige a los soldados: * Mañana, a eso de las doce, parece ser que el sol eclipsará a Su Excelencia el General en el gimnasio. Lástima que esto no ocurra todos los días. Conversaciones privadas, comentarios “en confianza”, además de que la realidad se va deformando, deberían pasar el triple filtro de la verdad: ¿Estoy seguro de que es cierto al cien por cien? ¿Es algo bueno para alguien? ¿Es útil para alguna persona? Y en cuanto a valorar las actuaciones de las personas dejo una frase de San Josemaría Escrivá: “Si no puedes alabar, cállate”. Y yo soy tan del opus que voy con camisa de cuadros. Pues como todos cometemos errores, empezando por un servidor, dejo esta entrada un poco larga por si nos puede ayudar a reflexionar. Menos mal que se suaviza con los chistes. 5月15日 San Isidro. Una anécdota de pueblo.Hoy es San Isidro. Patrón de Madrid. Patrón de agricultores y ganaderos. Fiesta grande en cualquier pueblo de tradición agrícola. Y me he acordado de una anécdota que me pasó en uno de los pueblos en los que fui párroco varios años. Imaginen la situación. Misa solemne del santo. Labradores y ganaderos con su mejor traje. La corporación municipal en pleno. Y al acabar la misa, la procesión. Veamos la escena. El santo a hombros de la gente del campo. Tras él, el señor cura párroco revestido de capa pluvial y lo que haga falta. Le sigue el mayordomo del santo con el cetro en la mano. Junto a él, el alcalde y demás fuerzas vivas como está mandado. Al lado, la banda de música que irá acompañando el cortejo. Hemos salido a la calle y estamos esperando que se organice la procesión en el siguiente orden: cruz alzada; gente a caballo, carros tirados por caballerías y mulas sobre los cuales van adultos y niños vestidos con el traje serrano. Después, los tractores adornados hasta decir basta y cargados de niños que ya no caben más. Y cuando ya han pasado estos, la banda de música, el santo, el cura, las autoridades, la gente… Bien, ¿eh? Pues sigan poniendo imaginación. Acabamos de salir a la calle y comienza a organizarse la procesión. Y en el momento en que aparece el primer tractor, la banda de música siente un irrefrenable deseo de ofrecer sus notas y se arranca a tocar esa canción que empieza así: “Tengo un tractor amarillo…” La gente no sabía qué hacer. Y me miraron. Mi respuesta fue tan simple como una sonora carcajada. Yo creo que San Isidro soltó otra. Por cierto, ahí va el video con la canción: |
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