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日志


4月25日

Primeras confesiones

Van aumentando los niños en la parroquia. Esta año celebrarán su primera comunión nada menos que cuarente, repartidos en cuatro días, ya que el tamaño del templo no da para mucho más.
Ayer martes, día 24, tuvimos la celebración penitencial previa para padres y niños. Había que ver el panorama: cuarenta críos de los nervios, comiéndose hasta las mangas de la camisa. Felices, eso sí. Bien preparados, pero nerviosos como no podía ser menos. Y muchísimos padres y madres. Y las catequistas pendientes de todo, sobre todo de poner un poco de cordura y orden en ese manojo de nervios que eran los chiquillos. También había que ver la cara de los padres, reflehando alegría y la emoción de ver crecer a sus retoños.
Comenzamos cantando: "Ven a la fiesta", porque recibir el perdón de Dios es algo grande. Rezamos juntos, se leyó la palabra de Dios y lo explicamos lo mejor que pudimos para que todos pudieran entender qué es el pecado y qué es el perdón de Dioos en un sacramento. Unas peticiones de perdón.... y a confesarse.
Tengo que agradecer a los sacerdotes que nos acompañaron su buena voluntad. Cuatro sacerdotes para atender individualmente a cada niño y a cada padre que así lo quiso. Precioso momento ver la cara de cada crío al acercarse al sacerdote, contarle sus cosillas y recibir la absolución.
Y al acabar la celebración, los papás nos habían preparado una suculenta merienda que tomamos fuera de la iglesia, sobre la hierba, que para algo tiene que servir estar en un solar destartalado.
Feliz con la tarde de ayer. Muy feliz.
Cuarenta niños que recibieron el perdón de Dios en el sacramento de la reconciliación. Muchos de sus papás y mamás que también se confesaron llenos de alegría. Y el gozo de celebrar comiendo y bebiendo -y por qué no- que Dios nos ama, nos perdona, y nos hace hermanos.
Una gran tarde. Y qué bien que lo pasamos.
 
4月20日

Una imagen para un templo

Nosotros, como los novios. Mientras llega la fecha de la boda, vamos preparando el ajuar.
La imagen actual de la Virgen que tenemos en la parroquia es una imagen muy pobrecita. Por su tamaño y diseño, una imagen imposible para el altar mayor del nuevo templo. Por eso hace algo mas de un año nos lanzamos a la tarea de buscar una imagen de María que además pudiéramos empezar a gozar y disfrutar desde ahora.  Lo propuse un día en las misas y la acogida fue bastante buena. Y para que todos pudieran decidir, hasta hicimos una exposición de imágenes, modelos, posibilidades de forma que los fieles pudiesen hacer sus opciones y sugerencias. La exposición se hizo en el templo y también se colocó en la pagina web. Muchísimas personas dieron su opinión. Y muchas desde Hispanoamérica. Interesante sin duda.
Y curiosamente desde el principio algunas cosas se nos quedaban claras. Por ejemplo, que las imágenes más votadas, las preferidas, las más queridas eran imágenes de María con el niño. Queríamos, claramente, a María, la madre de Jesús. Por encima de todo, la madre, que nos hace sentirnos como hijos que se ponen en sus manos. Descubrimos también que queríamos una imagen clásica, donde no hubiera que imaginar, sino contemplar. Y, otra cosa, curiosa, la gente se decantaba por una imagen sedente, que da sensación de paz, de acogida, de serenidad, de una madre que no tiene más que hacer que estar con sus hijos.
Pues bien, con estas ideas, y vista la intención de los fieles, a principios del pasado verano nos fuimos un grupo de gente, cinco o seis en nombre de todos, a hacer efectivo nuestro encargo.
Una Virgen sedente, con niño vivo, que se mueve, de tamaña natural -en eso del tamaño el arquitecto tuvo la palabra definitiva-, madera policromada, y con una ramita de olivo en la mano. Porque el olivo es símbolo de paz, y porque -seamos claros- vivimos en el barrio de Tres Olivos.
Hoy me he acercado al taller. Y he visto los trabajos ya muy avanzados. Está acaada la talla y en pocos días estarán listos el estofado y la policromía.
Es nuestra madre. La que nos acompañará día a día en la parroquia, la que recibirá nuestros rezos, la que sabrá de penas y gozos. La que acompañará a sus hijos en el bautismo y las comuniones, en las bodas y en el adiós. Y la queríamos tierna, amable, maternal, serena... y con un niño capaz de poner cara de niño alegre que sonríe con nosotros.
En la galería de fotos he puesto dos de cómo va la talla. Y otra para que nos hagamos una idea aproximada de cómo va a quedar.
Esta mañana, al regresar del taller, he mandado esas fotos de urgencia a mis feligreses. Me gusta que sepan cada cosa que hacemos. Pongo lo que uno me mandaba como respuesta:
"Todas las esculturas de Nuestra Madre me parecen fenomenal. Vamos a encomendar para que delante de esta imagen el Espíritu Santo nos comunique  afectos, inspiraciones  y propósitos cuando hagamos delante de la escultura oración".
Pues sí. De eso se trata. De una imagen bella a través de la cual se nos haga fácil decir "MADRE" y a través de la cual nos emocionemos cuando ella nos diga.. "HOLA, HIJO".
 
 
4月16日

Yo he visto el dedo de Santo Tomás

Yo lo he visto. Me lo enseñaron en Roma, en la Basílica de la Santa Cruz. Muchas reliquias de la pasión del Señor: algunos fragmentos de la roca del santo sepulcro, dos espinas de la cruz, un trozo de la mismísima cruz de Nuestro Señor, uno de los clavos con que fue crucificado, un gran madero de la cruz del buen ladrón y el dedo con el que Santo Tomás tocó el agujero de la mano del Maestro.

Demasiadas cosas para un rato. Yo soy muy incrédulo para estas cosas. Si la fe es auténtica, no tiene que sostenerse en estas reliquias. Y si sólo se apoya en estas cosas, sería sólo una fe infantil, incapaz de ser respuesta para mi vida.

Evidentemente, me lo enseñan y lo miro y remiro. Pero nada más. Poca devoción. Uno es así de frío para estas cosas.

Ayer, en la Eucaristía, lo que sí dije es que todos tenemos la tentación de ir a tocar el costado y las manos del Señor. Y que mucha gente nos dice que si no lo ven, no lo tocan, no creen.

¿Qué tocar para encontrar la fe? Pues solamente a los creyentes, a los cristianos, que nos convertimos en aquello que tocar para llegar a la fe,

En primer lugar, a nivel individual. A nosotros no se nos reconoce por vivir en “reservas” o escapar de las ciudades. Ni por hacer cosas raras por las calles. Pero sí se nos debe conocer por un estilo de vida evangélico: austero, fraterno, misericordioso, comunitario, y, sobre todo, alegre y en paz.

Y, como comunidades, parroquias, por vivir ese espíritu de Hechos que habla de tender a comunidades en las que la Eucaristía sea más que un horario de misas, la enseñanza algo distinto de unos ratillos de catequesis, y la caridad auténtica apertura al mundo de los pobres. Ahí sí se puede decir: ven, mira nuestra parroquia. Aquí cada domingo celebramos gozosos la Eucaristía, en una celebración que es vida, fraternidad, experiencia de Dios, comunidad, envío a la misión del reino. Ven a la parroquia, y verás en ella cómo la gente se encuentra, se reúne, comparte la Palabra, celebra cada fiesta, y es capaz de compartir un café y unas pastas. Mira los niños, que aquí aprenden a conocer a Jesús, cantan, ríen y hasta se ven una buena peli de vez en cuando. Ven a la parroquia, y ayúdanos a comprometer la vida con el mundo de los pobres.

Trae tu dedo, tu vida, y ven con nosotros. Y si dices que no tienes fe no te preocupes. A Dios se le conoce poco a poco. Y si sientes muy dentro la necesidad de compartir y conocer el Evangelio, es que algo está llegando a tu vida.

Me da igual el dedo de santo Tomás que me enseñaron en Roma. Me preocupan los hombres que andan con su dedo queriendo tocar algo y no lo encuentran. Y me preocupa que vengan a la parroquia y en ella puedan encontrar razones para creer y vivir.

Lo del dedito de santo Tomás, en su relicario, pues eso, que me dejó muy frío.

4月10日

A mi sobrino Rafael, que se ha ido al cielo

Te aguardábamos con toda la ilusión del mundo. Casi nueve meses locos por conocer tu rostro y besar tu carita. Desde que papá y mamá nos dijeron que estabas en camino, ha sido una locura el esperarte. Tus hermanos no sabían qué contarnos de lo que iba a venir. Los tíos y los primos contando los días. Los abuelos, la bisabuela -la bisa, que dicen tus hermanos y primos-. No sabes cuánto hemos hablado de ti. Para buscarte un nombre, para imaginar tus rasgos. Hasta habíamos hablado de tu bautizo... que iba a administrarte yo, tu tío.
Anoche me llamó papá. Fueron al médico, para preparar tu venida. Te esperábamos para la próxima semana. Y el médico les dijo lo que jamás hubieran querido escuchar: que te habías ido. Dejaste tu cuerpecito en mamá, pero te fuiste. Ayer ya no estabas. Y papá entre lágrimas quiso decírmelo: "tío, que hemos perdido al niño". Yo compartí con él la emoción y las lágrimas.
Tus primos preguntaban por ti esta mañana. ¿Ya no va a venir el niño? Su mamá les ha dado la mejor respuesta: "no, no viene... se ha ido al cielo y ahora es un angelito que cuidará de todos nosotros".
¿Sabes, Rafael? Nosotros no entendemos nada. Posiblemente tú, en el cielo, delante de Dios, sepas más que todos nosotros. Yo sólo puedo decirte que estamos muy tristes. Te queríamos con nosotros. No viniste porque sí. Eres un niño querido, deseado, con una familia detras, con muchos tios y primos, con abuelos, con una "bisa", con todo el amor del mundo. Te esperaba una familia cristiana, de esas de misa de cada domingo, de bautizo y boda por la iglesia, de oración sincera y caridad constante.
Esta tarde has abandonado la tripita de mamá. No has podido conocer la luz de Madrid, oliendo a primavera. Tus ojos ya se habían abierto a una luz mayor: la de la gloria de Dios.
Y ya ves. Ahora, en lugar de un niño, nos ha nacido un angelito, el angelito Rafael.
Fíjate, en cada misa, en el sanctus, proclamo que aclamamos a Dios en unión de los santos, ángeles y arcángeles. Desde hoy mira por donde, tengo un angelito de la familia, mi angelito Rafael.
Rafael, Rafa, Rafita... no sé cómo hubiéramos terminado llamándote. Mi sobrino, mi angelito.
Pídele a Dios, de parte del tío cura, un favor. Que de vez en cuando te deje venir por la noche a casa de tus padres y hermanos, para que en el silencio más profundo puedas acercarte a su cama, enjugar sus lágrimas, y dejarles el beso que no pudieron darte. 
Mi sobrino, mi angel, mi Rafael... nos faltaban quince días y te has ido. Cuídanos desde allá arriba.
De parte de tu tío, un beso.
  

4月6日

Mi iglesia, apedreada

Mediodía de Viernes Santo.
En mi barrio, en Madrid, estamos solos. Casi ni coches por la calle. Y los que se han quedado marchan para las grandes parroquias del centro. Apenas un puñadito junto al sagrario en la parroquia.
A estas horas, hora de comer, la iglesia está vacía. Desde la mesa del despacho contemplo, a lo lejos, el sagrario. Y hablo con Él hoy con las teclas de un pc.
Silencio de un templo vacío. Silencio de un barrio casi abandonado.
Un cura, en la soledad de un templo de barrio, mira a su Señor.
Soledad, abandono, quietud, como en la cruz. Nadie.
El único ruido, unos chicos que apedrean el templo. Hay dias que me asusto. Solo y encima las piedras sobre la iglesia.
Me he ido un rato al sagrario. A contárselo.
- Señor, ¿no oyes las pedradas?
- Sí, claro que sí. Ya hubiera querido yo solo pedradas en lugar de la cruz, pero ya ves.
- Señor, los chicos no respetan nada, ni a ti en este día de viernes santo.
- Y tú, párroco, qué sabes de esos chicos, de sus familias, de sus problemas... ¿los conoces?
- No, bueno, ya sabes, ando siempre liado, son muchas cosas...
- Claro, te comprendo...
 
Hemos hecho un silencio.
- Jesús... ¿pesa mucho la cruz?
- No... si es apenas un palo un poco grande y además me ayudó Simón de Cirene. Me pesan más los críos sin escuela, las mujeres maltratadas, los paises en guerra, los muertos de inanición. Y luego, además, sabes que tengo que cargar con tantas cruces vuestras que decís que son pesadas. Pero sois débiles. Me necesitáis.
- Jesús... ¿puedo ayudarte en algo?
- Sí. Tú, que eres sacerdote, tienes que ser bálsamo y alivio para las cruces de tus hermanos. Has de saber regalarles esperanza e ilusión. Y diles que, siempre siempre, yo estoy con vososros para que podaís vivir como hijos de Dios.
- Maestro, lo quiero intentar, pero me faltan fuerzas.
- Estoy contigo. Mi cruz es tambien tu miedo y tu agobio. Mi cruz carga con tu debilidad y tu inconsecuencia. Ya sé como eres, y te elegí así.
- Mestro. No me atrevo a decirte "te seguiré". Al final, como Pedro... caeré mil veces.
- No importa. Sígueme.
- Maestro: me voy contigo.
 
 
 
 
4月3日

¿Para qué vino Cristo al mundo?

¿Para qué vino al mundo?

  • ¿Para que cada mayo las niñas se vistan de princesas y los niños de almirantes?
  • ¿Para sacar del la naftalina las mantillas señoriales y competir en el paso mejor adornado?
  • ¿Para que no nos falten fiestas patronales y tener una disculpa para hacerlas?
  • ¿Para cumplir con la misa dominical y quedarnos tan tranquilos?
  • ¿Para discutir por fotos y flores en bodas, bautizos y comuniones?
  • ¿Para... ?

«El Espíritu del Señor está

sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los

pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar

libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»

Y después de leer ésto.. vuelvo a preguntarme... ¿para qué vino Cristo al mundo?