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日志


4月30日

Día del trabajo… o del paro, en esta ocasión

Los tiempos no son buenos para nadie. El domingo pasado hicimos en todas las parroquias de la diócesis de Madrid una campaña especial de Caritas para invitar a todos los católicos a aportar su granito de arena en la lucha contra el paro. Se trata de concienciar a la gente y de recabar recursos para ayudar a los que peor lo están pasando. Os dejo copia del cartel informativo de las acciones del pasado año de Caritas en favor de las personas sin trabajo. Y quiera Dios que esta acción de Caritas un día se acabe porque el paro dejó de existir en nuestro país. Es poco. Es un grano de arena. Pero algo es. Sirva de homenaje a todos los voluntarios que lo hacen posible, y a las personas que generosamente aportan su donativo para conseguirlo. Que Dios os lo pague.

RINDECUENTAS Paro 09

Limpieza en mi red

wlivespaces

Pues sí. Me voy a poner hoy de limpieza. Miro mi red y es inmensa. O por lo menos a mí me parece enorme. Y el caso es que miro contactos y de muchos de ellos no sé absolutamente nada. Supongo que es gente que en un momento vio el space y nos agregamos en la red, o coleccionistas de contactos, que también los hay. Algunos no tienen nada en su perfil, carecen de space. Total, que voy a echar un vistazo y voy a borrar gente. No tiene sentido una red enorme con gente con la que no mantengo ningún tipo de contacto.

Además, ahora hay otro problema. Y es que en las invitaciones llegan en lote red y Messenger. Y como no espabiles, agregas en los dos lados. Con lo que te encuentras en el Messenger gente que no sabes sin quién es, y en la red ya ni te cuento.

Así que hoy toca limpieza. Lo aviso aquí por si en este frenético ataque de barrido me llevo por delante a gente que de verdad me sigue y que se me va por puro despiste.

Pido perdón de antemano. Y con toda libertad, si alguien ve que ha desaparecido de mi lista simplemente que me lo diga y lo volveré a admitir gustoso.

Y otra cosa. Si alguien desea que nos agreguemos a la red o al Messenger, al menos que me envíe una nota. Que diga por qué. Yo también lo hago. Es que si no te encuentras un nick sin más y es demasiado frío.


4月29日

Y el plus p’al salón

 

Me parece la mejor descripción de la sociedad de hoy. Seguimos con el discurso hippie de los sesenta - setenta. Palabras que se aprendieron entonces: paz, amor, qué bonitas las nubes y los pajaritos, haz el amor y no la guerra, te amo, me amas, todos hermanos... Pero la vida nos ha cambiado. No vivimos en las cuevas de Ibiza, ni en los parques de Washington o Nueva York. Hoy tenemos un buen salón y el plus.
Aparentemente somos los mismos. Seguimos diciendo las mismas cosas. Pero vivimos de forma completamente diferente. Palabras las mismas. Consumistas, como todos. Discurso invariable. Comodidades las que podemos.
Sí. Paz y amor. Y el plus, p'al salón.

4月28日

A mí todo me parece bien


Lo digo cada vez más. Ante cualquier teoría es mi respuesta. Pues me parece bien. Lo malo es que de cada teoría que me presentan yo intento sacar mis propias conclusiones. ¿Pongo unos ejemplos?

Uno es en relación con el respeto a la vida. Y no hace falta que repita que uno en estas cosas es muy clarito. La gente que me dice, por ejemplo, que para que nazca un niño con graves deformidades o limitaciones, y tenga que sufrir toda la vida, que es mejor que su madre aborte. Me parece bien. Pero no sólo a los no nacidos. También a los nacidos. ¿Habéis visto sufrimiento mayor que el que acarrea una depresión? Pues una ayudita y a morirse. ¿Y a un enfermo de Alzheimer? ¿Y a una víctima de un gravísimo accidente que queda tetrapléjico, incluso pentapléjico, y quizá hasta con la cabeza perdida? Si el criterio es que para que una persona viva sufriendo es mejor que muera, la diferencia de estar dentro o fuera del vientre materno no me parece tan sustancial. Así que si la teoría es que los niños que vayan a sufrir mejor no nazcan -¡y quién leches decide si van a sufrir y cuánto!- yo la amplío. Y los nacidos. Total para sufrir, mejor los rematamos, como a los gatitos enfermos.

¿Pongo otro ejemplo? Este de cosas de la iglesia. La gente que me dice –muchísima, por cierto- que ellos no se confiesan con un sacerdote porque se confiesan directamente con Dios. Pues también estoy de acuerdo. Eso sí, que todo lo hagan directamente con Dios. Bautizos, bodas, comuniones, entierros… Porque si no puede darse el caso de que me confieso con Dios pero el bautizo que me lo haga el cura. Y eso me suena a cachondeo. Si usted ha decidido entenderse directamente con Dios sin necesidad de la Iglesia –y está en su perfecto derecho-, pues sea después consecuente. En todo. Confesarse con Dios. Bautizar al niño con Dios. La boda con Dios. Pues no. Confesarme con Dios pero la primera comunión de la niña en la iglesia y muchas flores. Pues me da la risa.

Otro más. La Iglesia debería vender el Vaticano para ayudar a los pobres. Completamente de acuerdo. Y las parroquias sus templos y locales. Total, para decir misa vale cualquier local. La iglesia del pueblo puede ser una sala de juntas de la empresa Fulanítez S.A. Y las ermitas. Y la imagen de la patrona de tu pueblo. Seguro que hay un americano que paga bien por colocarla en el salón de su casa de Minnesota. Y todos los conventos y monasterios, que pueden venderse a multinacionales para centros de convenciones, o convertirse en apartamentos para los sin techo, o trasladarse a Estados Unidos piedra a piedra los de mayor valor. Pues sí. Todo. Me parece bien.

Y al que dice: Pues yo creo que en el sexo no debe haber barreras. Cada cual que lo exprese y lo viva como quiera y cuando quiera, y con quien le apetezca. Me parece bien. ¿Sin límites? ¿Incluyendo a tu mujer, tu marido, tu madre, tu hermana, tu padre, tu hermano, tu novio, tu esposo?

Creo que a veces hacemos afirmaciones demasiado a la ligera. Y si de esas afirmaciones sacáramos conclusiones, quizá nos quedaríamos pasmados. Sé que es un recurso dialéctico llevado al extremo. Pero es para pensárselo. Porque mi experiencia es que cuando empiezo a sacar conclusiones de estas, la gente, como decimos en España, comienza a “recoger velas” y dicen, hombre visto así…

Pues es que a lo mejor hay que verlo así.


4月27日

No faltéis nunca a misa, por favor



Ayer hablaba yo de esto a mis niños en la misa de las 12 h. El evangelio recordaba el pasaje de Emaús y otra vez Jesús compartiendo la comida.

Yo les decía que a Jesús se le conoce leyendo la Escritura y partiendo el pan. Y que esas dos cosas se juntan en la misa de cada domingo. Porque en ella leemos la Escritura, se nos explica, y luego Jesús se hace presente en el pan y el vino y se nos da como comida. Es decir, que la misa es el lugar privilegiado para encontrarse con Cristo. El mejor lugar.

Cada vez más he aprendido a valorar la misa del domingo. Tanto, que estoy convencido de que la perseverancia en la fe tiene en la celebración dominical su clave. El que acude cada domingo a misa persevera en su fe cristiana. El que deja la misa del domingo… al final pierde todo.

¿Qué ventajas tiene para mí la misa del domingo? Pues muchas. Y cuento lo que tengo visto y comprobado:

 

·         Evangelio puro. A Cristo resucitado se le conoce especialmente en la fracción del pan, en la Eucaristía.

·         Sigo. A Cristo se le reconoce en la Escritura, cuando la explica. Justo lo que hacemos cada domingo en misa. Leer la Palabra y explicarla.

·         La Eucaristía del domingo es momento de encuentro con la comunidad, de saber qué pasa, de rezar con otros, de estar al tanto de la vida de la iglesia y de mi parroquia

·         Es también momento en el que conocer los problemas de la gente y aportar nuestra solidaridad ¿cuántas veces no nos han hablado de Caritas en la misa?

·         Misa tengo allá donde vaya. Otras cosas no. Si no tengo más vida cristiana que mi grupito de reflexión, en cuanto no tengo grupo –viaje, traslado… - ¿me quedo sin nada?

·         La gente que ha ido abandonando toda praxis religiosa, empezó siempre igual. Iba a la parroquia, estaba en un grupo… dejó de ir a  misa, y luego ya… Pues eso… Que yo tengo mi fe, que para rezar no necesito a nadie, que yo sé lo que debo hacer, que la iglesia no sabe, que…

·         La misa tiene su valor. El del sacrificio de Cristo. El de la Escritura proclamada. El de Cristo hecho pan para que viva. Por encima de que la celebre Manolo –un cura encantador-, Juan –que se enrolla bastante- o Don Francisco, más antiguo. La misa es la misa. Con coro o sin coro. Con palmas o sin ellas. En Madrid, en Buenos Aires, en París, en Tokio.

 

Gente me encuentro con poco tiempo. Que me dicen que no pueden venir a misa el domingo, pero que mantienen una reunión en la parroquia. Les digo. En ese caso, deja la reunión de tu grupo. Y acude a la Eucaristía. Para mí es la clave.

 

Ayer se lo dije a niños y a grandes. La perseverancia en la fe tiene como clave la misa. ¿O acaso no sabemos que la perseverancia es gracia, es don de Dios? ¿Y no sabemos que la gracia es cosa de sacramentos y oración? Y cuantos grupitos cristianos se construyen al margen de los sacramentos. Cuántos sin Eucaristía, sin Reconciliación. Cuando la iglesia nos pide ir a misa cada domingo y como obligación grave, no está jorobando el fin de semana. Está diciendo: mira… que en eso te juegas todo. Y yo lo creo y lo tengo experimentado.

4月26日

Frases solemnes... (y 9). Lo importante es ser buena persona



Pues cómo no voy a estar de acuerdo con esa frase. Y toda la humanidad al unísono. Lo jodido comienza cuando vas preguntando al personal qué es eso de ser buena persona. Porque la gente no se pone de acuerdo ni a tiros, y quizá nuca mejor dicho.

Para Osama Bin Laden ser buena persona es cargarse las torres gemelas de NY en protesta por las agresiones del mundo occidental al mundo islámico.

Para Bush es someter a medio mundo o al mundo entero si es posible para que triunfe la gran nación americana.

Para un comunista, arriba parias de la tierra.

Para un facha… cara al sol con la camisa nueva.

Para un musulmán, colgar a los gays por serlo.

Para un habitante de Chueca, la banderita con el arco iris.

Para un nacionalista, abajo el estado centralista, somos libres

Para un centralista, abajo nacionalismos excluyentes.

Para un católico lefevriano, evangelio con puntilla, latín y mucho incienso

Para el católico liberacionista, abajo el Vaticano y viva la opción por los pobres

Para la señora María, cuidar de los hijos y estirar el sueldo hasta fin de mes

Para Sor Consolación, cuidar de sus monjas viejecitas y echar una mano en la parroquia

Para el señor Juan garantizar su trabajo y el sueldo aunque tenga que andar de pícaro en la empresa

Para el sindicalista, ser liberado sindical y garantizar que el cabrito del empresario no los time

Para el empresario, conseguir que no le timen los sindicatos

Para Manoli y Carlos, cuidar de su Carlitos, recién nacido

Para el etarra, mucha bomba y mucho tiro a ser posible en la nuca

Para el Guardia Civil, agarrar a cuantos más asesinos mejor

Para la abuela de la novia del asesino de Marta, lavar los pantalones del asesino llenos de sangre

Para los cómplices, ayudar a deshacerse de un cadáver

 

Y como todos suponemos que actúan en conciencia y de buena fe… Pues vaya usted a saber qué es eso de ser buena persona.

 

¿Y yo con qué me quedo? Para mí ser buena persona es vivir según el evangelio de Jesús y tal como nos lo ha transmitido la Iglesia. Para otros, otra cosa.

 

Pero una vez más… que no se pueden dar cosas por supuestas. Ni lo de ser buena persona.


4月25日

GRACIAS POR VENIR

  

Gracias a todos por acudir día tras día. Gracias por venir a vuestra casa. Gracias por leer, por comentar, por sonreír, por discrepar. Se multiplican las visitas. Y los comentarios. Una media de doce por post, y eso que escribo a diario. Y además largos, pensados, trabajados. No me cansaré de decir que sois un lujo. Hoy os dejo un clásico del mundo de la revista. La canción con la que Lina Morgan daba cada día la bienvenida a su espectáculo. Os la coloco en homenaje de gratitud a todos los que por aquí pasáis. Soy un afortunado. Ya os he dicho en alguna ocasión que me abrumáis con vuestro cariño.

Y fiel a eso de que quien mucho habla –y quien mucho escribe- mucho yerra, mis disculpas de nuevo por lo mal dicho, lo poco correcto, los momentos en que no he sido el sacerdote que debía.

Con todo cariño, un abrazo, amigos, hermanos. Y a todos: GRACIAS POR VENIR.

Os dejo la letra de la canción de Lina Morgan.

Llego nuevamente a sentir ahora a mi alrededor la extraña emoción
Todo el tiempo se ha parado en el reloj del corazón.
Por que tanto os debo en el alma llevo a mi público de ayer,
Por estar aquí de nuevo, maravilloso fue volver.
Ya reconozco al caballero que manda flores y no se quien es,
Y al estudiante dicharachero que es un Don Juan en busca de su Inés.
Al Señor que con su esposa va, y se ríe como un cascabel,
Y a los novios que al final están, y que no aplauden ni yo se por que.
Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir
Llego nuevamente a seguir mi historia, que mi mundo esta detrás del telón.
Y las rayas de mi mano son el compás de una canción.
Al estar conmigo todos sois testigos, mi emoción he de vencer,
Encontrando a mi s amigos, maravilloso fue volver.
Ya reconozco al caballero que manda flores y no se quien es,
Y al estudiante dicharachero que es un Don Juan en busca de su Inés.
Al Señor que con su esposa va, y se ríe como un cascabel,
Y a los novios que al final están, y que no aplauden ni yo se por que.
Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir


4月24日

Nada de comilonas y borracheras



En este día que ya va mediando, los agustinos celebran la fiesta de la conversión de San Agustín, efeméride a la que un servidor no puede sustraerse por su pasado y su espiritualidad.

Una vida buscando la verdad. Y después de un proceso larguísimo de búsqueda, vino a darse de bruces con un texto de la Escritura que vino al fin a cambiarle la vida. Es de la Carta a los Romanos: “La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.”

A mí la Escritura me parece un libro de lo más moderno. Este mismo texto es magnífico para hoy mismo. Yo voy a comentarlo según mi limitado entender.

Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. Como en pleno día, procedamos con decoro…” Me encanta. Cuántas cosas ocultas o que ocultamos. Cuántos aspectos de nuestra vida que no admitirían la más leve luz. Cuantas oscuridades. Cuántas frustraciones. Cuántas vidas escondiendo facetas que no se atreven a mostrar. Cuánto tendríamos que cambiar si nuestra vida fuera siempre entre cristales. Vivir como si tuviéramos siempre una webcam y un micro que recogieran hasta el interior del pensamiento.

“Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos”. Si algo marca hoy la vida es comer, cenar, tomar unas copas y si surge, surge… ¿Qué vamos a encontrar ahí? Mientras hablamos de pobres y hambre aumentan las clínicas especializadas en adelgazamiento. Mientras hablamos de amor… al final lo que se busca es otra cosa. ¿Creemos que Dios está en comilonas y borracheras, en el sexo porque sí, el los excesos…? Al final estamos tapando la insatisfacción interior. Mejor no pensar. ¿Unas copas? Chunda, chunda… ¿Tomamos algo? ¿En tu casa o en la mía? Chunda, chunda…

“Nada de rivalidades y envidias”. Que evidentemente no nos afectan. Pero nos pasamos el día hablando de los otros. Incluso aquí. Me ha dicho, ha comentado, no ha comentado…

“Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.” Es decir, en definitiva, olvidarse de uno mismo, de sus caprichitos, de su “body”, de qué me pongo, de que si quedamos, de que si no sé qué… y volver los ojos a Cristo que es amor, que es oración, que es sacramentos, que es comunidad, que es compromiso real con el pobre, que es perdonar siempre, acoger siempre, disculpar siempre.

Piensas en vidas, y acabas diciendo: si quito las copas, las comilonas, ese a ver si ligo y lo que salga, y los ratitos de criticar y mirar a ver qué hacen los otros… ¿Con qué me quedo? Agustín, San Agustín, cuando se dio cuenta de eso, y lo quitó de en medio, se encontró con Dios mismo. Y en Él, definitivamente, halló la PAZ.

4月23日

Traumas infantiles


Ya sé que soy políticamente incorrecto, pero a mí eso de los traumas de la infancia me parece que son más cuento chino o disculpa que problema de psicólogo. O quizá es que un servidor está llenito de traumas y aún no se ha dado cuenta. Todo es posible.

Y dentro de los traumas debe existir el trauma religioso que es por lo visto el que más marca. Resulta que en el colegio Sor Virtudes arreaba unas leches que temblaba el misterio. Y en la parroquia Don Sebastián pegaba unas broncas de campeonato. Así que vacunados contra la religión y la iglesia para toda la vida. Que un trauma es un trauma. Y supongo que el abuelo, o la madre, de vez en cuando también soltaban un pescozón o un par de gritos. Y la vecina de al lado, que era ver una pelota y ponerse histérica. ¿O ustedes nunca tuvieron una vecina así? Pero lo que son las cosas. Seguimos hablando con nuestros padres y aficionados al fútbol. E incluso siendo amables con los vecinos. Evidentemente eran traumas distintos.

Yo soy un cúmulo de traumas. Recuerdo la bofetada del párroco siendo niño por portarme mal en catequesis. Y las broncas del cura que vino luego. Y lo que reíamos con el siguiente. Y recuerdo cómo sacudía con la vara el maestro, que por cierto a su entierro no faltamos ninguno de sus alumnos con lágrimas en los ojos. Nos pudo haber traumatizado frente a los libros y la cultura. Pues nada. Éramos duros. Los padres de mis amigos, especialmente las madres, eran gente dada al grito y al sopapo. Ya sabía uno cómo apañárselas para salir indemne y darse media vuelta para que el soplamocos pillara el menor cacho posible de carne. Cosas de hace años.

Cuando me reúno con mis amigos, nos vemos mucho, y hasta cenamos juntos en julio año tras año, nos reímos de estas cosas. Unos vamos a la iglesia y otros no. Algunos seguimos estudiando, otros empezaron prontito su vida laboral. Los hay casados, solteros, recasados, separados, con hijos y con nietos ya… Vidas distintas. Pero ninguno echa la culpa de sus decisiones posteriores a los traumas de entonces. Hablamos de los curas de nuestra infancia. Y del maestro. Y de la vecina que nos quitaba los balones. Y de cómo tomábamos el pelo al señor Ramón. Y de cuando nos escondíamos para bailar, siendo críos, aprovechando la música que salía del baile. Y de esa vez que nos pilló el padre de… y nos sacudió a todos.

¿Y yo que ceo que no me han quedado traumas? Pienso en aquellos curas y maestros, en nuestros padres, que eran como padres de todos, en los sopapos que cobramos, en los palos con la varita en la escuela, en los vecinos amables y en los siempre alterados. Y a todos los recuerdo con mucho cariño.Y si algo nos marcó entonces -básicamente algún cachete- está más que superado.

¿Mis curas, mis maestros eran mejores que los de los demás? Ni mejores ni peores. Por eso me apena ver a gente obsesionada con lo que les hicieron pasar en su infancia. Tanto que todo son traumas. Uno de ellos el de la aversión por la iglesia. Pues yo creo que vamos teniendo edad de superar ciertas cosas.Y si no lo hemos hecho, merecería la pena acudir a un buen psicólogo, que hay cosas que no deben quedar ahí.

Y yo, después del sopapo que me soltó aquél cura, ¿cómo habré terminado de párroco? Seguro que por una especie de trauma al revés. O a lo mejor sigo traumatizado y no lo sé. Y eso que no, porque en mis tiempos eso de los traumas no se había inventado.

4月22日

¿Quién dijo...

Me ha llegado en un correo esta tarde. Me ha hecho gracia y lo cuelgo aquí. Eso sí, he quitado alguna frase que me ha parecido inconveniente. Y seguro que se nos podrían ocurrir otras.

¿Quién dijo...

·         Es una niña muy graciosa?

o   El que no se atreve a decir que es fea

·         Lo importante es ser joven de espíritu?

o   El que tiene más años que la Tana

·         El dinero no hace la felicidad?

o   El que anda justo para llegar a fin de mes

·         Lo importante es la belleza interior?

o   Evidentemente, el feo

·         Mi novio es muy simpático?

o   La que tiene un novio feo

·         No importa la cantidad sino la calidad?

o   El que se quedó sin nadie en su club

·         Lo importante es tener salud?

o   El que no le tocó la lotería

·         Más vale solo que mal acompañado?

o   El que no consigue tener una compañía



4月21日

No me gusta porque no

Pues no. No me gusta nada el fútbol. De nunca. ¿Pero por qué? ¿Un trauma infantil, los jugadores cobran mucho, los hinchas son salvajes, las reglas de juego te parecen equivocadas…? Que me da igual. Que no me gusta. Que no es culpa de nadie. Simplemente pues que no. He jugado alguna vez por obligación y hasta he ido al Bernabéu. Pero que no.

Y me siento bien en el catolicismo y no en otras religiones. ¿Por sus dirigentes, por la gente? Pues no, porque dirigentes buenos y malos los hay en las distintas religiones. Y gente buena y mala en todos los lados. Porque me va. Por el Evangelio. Y por la forma en que me lo ha transmitido la iglesia católica.

¿Opciones políticas? Pues hombre, todos apolíticos, pero todos votamos. Y ya sabemos que en todas partes cuecen habas. Y que hay políticos corruptos en todos los partidos. Pero yo voto a un partido, otro al otro, y el otro a uno distinto. Porque le parece que es mejor o menos malo.

Y así poco a poco he ido tomando mis opciones de vida según mis entendederas, mis gustos, lo que uno va reflexionando. Pero según lo que yo pienso y delibero. Lo que no hago es tomar decisiones según lo que hacen los demás. Ni justificar mis iniciativas personales a base de descalificar a los otros. A mí me parece que eso es inmadurez y falta de criterio, y no ser capaz de asumir personalmente las claves de tu vida.

Me da risa la gente que para justificar su no creencia o su distanciamiento de la iglesia no tiene más argumento que decir que es que todos son o somos malos. Para empezar, si usted es no creyente o no practicante, pues me parece bien. Es su decisión y no tengo nada que objetar. No necesito que lo justifique. Como yo no me siento en la necesidad de justificar por qué no soy Hare Krishna o no me gusta el fútbol. Y a mí lo que digan los Hare Krishna o los futboleros sobre mi decisión me trae al fresco. Y si mañana un Hare Krishna dijera que por ser católico un servidor se va a pasar mil eternidades reencarnándose en mosca cojonera, pues me quedo tan tranquilo. No creo en eso y punto. Pero joer, cuanto no católico obsesionado con lo que dice la iglesia, que si condena o deja de condenar. ¿No decimos que a la Iglesia nadie la hace caso? Pues que sigan diciendo lo que quieran. A mí las condenas y declaraciones de un mulá islámico me traen al fresco.

Ahora bien, que usted lo de creer o no creer, o sus opciones políticas, o sus ideas económicas, o el periódico que lee lo ha decidido en función de que entre los que lo practican o escriben ha encontrado buenas o malas personas pues es una forma de hacerlo. Y está en su derecho de justificar su adscripción o no al islam basándose en las recomendaciones del mulá de Estepona favorables a sacudir convenientemente a la prójima. O su voto al PCPEAD -partido conservador progresista españolista autonómico y dicharachero- porque el presidente del asunto es un cachondo. O su no adscripción a la iglesia católica por la inquisición y las cruzadas. Pues no tengo nada que objetar. Sólo que un servidor lo hace de otra manera. Nada más.

Bueno, si. Otra cosa. Entre nosotros y muy de corazón. Decidir mis opciones en vez de por mí, porque otros que las comparten o las dirigen no son tan buenos como yo creo, no deja de ser signo de inmadurez. No deja de ser una forma de justificarse. Usted crea o no. Vote o no. Vote a quien quiera. Pero no eche la culpa a los demás de sus decisiones.

Y quede clara una cosa. Que no me gusta el fútbol. Simplemente porque no.

4月20日

¿Modernizarse? ¿Cómo? ¿Para?

Como me ha llegado lo pongo. Mucha gente piensa que la iglesia se queda sin gente entre otras cosas por su postura antigua e incomprensible sobre la moral sexual. Y por su dogmatismo tan poco flexible. Y por su férrea autoridad. Y dicen que si la iglesia fuera más democrática, más libre, y estuviera más al día en las cosas de la moral familiar y sexual tendría mucha más "clientela". ¿Seguro? Invito a leer el texto que he recibido y que pone en tela de juicio cosas que afirmamos con demasiada ingenuidad.

Juan: “Yo sería más religioso si la Iglesia aceptase las relaciones prematrimoniales y, por supuesto, el preservativo”. Dice Sofía: “Si la Iglesia no se opusiera al aborto, yo me sentiría más católica”. Álvaro añade: “Para mí, lo que más me distancia de la Iglesia es su oposición al matrimonio homosexual y al divorcio”. Por último, María comenta: “Ah, pues para mí, lo más carca de la Iglesia es que no dejen que las mujeres puedan ser curas, vamos, sacerdotisas”.

Esta conversación se puede escuchar en cualquier cafetería, bar o restaurante de España. Cada uno tiene un motivo principal que le hace sentirse lejos de la Iglesia, o creer en Dios pero no en la Iglesia. Para unos, su conservadurismo moral en lo referente a lo sexual, para otros, todo lo relacionado con el matrimonio y el divorcio. Algunos, el tema del “machismo curil” y los últimos, lo referente al aborto, eutanasia y, muy centrado en España, la famosa asignatura de Educación para la Ciudadanía.

En todos esos casos se suele argumentar que, en caso de que la Iglesia cambiase su postura en lo que a cada persona le parece que ésta se equivoca, él o ella irían más a misa y serían más practicantes. Es decir, hay una especie de necesidad de que la Iglesia “santifique nuestros actos”.

Pues bien, un estudio realizado por el Trinity College de la Universidad de Hartford, basado en 54.000 entrevistas, muestra que en Estados Unidos, dentro de la Iglesia Protestante, la Iglesia Episcopaliana ha perdido un 30% de sus feligreses en siete años (de 2001 a 2008) y que la United Church of Christ (UCC) – Iglesia unitaria- a la que pertenece el Presidente Obama, ha perdido un 46,6% de sus fieles en este tiempo. 
En este tiempo el catolicismo ha crecido: de 50,8 millones a 57,2 millones (y en porcentaje, de un 24,5% a un 25,1%).

Estas Iglesias se caracterizan porque sus propios sacerdotes están a favor del aborto en la mayoría de los supuestos, de que las parejas homosexuales adopten niños, del “matrimonio” homosexual, de que las mujeres se puedan ordenar sacerdotisas, de que cada parroquia tenga su propia doctrina cristiana y, por último, se consideran políticamente “progresistas”.

La explicación a esta desbandada de los fieles es evidente: en el fondo de nuestro ser sabemos reconocer la Verdad, pues la tenemos inscrita en nuestro corazón. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida y no un camino, una de las verdades y una de las vidas. Y la Iglesia debe ser fiel, a pesar de las continuas presiones y feroces críticas, a esa Verdad.

De hecho, doy todos los días gracias a Dios porque la Iglesia española – la Jerarquía eclesiástica- y, especialmente, el Papa Benedicto XVI, como así lo fue Juan Pablo II, se mantienen firmes en la defensa de la Doctrina y la Tradición de la Iglesia, y de esta forma, fieles a Jesucristo.

Este es el texto que he recibido. Simplemente para pensarlo. Aquí está inventado todo.  Hay que modernizarse. Pues por lo visto algunos ya lo han hecho con pésimos resultados. Y curiosamente la iglesia católica, la más conservadora parece de todas las iglesias cristianas, es la que mejor se mantiene. La que mantiene las misiones, las mayores obras sociales. 

Pesaditos con el tema


Contaban un chiste de un cura que me viene bien para introducir el post de hoy. Era un cura que siempre, siempre, hablaba de la confesión. La gente harta. Y cuando llegó el día de San José se dijeron: hombre, hoy tendrá que cambiar de tema. Llegó el sermón y el buen cura empezó así: Hoy es San José. Como todos ustedes saben San José era carpintero. Podemos imaginar que entonces también haría confesionarios. Pues hablemos de la confesión que es lo mismo.

Los curas corremos el riesgo de ser monotemáticos, palizas. Al que le da por los pobres, todo el santo día con el tema. Al que le da por la confesión lo mismo. O al que le da por el papa, el dinero, la catequesis o la última chorradita litúrgica.

La fe católica, de manera similar a otras creencias, desarrolla toda su vida en tres grandes direcciones. Por un lado, el anuncio del evangelio, es decir, de su fe: anunciarla y enseñarla. Y esto implica la catequesis, formar  a la gente, explicar el evangelio… Una segunda dirección es la liturgia, las celebraciones de la fe, la oración, los sacramentos. Y la tercera es la presencia en el mundo intentando hacer las cosas al estilo de Jesús y comprometiéndose en la construcción de un mundo mejor y en la atención especial de los más débiles.

Un católico, en consecuencia, se va haciendo maduro y pleno en su fe cuando la celebra, reza, se forma, explica su fe a los otros, se compromete con el mundo y atiende a los pobres. Y los curas deberíamos ayudar a conseguir esa plenitud. Pero claro, si uno solo habla de pobres, o solo de la confesión, o solo de leer la Biblia se convierte en monotemático y en pesado y jamás será capaz de que sus fieles crezcan armónicamente, integrando todos los aspectos de la vida.

A muchos seglares también les pasa esto del monotema. Unos, hables de lo que hables, todo lo llevan a los dineros de la iglesia. A otros les da por si el cura tiene que ir vestido de negro o de verde. Los hay obsesionados con el cumpliiento del último detalle litúrgico. No faltan quienes han decidido que la clave está en rezar el rosario a todas horas. Otros sólo saben hablar de la marginación. Cansinos, leche. Pesaditos. Palizas. A ver, rezadores del rosario, que me hagan el favor de acudir a misa y de ayudar más en cáritas y en catequesis. A ver los obsesionados con la pobreza evangélica, que aquí hay que pagar la luz. Y los del detallito litúrgico, que sepan que también hay que fregar el templo. Y los de los marginados, menos rollos y a currar, que estamos deseando que nos cuenten lo que andan haciendo. Y los de la acción, algún ratito de rezar también, ¿eh? Y los de rezar, que trabajen un poco.

Pues eso, que hay mucha gente monotemática. Mucha gente obsesionada con sus monográficos. Y que a la décima vez que charlas con Manolo o con Teresa y te vuelven a repetir de forma obsesiva que no haces el lavabo en la misa, o que lees poco la Biblia, o que hay que estar al lado de los pobres... acabas respondiendo: ¿estas pesadito, eh? 

Sí, Pesadito y reduccionista. Porque reducir la fe católica a la acogida de los marginados -como cualquier ONG-, o a decir misas exactas, o a leer la Biblia todo el día es eso: reduccionismo y no entender lo que es ser cristiano. Lo decía hace unos días: signo de madurez, la globalidad. 

4月18日

Las copas y el fin del 0,7


¿Os acordáis hace años las movidas del 0,7? Hasta un campamento se montó en Madrid. Yo entonces era capellán de un colegio mayor madrileño. Y los colegiales, universitarios ellos, decidieron sumarse a la movida. Y pidieron reunión con el capellán y el director para ver qué se hacía. Y lo que se les ocurrió fue poner una inmensa pancarta en el colegio y enviar a la dirección una carta exigiendo que donara el 0,7 % de los ingresos del colegio a alguna ONG. Uno de los colegiales mayores, acabando la carrera, hizo la siguiente reflexión a sus compañeros:

“Ya sabemos que los frailes son egoístas y que no van a querer dar nada. Pero nosotros somos más generosos que los frailes. Por tanto, desde hoy, nos vamos a quitar de dos copas cada fin de semana y vamos a entregar su importe a la ONG que decidamos entre todos. Eso sí, hagamos la carta también”. Y como en el episodio de la adúltera, se hizo un silencio y se fueron marchando. Allí acabó la movida del 0,7 en el colegio. Triste, pero real.

Yo esto lo aplico a la iglesia en general. Estamos en crisis y hay que plantearse enajenar bienes de la iglesia si hace falta. Ya lo dijo en su día Juan Pablo II. Pero como el papa y los cardenales son tan egoístas, y se van a negar a  vender el Vaticano, vamos a ser nosotros más generosos que ellos y vamos a dar ejemplo. Seguro que muchísimos laicos si tuvieran dos casas no tendrían problema en poner una a disposición de los hermanos más pobres: ceder su uso por ejemplo a inmigrantes o familias en paro. O que podrán algún día por semana privarse de caprichos o bien hacer una comida más sencilla para ofrecer lo ahorrado a los más necesitados. Y que hay parroquias que pueden poner al servicio de los demás sus bienes y pueden vender cosas para ayudar a los más desfavorecidos. En Segovia obispo y curas han decidido donar el 10 % de su sueldo a Caritas. Y no dudo de que haya montones de religiosas y religiosos que estén dispuestos a ceder a los pobres edificios infrautilizados o ceder al menos parte de los mismos a Caritas o a alguna organización de apoyo a inmigrantes, enfermos, parados, gente sin recursos. Incluso vender inmuebles, mudarse a edificios más sencillos y hacer que lo obtenido redunde en beneficio de los desheredados de este mundo. Que para ser generosos, a nosotros no nos hace falta nada ni nadie. Por cierto, en todos los bancos y cajas de Segovia hay abierta una cuenta para que los seglares que quieran sumarse a la iniciativa de entregar el 10 % de su sueldo a Caritas puedan hacerlo. Es más, estoy seguro de que incluso no creyentes van a demostrar a la Iglesia, siempre tan egoísta, que no hace falta ser creyente para dar todo a los pobres.

Yo estoy de acuerdo en que en tiempos de crisis hay que ser desprendidos. Tiene que ser desprendido el Vaticano. Tienen que ser desprendidas las diócesis y las parroquias. Tienen que ser especialmente desprendidos los religiosos y religiosas, que expresamente hacen voto de pobreza. Tenemos que ser desprendidos los curas. Tenéis que ser desprendidos los cristianos todos. Tenemos que ser desprendidos todos… porque la crisis afecta a todos.

Pero a ver si nos va a pasar como en el colegio mayor… que en el momento que se tocaron las copas se fueron todos. Y es fácil que digamos, que yo al menos diga, que empiece el Vaticano, y luego ya iré viendo. Es decir, que sean generosos ellos. ¿No decimos que la iglesia somos todos? ¿No afirmamos que ser solidarios es una llamada a todo ser humano? Pues hale, a ser generosos. Y no acabemos diciendo lo que en definitiva nos decimos: Vamos, que empiecen en Roma, que a mí me da la risa...

Yo soy el primer egoísta, que quede claro. Y quede claro que podría ser mucho más desprendido. Pero no lo soy. Y no me justifica el que otros no lo sean. Pero queda bien exigir a la dirección el 0,7.

PD. No. No se fueron todos. Un grupo de colegiales se privó de cosas. Justo los que trabajaban cada semana en un comedor de Caritas. Y a ese comedor ya iban desde hacía tiempo las copas no bebidas.


4月17日

¿Uno? ¡Cientos y cientos!



Es conocido el chiste. Un conductor que escucha por la radio del coche: "Atención. Hay un conductor que va por la autopista en sentido contrario". Y el buen hombre que dice: ¿Uno? ¡Cientos y cientos!

Ayer he recibido un correo de P., antigua feligresa. P. es una mujer para la cual todo va mal. Nada se salva. Un correo larguísimo, por cierto. Me cuenta el desastre de su parroquia. Desde el párroco hasta el último feligrés, nadie acierta. En su vida personal su marido no la comprende. Sus hijos no le hacen caso. Sus hermanos pasan de ella. Sus amigas cada día más insoportables. En el trabajo se siente desplazada. No me extraña. Hemos hablado muchas veces y todo es malo, todo el mundo se equivoca, todos hacemos las cosas al revés. Yo no me libro. Tampoco la atiendo como ella cree que debería hacerlo.Al final he tenido que decirle: ¿Y si fueras tú la que va en dirección contraria? Recuerdo que hace años ya le puse una terapia: que cada día escribiera las cosas buenas que veía a su alrededor en su familia, sus amigos, el trabajo, la parroquia... todo. Era incapaz. Eso sí, la lista de cosas malas se hacía infinita.

Las cosas, las personas, difícilmente son -somos- buenas o malas al cien por cien. Pero hay gente para la cual todo es así. Recuerdo también un compañero cura con el que trabajé hace años. El obispo, los vicarios episcopales, los compañeros... todos lo hacíamos mal. Todos equivocados menos él. Pues qué quieren que les diga... lo normal es que sea él el que va en dirección contraria.

Aún podría colocar otros ejemplos. Todos los conocemos. Pero sólo quería dejar una señal de alarma que a todos puede servirnos. Si en algún aspecto de mi vida, si en la percepción que tengo de una persona, si en alguna faceta veo que de mí todo lo que sale es negativo, agresividad... Si me salen con más naturalidad las condenas que las disculpas... Lo mismo soy yo quien anda en dirección contraria.

4月16日

Ser chucho en Girona



Pues no deja de hacerme gracia. O de provocarme el llanto. Depende. Porque aparentemente el consistorio municipal de Girona ha decidido velar por los derechos de los pobres chuchos, tanto que se hace obligatorio sacarlos de paseo no menos de veinte minutos diarios bajo multas de hasta cuatrocientos euros. Yo soy propietario de perro. Y estoy de acuerdo en que o se cuidan o mejor no tenerlos. Ahora, de ahí a multar si no se los pasea… pues me parece que es pasarse.
Un servidor tiene perro. Y tiene madre nonagenaria necesitada de ayuda. Si no saco a pasear  a mi madre no pasa nada. Si mis sobrinos no pasean a sus niños pequeños, tampoco. A nadie le importa si sus viviendas son pequeñas o grandes, con suficientes medidas higiénicas o no. Nadie lo regula. Pero, ¡coño!, te pillan sin pasear al chucho y se te han caído los euros. ¿Seguro que tenemos las cabezas en su sitio?
Esto tiene su lectura. Si se regulan los paseos de los chuchos y no la atención a los padres mayores o a los hijos pequeños pues suena raro. Nada más. Si yo a mi señora madre no la saco a pasear durante días y días es mi problema. Si los niños no salen de casa igual. Pero un chucho es un chucho.
¿Cómo lo van a controlar? Parece que serán los vecinos los que pondrán en conocimiento de las autoridades los incumplimientos de la norma. Pero mira, ya que hay paro, se podían contratar controladores, crear la figura del control-can y a pocos que se hagan necesarios se aliviaba el paro. Incluso promover la implantación de una especie de tacógrafo perruno que marque el número de paseos y duración, que controlado de cuando en cuando por el control-can podría aportar resultados interesantes. Y encima fomentamos la industria nacional del tacógrafo canino. Y a quien no cumpla, leña, digo euros.
Y otra cosa que se me ocurre. Leo en internet que el ayuntamiento de Girona está regido por un pacto entre ERC, ICV-EUiA y PSC, partidos, si no me equivoco, partidarios de la nueva ley del aborto. Así que un ser humano con menos de 22 semanas de gestación no es nada, es algo perfectamente prescindible, pero un chucho está tan protegido que no sacarlo a hacer ejercicio al menos veinte minutos diarios es irreprochablemente sancionable. Pues un servidor tampoco lo entiende.
No sabía si reir o llorar. Me ha salido todo mezclado. Y me voy a pasear a Gomer antes de que al alcalde de mi pueblo le entre envidia y me la líe.


4月15日

Frases solemnes... (y 8) Un hombre de ideas claras

Ya saben que un servidor tiene tendencia a la sonrisa, a sacar punta de las cosas. Por eso esta sección que sigue dando capítulos.

Hombre (o mujer, evidentemente) de ideas claras. Pues tiene su peligro el asunto. Cuando a mí alguien frente al problema que sea me dice que lo tiene muy clarito, malo. O es un fanático o anda cortito de luces, o muy posiblemente ambas dos. Así que lo tiene clarito, clarito…

Vamos a los ejemplos. La crisis económica. Toda la culpa es de Aznar. O de Zapatero. Mejor de Bush. Quizá incluso herencia de Franco. Yo ponía a trabajar con pico y pala a los políticos. Genial. Solucionada la crisis mundial. ¿Problema vasco? Yo llevaba el ejército y se arreglaba todo. ¿Los políticos? Todos unos chorizos. El mejor a la cárcel. Ya ven, gente de ideas muy claritas. ¿Y los curas? Le digo yo a usted que el 90 % unos vividores… (leche, le habrá hecho el estudio demoscopia para saber que son el 90 %? Y no el 88 o el 93?

¿La iglesia dice usted? Que vendan el Vaticano. Fantástica idea que a nadie se le había ocurrido hasta ahora. Y que se casen los curas y que el papa viva en un piso y que se modernicen. Y en cuanto eso se haga la humanidad pidiendo confesión y llenando las iglesias. Pasmado me quedo ante el razonamiento.¡Anda ya!

A ver, vamos en serio ahora. La gente de ideas claritas y simples es básicamente gente necia. Los sabios justamente son otra cosa. Son personas que razonan en dos direcciones:

En primer lugar, dudando y reconociendo que uno sabe poco. Gran principio de la sabiduría. Dudar empezando por uno mismo. Decía Don José Ortega y Gasset: Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas. Es decir, abrir el corazón y la mente a seguir aprendiendo,  a perfeccionar, a reflexionar constantemente. Pobre del que lo tiene todo clarito. Era un hombre con una cabeza tan limitada, que no le cabía la más mínima duda.

Y otra característica del sabio, que es signo de madurez: tener una visión global de las cosas. Si volvemos a la iglesia, por ejemplo, y queremos ver cómo es su situación ahora mismo, no podemos ser simplistas. Habrá que analizar datos demográficos, economía, misión evangelizadora, obras sociales, presencia en el mundo, papel de la curia, vida de los laicos, analizar vida y problemas de sacerdotes y religiosos, su recorrido histórico, luces y sombras de sus dos mil años de existencia… Como ejemplo vale. Pues no. Llega alguien de esos de ideas claras y ya se sabe: que vendan el Vaticano y que el papa ande en alpargatas y que se casen los curas y las monjas de clausura a cuidar de los pobres en las misiones. Y entonces toda la cristiandad al unísono diciendo: ¡por fin alguien ilumina esta realidad con la mayor claridad de ideas, aleluya!

La única idea clarita que se puede tener es que ante los problemas hay que dudar, estudiar mucho la realidad, ver los datos de forma compleja, global, comparar con lo que otros descubren y sugerir normalmente “pistas” para seguir avanzando. En eso se notan la madurez y la inteligencia.

Ahora, eso sí, te llega un bobo de ideas claras y qué vas a esperar…  Evidentemente memeces. Yo lo tengo clarito. Todos unos… y esto se arreglaba… Muy bien, Manolo, muy bien Juana… Gracias. Y ahora voy a buscar a alguien que dude y que lo tenga menos claro. Ha sido un placer.


Escritura - Tradición - Magisterio

Un poco al hilo de lo del candongo de ayer, hay que aclarar algunas cosas, sobre todo ante esa realidad de algunos católicos que como único argumento para juzgar las cosas dicen que a ver dónde están en el evangelio y se quedan tan frescos. Aclaremos pues.

Los católicos tenemos DOS fuentes a través de las cuales decimos que nos llega la revelación de Dios, es decir, lo que Dios quiere comunicarnos. Una es la Biblia, y de ella especialmente los evangelios. Y la otra la tradición –no me confundan con tradiciones o manías particulares- que es lo que la iglesia ha creído y vivido siempre y en todas partes. ¿Pongo un ejemplo? Pues la misa. Evidentemente que en el evangelio sólo hay una última cena. Entonces, ¿por qué celebramos misa todos los días? Pues porque desde el inicio de la iglesia así se ha venido haciendo. Eso es la tradición. ¿Por qué creemos y aceptamos que la Biblia tiene 73 libros y no más ni menos? Pues porque así lo hemos recibido desde el inicio de nuestra historia de fe.

Por tanto, el católico que sólo apela al evangelio para definir su fe, o revisar su vida, se ha cargado la mitad del asunto. Pero aún hay más.

¿Y quién decide si lo que dice la Biblia está entendido correctamente o no? ¿Y quién puede afirmar que tal cosa es de tradición o no? Pues para eso la iglesia tiene un ministerio –servicio a la fe- que es el magisterio, que es la facultad de enseñar con autoridad y verdad. Hay un magisterio extraordinario, que acepamos como infalible, que es el que nos ofrecen los concilios y los papas en ocasiones muy especiales. Por ejemplo, ¿por qué creemos que los sacramentos son siete y no son más o menos? Pues esa afirmación tiene su origen en Jesús, lo ha vivido así la iglesia y está definido solemnemente en los concilios. No hay duda. Tanta veneración se ha tenido en la iglesia siempre al magisterio, que San Ignacio de Loyola llegó a decir que “Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina, creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo espíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Espíritu y Señor nuestro, que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada nuestra Santa Madre Iglesia.

Esto es tan así, que en los estudios de teología siempre se parte de lo que dice la Biblia, se complementa con los datos de la tradición y se remata con lo que afirma el magisterio. Posteriormente se estudia la reflexión sobre el particular que hacen los distintos teólogos.

Cuento estas cosas en primer lugar para que los no creyentes sepan cómo funciona la iglesia en estas cosas. Y también para que los católicos dejemos de hacer el bobo apelando a esa simpleza de decir que a ver eso dónde está en la Biblia. O afinamos más o lo único que hacemos es el ridículo.

Por cierto, a los que quieran conocer más de esto, simplemente les invito a releer una de las grandes constituciones del Concilio Vaticano II, la “Dei Verbum” –cito en latín porque sí se conocen los documentos oficiales de la iglesia- que trata de cómo Dios se comunica los hombres. Bastan los capítulos II y III para recordar todas estas cosas. Por cierto, este es el link:  
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html

4月14日

Candongos

Lo primero explicar qué quiere decir “candongo”. Porque aunque es una palabra que está en el diccionario de la Real Academia, apenas se utiliza. Sin embargo, en mi pueblo, la usamos mucho. Esto es candongo: “1. adj. coloq. Zalamero y astuto. U. t. c. s. 2. adj. coloq. Que tiene maña para huir del trabajo. U. t. c. s.”

A un cura amigo le envió el obispado un sacerdote colaborador. Se reunieron para trabajar y programar. Y este buen cura recién llegado parecía un cura deseoso de vivir según el evangelio. Quizá por eso a todo ponía pegas. ¿Te encargas de la catequesis de los niños? Respuesta: ¿qué sentido tiene lo de los niños? Que comulguen cuando quieran sin tanta parafernalia. Vale. ¿Cómo repartimos las misas? Jesús dijo una en su vida y nosotros todo el día varias. No tiene sentido. ¿Te encargarías de los grupos de oración? Que recen el padrenuestro, que Jesús no enseñó otra cosa. ¿Te encargarías del despacho? Eso es mejor que lo hagan los seglares. ¿Qué tal Caritas? Que vayan al ayuntamiento, que son los que tienen que preocuparse de los pobres. Y así en cada cosa. Claro, nada de lo que le pedían estaba suficientemente claro en el evangelio por lo visto.

Siguió la charla. ¿Qué horario te vendría bien para confesar a la gente? Y otra vez lo mismo: ¿En qué capítulo del evangelio has leído tú que Jesús se metiera en un confesionario para confesar a la gente? El párroco no aguantó más y le dijo lo siguiente: En el evangelio, lo de la confesión está en la misma página donde dice que tú vas a cobrar a fin de mes. Evidentemente el cura agarró un rebote de padre y muy señor mío.  

Con el cuento de la fidelidad al evangelio me he encontrado algunos candongos. De esos que a base de decir que lo que se hace en las parroquias no es evangélico, no dan bola. Candongos clérigos y candongos laicos. Comprendo que hay muchas cosas revisables. Y me encanta el cura que ante una oración parroquial rutinaria enseña a la gente a rezar de una forma nueva. Me entusiasma el compañero que en lugar de meterse en el clásico confesionario abre su despacho horas para atender personalmente a la gente. Y el que harto de las clásicas primeras comuniones entusiasma a los niños con cosas nuevas. Y el capaz de pergeñar un proyecto nuevo de parroquia dejándose en él la piel, el tiempo y la vida.

Pero no puedo con los candongos. Que se niegan a colaborar con lo de siempre porque según ellos no es perfecto, pero tampoco son capaces de moverse en un proyecto nuevo. El candongo no da bola. El candongo, desde su candonguería, critica, ridiculiza, echa en cara que todos somos infieles… menos él (o ella, que lo mismo da).

Si es laico exigirá de la parroquia todos sus derechos (sin obligaciones por su parte, como es lógico). Y si es cura ya se sabe. A fin de mes a exigir sus euros, aunque lo de la nómina no esté en el evangelio.

Se hacen pasar por los puristas del evangelio. Pero si no trabajan y no ofrecen alternativas que supongan generosidad de tiempo y dinero no son más que eso. CANDONGOS.

 

4月13日

De punta en negro

 

Antes de nada. ¿Se debe discriminar a alguien por razón de su ropa? Evidentemente no, ¿verdad? Pues ahora sigo.

Yo no visto de negro. Y mi postura sobre el particular ya la expuse hace tiempo. Pero tampoco soy de los que ven una camisa negra con tirilla y sufren un espasmo. Suelo ir de seglar y alguna vez, cuando debo, o cuando me da la gana, me visto de negro. Sin problemas.

Esta semana santa, jueves y viernes santo, me he puesto una camisa de tirilla, de esas de cura. La inmensa mayoría de la gente se ha quedado tan tranquila. Algunos sí me han dicho que se alegraban mucho de verme así. Y no han faltado quienes me han mostrado su estupor. Al acabar los oficios una señora incluso me ha mostrado su más profundo rechazo. Y válgame Dios con qué argumentos. Lo de siempre. Que si la involución, que si volvemos atrás, que si la gente, que si tal y que si cual. Incluso me ha dicho que ella no se fía de los curas de negro.

Ya digo que de los trescientos sesenta y cinco días del año no creo que de cura –es decir, camisa de clergyman- me pillen más de ocho o diez. Pero si he hablado con esta feligresa algunas cosas.

La primera sobre la libertad de vestirse cada uno como quiera. Yo no me meto si la susodicha señora viene con falda, pantalón, de verde, negro o amarillo, camiseta o chaqueta de sport, vaquero cutre o traje de marca. Supongo que por la misma razón yo podré vestirme como desee para empezar. Por otro lado entendería que se quedara a cuadros si me viese vestido de lagarterana, pero leche ver al párroco con una camisa de tirilla tampoco es como para que te de un síncope. Hablamos, evidentemente, de gente normal, medio corriente.

Y la segunda cosa que le dije es sobre el peligro de juzgar a la gente por su vestimenta. Si yo digo que no me fío del tipo ese que acaba de entrar en la iglesia sucio, con los vaqueros rotos, sin afeitar y una camiseta con más manchas que los pantalones de un pintor, me dicen que quien soy yo para juzgar por la ropa. Eso sí, un cura de negro siempre es sospechoso. Por nada, por vestir así. Porque sí. Pues no me cuadra.

Igual de bobos son los que exigen la negritud en un sacerdote siempre que los que no la admiten nunca. Al final, igual de intolerantes. Yo me visto, insisto, de seglar. Pero si un día decido vestir de negro ¿qué pasa, algún problema? ¿Me va a discriminar alguien?

En fin. A lo que iba. Que jueves y viernes santo me he presentado en la parroquia vestido de punta en negro. Porque me ha parecido bien.

Manías las justas. Me parece ridículo estar tan atado al clergyman que uno no se lo quite ni para ir a la playa. Y me parece ridículo tener tal aversión a las camisas negras que acabes diciendo “antes muerta que sencilla, digo de negro”. Otra memez.