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日志


2月28日

Equivocarme, sí. Pero científicamente

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Un servidor, aunque muchos no se lo crean, sabe de muy poquitas cosas. Y entender, ni de armarios. Por eso tengo la costumbre de fiarme en mis cosas de la gente que de verdad sabe. Ahora mismo, para las obras de la nueva parroquia, del equipo de arquitectos, y si dudo, pido opinión a otro técnico. Para mi salud, de hierro por cierto, confío en F., cardiólogo, que me controla y amonesta según le pedí. Cuando tengo problemas legales –en uno de mis pueblos un pleito de años con el ayuntamiento, que por cierto ganamos- voy a un bufete de abogados. Y si el problema es hacienda pido ayuda a un buen asesor fiscal. Vamos, que no me fío de cualquiera. Yo no dejo mi salud en manos de un folleto de esos de “Sea usted su médico en diez días”, ni confío mis problemas legales al buen entender del primero que se ofrezca a dar consejos. Y supongo que cualquiera que tenga un problema laboral, un despido improcedente, o una nómina mal calculada, irá a un sindicato o a un abogado laboralista.

Y en las cosas de mi fe me sucede lo mismo. Tengo un buen director espiritual de quien me fío, y procuro preguntar y asesorarme de personas de confianza, preparación y solvencia moral. Si ando con cuidado con mi salud o mis obras, no voy a tontear con la orientación de mi vida.

En general todos decimos que hay cosas más importantes que otras. Por ejemplo, el dinero no es primordial, ni los bienes, ni hay que obsesionarse con la salud, ni merece la pena enfangarse en problemas legales. Y que lo único que de verdad merece la pena es el interior, el proyecto de vida, crecer por dentro, madurar, ser persona, Dios, encauzar correctamente la vida.

Eso sí. Para la salud –no fundamental- el médico. Y si es posible, bueno, y con posibilidad de una segunda opinión si no lo veo claro. Para los errores en la nómina o el cobro abusivo del teléfono, la OCU o el sindicato. Para los líos legales, abogados. Para la reforma de casa, arquitecto y empresa que sepa. Y hacemos bien.

¿Y para lo más importante? ¿Para crecer por dentro? ¿Para no errar en la propia vida, en valores, actitudes, para madurar y llegar al conocimiento perfecto de Dios? Ah para eso no necesito a nadie. Yo sé. Además tengo una vecina con la que hablo mucho. Y he leído un libro sobre autosanación y energías positivas. Y conozco una religiosa que dice que…, y nadie tiene por qué…, y además un cura que conocí ya me dijo… Oye, una cosa, espera… ¿y no te merecería la pena pedir una segunda opinión? A otro sacerdote por ejemplo, o contrastar eso con algún escrito de la iglesia, o leer alguna cosa más. Porque date cuenta de que estamos hablando de lo que decimos que es lo único que nos importa. A lo mejor era bueno buscar un maestro de confianza, y dejarte guiar por él. Curioso. Para lo menos importante –dinero, salud, detalles legales, obras- técnicos de confianza. Para lo fundamental –la vida- vale cualquiera. Sin contrastar opiniones. Sin pensar si no me estaré o me estarán confundiendo.

Ya, ya sé que todos pueden equivocarse. Mis técnicos y abogados, los médicos, el asesor fiscal. Y mi director espiritual. Pero yo no voy a fiarme del consultorio del “Pronto”, de la lectura de “La salud usted mismo”, de “Manual de bricolaje. Construya su propio hogar”, o de “Jesucristo, ¿fue un extraterrestre?”. Me equivocaré. Pero al menos científicamente.

2月26日

Vosotros, curas, no nos respetáis a los fieles

Feligreses

Pues me dejaron un tanto planchado. Anoche salí de la parroquia tarde. Entre la misa, una reunión de matrimonios y preparar las cosas para el día de hoy, se me fueron las horas. A lo que iba. Una reunión de adultos. Y estábamos leyendo y comentando las propuestas del Sínodo de los obispos sobre la Palabra celebrado en octubre. Por cierto, aunque están en italiano, muy interesantes en general. Algunas me parecen bobadas, como eso de que las mujeres deben ser admitidas al ministerio del lectorado. Y no entro en ello porque ya lo comenté en su momento y dije lo que me parecía y por qué.

Y el caso es que, no me pregunten cómo, alguien de repente me saltó con estas: “vosotros los curas nos respetáis muy poco a los fieles”. Evidentemente me quedé un tanto perplejo. Tanto que pedí que me lo explicaran, sobre todo por ver si puedo evitar caer en ello. Y además, en el space también he encontrado quejas sobre esto. No respetamos, hacemos cada uno lo que queremos. No hay claridad de criterios. Cada cura, lo que le da la gana.

Fueron claros. Y me dijeron que tenemos la santa costumbre de hacer lo que nos viene en gana, sin respetar ni por arriba ni por abajo. Que nos seguimos creyendo reyezuelos en nuestra parroquia y dictadores de lo que nos parece oportuno. Por ejemplo, me contaban que en toda parroquia tenemos un consejo pastoral. Pero que depende de nosotros que funcione o no. Porque hay cosas que las hacemos porque nos da la gana sin consultarlas con nadie, y también nos pasa que en otras que el consejo sugiere no hacemos ni caso.

Pero tampoco hacemos caso en otra dirección. Como estábamos con la Palabra y las celebraciones me ponían otro ejemplo. Uno vale. Y es que a veces celebramos como nos da la gana, cambiamos una lectura de la Palabra de Dios por un texto que nos cae mejor, metemos moniciones e introducciones donde mejor nos place, y si nos apetece inventamos signos, añadimos cosas, quitamos otras y modificamos lo que nos parece. Y me decían: “hombre, un poco de respeto hacia los feligreses, que tenemos derecho a que se nos trate como adultos y no como a niños que deben aguantarse con lo que al señor cura se le ocurra”. Y la verdad es que tienen razón. Y entiendo que los sacerdotes corremos el riesgo de dar rienda a nuestros caprichos y hacer de nuestra capa un sayo. Y así lo único que conseguimos es desmoralizar al personal y hacer un lío a los fieles. Pues no. Por fidelidad a la iglesia y por fidelidad a los creyentes, que tienen derecho a ser atendidos como la iglesia nos pide.

Me he aprendido la lección. Lo importante de ser fiel por arriba –a la iglesia a la que sirvo- y por abajo, a mi gente, a sus necesidades, a su formación, a su espiritualidad. En este inicio de la cuaresma es una llamada a la humildad. Tanto que uno de los puntos que hoy me han hecho reflexionar ha sido justo éste. ¿Anuncio a Cristo? ¿Celebro la fe en Cristo? ¿Es la fidelidad a Cristo y a la iglesia lo que me mueve o me mueve mi ego, mi protagonismo, mi creerme superior a todo y a todos, autorizado a lo que se me ocurra porque para eso soy el párroco?

La gente enseña mucho. Pena que tantas veces no necesitemos aprender.


2月25日

Yo he sido hombre de rebajas

rebajas

Seguro que estaban convencidos de que iba a hablar de la cuaresma. Pues no. Justamente hoy no. Porque hoy donde se entre, en la prensa, en los medios religiosos digitales, en las misas, en muchísimos spaces, el tema del día es –quién lo hubiera pensado- la cuaresma. Casualidades de la vida.

Así que he decidido hablar de las rebajas. Las rebajas comerciales son el gran invento dicen de Pepín Fernández, el genial creador de Galerías Preciados. Es igual, de quien sean. Y es el recurso último al que acuden los comercios cuando no saben qué hacer para dar salida al género y conseguir clientes nuevos. Y claro, la gente, al verlo más barato, acude a comprar.

¿Pero a que no saben que existen las rebajas parroquiales? ¿A que no se lo habían contado nunca? Pues es una práctica relativamente frecuente. Verán cómo se entiende. Por ejemplo. En todas las parroquias dura la preparación para la primera comunión dos o tres años. Pues en la mía en seis meses. Y vengan niños. Y en las parroquias suele haber alguna reunión para padres para bautizar a los niños. Y unos cursos prematrimoniales que duran algunos días. Pues yo sin reuniones y así me vienen más. Eso son las rebajas parroquiales. Evidentemente yo no creo en ellas. Porque me parece que vender gato por liebre no es serio, es engañar con mercancía defectuosa. Eso no son rebajas, son saldos.

Hay también rebajas en las exigencias de fe y de costumbres. Son esas parroquias o grupos que al ver que a la iglesia viene poca gente comienzan a rebajar las exigencias. Y dicen que los mandamientos no hay que tomarlos tan en serio. Y que el credo depende como se quiera entender. Y que a misa se vaya alguna vez, que no hay que ser fundamentalistas. Y que la opinión de cualquiera vale tanto como la del papa, y que si no se reza mucho no pasa nada, y que todos somos pecadores, y la penitencia es un invento medieval y… Y nos creemos que con eso las iglesias se llenan. Y, leches, resulta que están igual de vacías o más. Y es que si no hay diferencia entre ser cristiano o no, pues para qué se va a hacer uno cristiano. Vamos, digo yo.

Es muy difícil mantener el equilibrio. Porque oigan, también los hay que si observan que falta una vela se rasgan las vestiduras. O los que convierten en fundamento de la fe la última chorrada litúrgica. Digo yo que habría que mantener un equilibrio. Y el equilibrador que lo bien equilibre buen equilibrador será. Yo no sé dónde está el punto medio.

Yo he sido hombre de rebajas. Y he creído de corazón que lo fundamental era ser simpático y chistoso. Y que lo que atraía a la gente era ser menos estricto con las cosas. Y que todo lo que fuera cambiar y modernizarse era el camino. Hoy lo veo diferente. Hace tiempo que creo más en lo de siempre. Y la práctica me dice que esa normalidad aparentemente aburrida, pero llevada a la vida de corazón, es más madura y hace cristianos más serios. Es mi experiencia de casi treinta años de cura. Insisto, la mía.

Aclaro que no me siento fundamentalista. Mi aspiración en la iglesia es ser "corrientito". Y tengo que decir que pastoralmente veo un resultado mayor.

2月24日

Disculpen. Es que un servidor es serrano.

Berbellin

No creo en estereotipos. Eso de que los catalanes son tacaños, imprevisibles los gallegos, chulos los madrileños y vagos y jaraneros los andaluces. Hoy, voy a hacer una excepción y a etiquetarme yo mismo. Porque señores, señoras, un servidor es serrano. Y eso imprime carácter.

La Sierra es una comarca de Madrid. Y dicen que los serranos somos como las piedras berroqueñas que nos rodean. Duros, ásperos, cortantes, rígidos. Vamos, que no valemos para diplomáticos. Y se me nota. Qué voy a contar a estas alturas.

Los serranos somos de pocas ideas pero bien amarradas. Y llamamos al pan pan y al vino vino. No somos de matices. Ni valemos para filósofos. Lo nuestro es callar, hacer y la eficacia. Y nos gustan las cosas muy claritas. Es decir: no me des rodeos, ¿tú de qué vas?

Somos como las piedras. Se nos ve a la legua cómo somos. Se nos nota todo. Incapaces de disimular. A un serrano a quinientos metros ya se le nota si ese día toca cabreo.

Jamás se te ocurra pensar en uno de mi tierra para dedicarle a la diplomacia, ese oficio que, según un humorista, es el arte de mentarle a uno el padre con tal oficio y tal “savoir faire” que encima te dé las gracias. Para eso no valemos. Puedes en cambio ponerle al frente de un proyecto concreto por difícil que sea. Es fiel. Lo sacará adelante aunque no duerma ni coma.

Yo soy así. Tengo mis ideas como sacerdote. Y las expongo con toda claridad. A lo bruto a veces, eso sí. Porque uno es muy primario. Pero es que las cosas son como son por más que las pintemos de verde.

No quiero disculparme con ese viejo dicho de “ya saben cómo soy”, que es lo mismo que decir que se aguanten. Tengo que mejorar mucho. Y hasta reconozco que me admira esa gente que es capaz de sonreír mientras te pega puñaladas, pero ese es un don que uno no tiene. Y me superan los que para decir sí o no necesitan una retórica de horas. Pues si no se puede no se puede y ya está. Yo soy más elemental.

No quiero disculparme, sí que me conozcan. Un poco Don Camilo –por cierto, ¿sería serrano?- y creo que con su buen corazón. Pero me pierdo con la palabrería si no entiendo a la primera. Cosas mías. Y creo que muchos de mis lectores, disculpándome unos modos no siempre ortodoxos, agradecen mi claridad y el que no ande disfrazando lo que es y ha sido siempre la doctrina de la iglesia. ¿Qué podría hacerlo con un lenguaje políticamente más correcto? Pues sí. Pero quizá no fuera tan claro y no se me entendiera tan bien. Porque a mí se me entiende todo. Y además dejaría de ser serrano…

2月23日

Ser fiel a uno mismo. Qué peligro...

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Es el gran argumento de todo tránsfuga. Cada vez que un político cambia de chaqueta lo hace por fidelidad a sí mismo. Salvo rarísimas excepciones, suele pasar de concejal sin cartera a teniente de alcalde, concejal de urbanismo, de gobierno o de hacienda. Rarísimo que por fidelidad a sus principios un concejal deje una concejalía sustanciosa para ir a la oposición y ser la nada. Fiel a sí mismo. A sus principios. Es decir, a los suyos, y como son suyos, como Groucho Marx, los cambia cuando quiere.

Yo tengo mis reticencias a la gente fiel a sí misma. Pongo algún ejemplo. Si un hombre decide casarse con una mujer, le pido que sea fiel a su mujer, a su proyecto de vida, a su compromiso. No a sí mismo. A ella evidentemente le pediría lo mismo. Otro ejemplo. Si me llega a la parroquia alguien y se me ofrece como catequista y se presenta como alguien fiel a sí mismo, directamente le digo no. En la parroquia no quiero catequistas fieles a sí mismos sobre todo si no me lo explican muy bien. Quiero catequistas fieles a Cristo, a la iglesia, y al compromiso adquirido con la formación de los niños. Y un servidor, que en la ordenación sacerdotal prometió servir fielmente a la gente y además obedecer a su obispo, lo que tiene que hacer es ser fiel a sus promesas. Yo no sé distinguir entre fidelidad a mí mismo, a Cristo y a la iglesia. Es más, yo soy fiel a mí mismo cuando estoy a disposición de mi obispo y cuido de mi parroquia tal y como me pide la iglesia.

¿Y eso no es renunciar a la libertad, a la conciencia, a los principios? En absoluto. Libremente prometí obedecer. Libremente acepté ser sacerdote como me pide la iglesia. Libremente asumí compromisos. Y para siempre. Y eso para mí no es revocable. Y cuanto más obedezco, más estoy siendo fiel a mi libertad. Es como un trabalenguas, pero real.

Cuesta el compromiso y más definitivo. Los políticos se cambian de chaqueta. Los principios se mudan sin problema. Y al final el peligro es el de convertirse cada uno en su propia medida. Y ser uno juez y parte está muy feo. Y peligroso. La grandeza del ser humano está en comprometerse libremente con las cosas que merecen la pena. Y saber mantener ese compromiso por encima de todo.

Para mí fiel a sí mismo es el que mantiene la fidelidad a sus compromisos libremente adquiridos. El que cambia de opiniones, el que evoluciona hacia la concejalía que más calienta, el que sabe estar siempre junto al sol que más calienta, el que cambia el discurso según las circunstancias, no es fiel a sí mismo… es un chaquetero, alguien de quien no fiarse. Y no es lo mismo. Aunque lo disfrace aprovechando que estamos en carnaval.

2月22日

Gracias por venir

bloguero

La calidad de un space, de un blog la dan sus lectores, evidentemente. Y la reflejan de forma especial los comentarios que van llegando.

Tengo que decir que desde ese punto de vista soy alguien muy afortunado. Primero por el número de visitas, que es bastante numeroso y desde los lugares más diversos, y después por los comentarios que me voy encontrando en cada entrada.

No son demasiados. Lo sé. Diez, doce, quince comentarios por entrada, es un número muy normalito. Pero lo que me sorprende más que el número es su extensión y contenido. Porque pasar por un space y dejar dos o tres líneas, es muy sencillo. Pero acudir a las cosas que un servidor publica, y que a veces me salen largas y un tanto especializadas, leerlas y dejar comentarios tan extensos y pensados, es todo un lujo para el que esto escribe. Por eso quiero agradecer a todos la presencia, la participación, las aportaciones que suponen matices, visiones personales, formas de entender la vida y la fe, que en definitiva suponen un compartir lo que se lleva dentro.

Este mundo de la blogosfera se hace interesante cuando hay interactuación. Es decir, cuando uno escribe, opina, expone lo que cree y por qué, cuenta sus cosas, llora o ríe, que de todo hay en la viña del Señor, y cuando otros, ante lo escrito, reflexionan, animan, aportan, matizan, discrepan y dejan así la huella de su paso.

Los hay que apenas pueden más que saludar en ocasiones. Bendito saludo. Otros animan y exhortan. Dios os lo pague. Los hay que completan o matizan, que hace falta. Y otros discrepan, que también es necesario. Unos son de frase breve e intensa. Los hay que necesitan desarrollar sin prisas su pensamiento. Otros regalan una canción o una sonrisa. Y no falta quien deja al pasar una sonrisa que vale un mundo.

Gracias a todos vosotros. Y esta semana especialmente. Porque esta semana he estado especialmente prolijo, denso, sesudo y quién sabe si pelín impertinente. Y con todo y eso leéis, pensáis, y hasta queda tiempo para escribir y encima abundantemente. Qué mérito el vuestro. Por eso gracias. Sois un lujo.

Unas semanas, unos días, uno está como más necesitado de soltar doctrina. Otras veces saldrán anécdotas. Otras bromas. Otras… quién sabe. En cualquier caso, gracias por venir.

2月21日

Siempre optimista. Reflexiones sobre las lecturas de este domingo.

Optimista por naturaleza. Sobre todo, optimista por fe. Una palabra de la primera lectura de este domingo: “mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo”. Sí. Esto es la novedad del evangelio. Vida y sendero donde sólo existía muerte. Dios lo está haciendo. Y en esa novedad hay una palabra especialmente sobrecogedora e impactante: “Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados”. La gran novedad es Dios que borra pecados y errores. Él, con su gracia. Él con su amor. Él con su misericordia. Yo creo en lo nuevo porque lo pasado ha quedado borrado por la sangre de Cristo, porque Dios mismo actúa a favor de la vida y la gracia.

Un camino de renovación del mundo. Me permito fijarme en la primera estrofa del salmo. La gran novedad de Dios es que los pobres van a ser por fin considerados. Tanto, que estar junto a ellos es prueba de fe y de encuentro con el Señor. Pero estar de forma clara y concreta, con un actuar consecuente con lo que tantas veces proclamamos: “Dichoso el que cuida del pobre y desvalido; en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor”. No vale la palabra amable ni el dicho oportuno. No sirven ni la buena intención ni la frase aprendida. Uno entra en esa “vida renovada” cuando cuida, realmente, concretamente, de forma eficaz y mensurable, del pobre y desvalido. Magna tarea que se nos hace imposible. Sí. Imposible para el hombre, no para Dios. Cristo se acerca a cada uno de nosotros, paralizados por el miedo al compromiso y al riesgo gozoso de la entrega total a su servicio, y nos levanta de la camilla. Él es quien dice: echa a andar. Él es quien deja en el corazón el Espíritu que caldea por dentro el alma y da fuerza para abandonar lo antiguo: pecado, miseria, inconsecuencia, frialdad y convertirlo en una vida nueva para el hombre.

Difícil caminar sin Dios. El hombre corre el riesgo de hacer todo al margen de Dios, como si Él ya no importara. Cambiar conversión y reconciliación con el Padre por una simple revisión personal de actitudes. Hacer equivaler la fuerza del Espíritu por una especie de energía cósmica general e inconsistente. Entender que la solidaridad con el pobre es una actitud interior de misericordia que jamás se verterá en algo concreto. Suponer que para salir de nosotros, mejorar, convertirnos, trasformar el corazón, basta un ejercicio mental y unas pautas psicológicas. No. Lo de Cristo es otra cosa. Es dejarse reconciliar por Dios. Es acoger en el corazón el don del espíritu, que es fuerza y es vida. Es comprometerse realmente con el pobre con actitudes nuevas, con sonrisas al vecino, pero es llegar a ver en cada pobre el rostro de Cristo y comprometer con él la vida, el tiempo y los bienes. Es abrir el corazón a la gracia de Dios y reconocer que sin la gracia de Dios todo es en vano.

La Eucaristía dominical. Cada domingo nos reunimos en la celebración para escuchar la Palabra. Para celebrar y vivir la Eucaristía, que es don de Dios y es gracia que fortalece. Y para recibir la misión de ir al mundo y transformarlo. Por cierto, ¿Sabemos que la palabra “misa” viene justo de la misión a la que somos enviados?

Una historia inédita de Don Camilo -con permiso de Guareschi-

 

Don Camilo y el nuevo predicador

Cada año, Don Camilo se encargaba de dar a sus feligreses las charlas cuaresmales. Para decir a todo ellos, terratenientes orgullosos, rojos de siempre, viejecitas habituales y una pandilla de mozalbetes inquietos, que Dios un día nos pedirá cuentas, y hacerles recapacitar sobre su vida y el más allá, se valía él. Porque en el pueblo se podía ser anticlerical o anticamilista, pero a las charlas cuaresmales y a confesar por Pascua iban todos. Hasta Pepón con toda su cuadrilla de rojos. Es verdad que a veces el vozarrón de Don Camilo resonaba hasta hacer temblar la bóveda de su iglesia, pero él bien pensaba que ante conciencias dormidas no quedaba más remedio que gritar para que despertaran. Y debían hacerlo, ya que tras sus consideraciones las colas en el confesionario se hacían tan largas que no era extraño que le llegara la media noche y siguiera en la iglesia.

Pero ese año acogió de buena voluntad la sugerencia que le hicieron llegar desde el obispado:

- Don Camilo. Es bueno renovarse. Y su gente lleva muchos años sin escuchar otra voz que la suya. Estamos pensando que este año podría ir un predicador nuevo. Es un hombre preparado, ha estudiado mucho y seguro que hará mucho bien a sus fieles.

- Que así sea. Quizá a mí también me venga bien escuchar algo distinto.

El día de la charla cuaresmal se había llenado la iglesia. Por fin llegaba alguien más de estos tiempos que corren. Porque, la verdad, Don Camilo se estaba quedando un tanto atrás.

Y vive Dios que el cura que mandaron tenía un piquito de oro aunque no acababan de entender mucho. Habló a la gente de cosas nunca oídas. De autonomía personal y libertad responsable. De crecimiento personal y maduración consciente. De una moral nueva en la que las normas no valen si no son aceptadas de forma personal, interiorizándose de forma consciente. Afirmó que la misa puede ser un rito más, que confesarse no es lo más importante, que el ideal es la apertura trascendente de la totalidad de nuestro ser a la divinidad que todo lo impregna y conseguir vivir el amor con tal plenitud que sintamos en lo hondo del corazón el gozo de la fraternidad por encima de cualquier barrera. Acabó afirmando que llegaba el momento en el que cada hombre -y cada mujer- adquiriera la perfecta autonomía de la conciencia, supiera vivir su realidad concreta espacio-temporal-familiar-comunitaria en armonía estable con el evangelio y que sólo desde ahí era posible la metanoia radical que configura el ser en unidad con el Cristo para gloria del hombre VIVO, que es en definitiva la gloria de Dios.

El conferenciante acabó su disertación y se despidió cordialmente de Don Camilo, excusándose por la premura en su marcha, debida a que le estaban esperando en la ciudad donde acudiría como experto a una mesa redonda sobre autorrealización, armonía personal y crecimiento íntimo.

Nadie se movía de la iglesia. Esto sí que era nuevo. El predicador además se había dirigido a ellos en voz suave y cordial, modulando cada frase. Y no como Don Camilo. Que decía cada año lo mismo y encima a gritos. Rompió el silencio la vieja Margarita:

-      Don Camilo, lo de confesarse ¿mañana por la tarde como siempre?

-      Sí, como siempre

-      Pues hasta mañana, si Dios quiere.

Se retiró a la rectoral con un come come en sus entrañas. En estos casos se privaba del vino y cenaba más ligero para no entontecer sus pobres entendederas. Rezó completas como cada noche y se retiró a descansar.

Pero no fue posible. En su mente resonaban palabras nuevas que le habían robado la paz: autorrealización, autonomía, apertura, libertad responsable, armonía estable con el evangelio…

A las cinco de la mañana abrió la puerta de la iglesia. Apenas alumbrado por un par de velas, el Cristo estaba ahí, siempre estaba, dispuesto a escuchar las cuitas de cualquiera.

-      Don Camilo, ¿qué haces aquí a estas horas, y con la sotana de los domingos? ¿Hay algo imprevisto que no me hayas contado?

-      No, Señor, pero es que me voy a la ciudad en el primer tren. Vengo a decirte hasta luego y a pedir que me acompañes.

-      ¿Qué es lo que te lleva con tanta urgencia?

-      Necesito comprar muchos libros.

-      ¿Qué vas a estudiar ahora, Don Camilo?

-      Señor, anoche escuchaste al nuevo predicador. Es un hombre preparado, culto, que ha estudiado mucho. Sabe dirigirse a le gente de forma nueva. Y yo soy un pobre cura de pueblo que no conoce estas cosas y se ha quedado muy atrasado en su formación. Así que me voy a comprar libros y te pediré ayuda para tratar de comprender tantas cosas que jamás hubiera imaginado.

-      ¡Ay Don Camilo, nunca entenderás nada! Por eso no saldrás de cura de pueblo. ¿Tú crees que la gente se enteró de algo? Pobre pastor y pobre predicador si la gente no comprende lo que dice. Pobre charlatán si no consigue que me entreguen su corazón generosamente. Hazme un favor. Siéntate y charlemos un rato. Los libros pueden esperar… ¿Acaso no tienes tu breviario y una Biblia? Yo sé que en tus estantes guardas algunos libros que te vienen acompañando desde el seminario. No tiembles. Son buenos libros. No necesitas mucho más. No por mucho leer se me conoce con mayor profundidad.

Estuvieron tiempo y tiempo hablando sencillamente los dos. Tanto, que cuando Don Camilo quiso darse cuenta ya entraban las primeras viejecitas en la iglesia extrañadas de que no hubiera tocado a misa. Se lo encontraron sentado en el banco, con la sotana nueva, y con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja mientras en su interior resonaban algunas palabras del Cristo: “has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido”. Y recordaba como Jesús le decía:

-      Te necesito a ti, pobre Don Camilo, sencillo, bueno, simple, ignorante de muchos libros y sabio en amor y confianza en mí. Te necesito Don Camilo, obediente y generoso, preocupado por tus feligreses, atado a una pobre parroquia rural, sin ambicionar nada para ti. No estás lejos del Reino de Dios. Aunque a veces te pierdan las formas.

Las viejecitas, notando la sonrisa boba en la cara de Don Camilo, y viendo que en día laborable estaba con su mejor sotana, no pudieron por menos que decirse unas a otras en un susurro cómplice:

-      Algo le pasa. Y a estas horas y en día laborable con la sotana nueva. Yo creo que no es un cura normal.

Y el Cristo, desde la cruz sonreía mientras se decía para sus adentros:

-       La verdad, yo tampoco.

Pero la sonrisa de Jesús no llegaron a verla las viejas.

(Que me perdone Guareschi. Esta mañana se me ha ocurrido y le he pedido prestado su personaje de Don Camilo. Y os lo mando como simple ejercicio religioso - pastoral - literario. Saludos)

2月20日

Yo soy marxista (sector Groucho)

 

Señora: yo tengo mis principios. Si no le gustan, tengo otros.

Groucho Marx

2月19日

Relativismo moral (Me ha salido un poco largo)

Ayer de forma clara, y otros días de manera velada, planteaba en el space si puede haber, si de hecho hay, verdades o principios no discutibles, válidos siempre y en cualquier circunstancia. Evidentemente hay respuestas muy diversas. Desde el fundamentalismo más radical, que hace de los detalles valores indiscutibles, hasta el relativismo más descarnado, que convierte en detalles lo inmutable. Yo escribo en el blog como cura, como sacerdote católico. Eso para mí es una responsabilidad, ya que hay católicos que me preguntan como sacerdote cosas, y también porque hay no católicos y no creyentes que quieren saber cómo piensa y vive la iglesia.

No me importa meterme en charcos. Si alguien tiene paciencia para revisar mis escritos verá que en temas concretos, pero opinables, soy muy libre. Al mismo tiempo confío en no apartarme de la doctrina de la iglesia en lo que es importante por fidelidad a mí mismo y a los que me leen.

¿A qué se llama relativismo moral? Aquí pongo algunas características tomabas básicamente de la reflexión de Castañeda, en Catholic.net.

El relativismo consiste en la postura que dice que la verdad de todo conocimiento o principio moral depende de las opiniones o circunstancias de las personas. Como las opiniones y las circunstancias son cambiantes, ningún conocimiento o principio moral, según esta postura, es objetivo o universal. Es decir, el relativismo postula que ningún conocimiento o principio moral es verdadero independientemente de las opiniones de las personas o de sus circunstancias, ni tampoco, por esa misma razón, es válido para todos en todo tiempo y lugar. En realidad, el relativismo, en cuanto al conocimiento de la realidad en general, deviene en agnosticismo (la negación, o la puesta en duda, de la capacidad del ser humano de conocer la verdad objetiva); y, en cuanto al conocimiento de lo moral, en individualismo o subjetivismo.
Características del relativismo moral
¿Cuáles son algunas de las características por medio de las cuales podemos identificar el pensamiento relativista moral contemporáneo?

Una de ellas es el fallido intento de considerar que todas las opiniones morales gozan del mismo nivel de validez, sin importar que algunas de ellas sean contrarias entre sí. El relativismo moral le tiene un odio visceral a las jerarquías de las ideas. El relativista no puede aceptar que unas ideas sean superiores a otras, en el sentido de tener más probabilidad de ser ciertas que otras, o el que unas ideas sean definitivamente verdaderas y otras no.

Ello nos lleva a otra característica del discurso relativista.El relativista confunde el deber de respetar a la persona que opina y su derecho a opinar con el deber de respetar toda opinión. Todos tenemos el deber de respetar a los demás y también su derecho a opinar. Pero no tenemos por qué respetar todas las opiniones o, dicho de un modo más adecuado y respetuoso, no tenemos por qué aceptar todas las opiniones, por el simple hecho de que no todas las opiniones son válidas. Incluso, hasta tenemos el deber, si las circunstancias lo permiten, de refutar las opiniones falsas y dañinas. Por ejemplo, si un hombre dice que él opina que los maridos pueden abusar de sus esposas, yo tengo el deber de respetar a ese individuo, pero al mismo tiempo tengo el deber de decirle que su opinión es absolutamente falsa y dañina y combatirla con todo rigor.
Una tercera característica del relativismo es el individualismo o subjetivismo. La razón por la cual el relativista tiene la confusión que acabamos de señalar es porque en el fondo, como ya también indicamos, el relativismo es individualista o subjetivista por naturaleza. El individualismo o subjetivismo consiste en creer que lo que es verdad para mí no necesariamente lo es para ti y viceversa. Es decir, el subjetivismo pone el énfasis en el sujeto que opina y no en la realidad objetiva acerca de la cual se está opinando. Por ello es que el relativista insiste con frecuencia en que "todo el mundo tiene el derecho a opinar", que "hay que respetar la opinión de todo el mundo", que "¿quién es usted para decir tal cosa", etc., etc. Si analizamos bien cada una de estas expresiones, sobre todo la última, nos daremos cuenta de que todas ponen el énfasis en el sujeto que opina y no en el objeto o la realidad que se está analizando. Por ejemplo, en un debate sobre el aborto, lo más importante no es quién es el que dice tal o más cual cosa, sino qué es lo que dice, es decir, cuáles son las razones por las cuales lo que dice es cierto o falso. Al centrar su discurso en el sujeto o individuo que opina, el relativista desvía la atención del asunto en sí a las personas que opinan y trata de crear un ambiente emocional favorable a su postura.
Una cuarta carácterística del relativismo es su énfasis unilateral en una presunta "sinceridad" u "honestidad". Es decir, lo que importa es la sinceridad subjetiva de la persona y no tanto su conducta. Si la persona cree sinceramente que hacer tal cosa está bien, entonces el hacerlo también lo está. Por ejemplo, si un terrorista cree en conciencia que matar está justificado para conseguir un fin, matará sin problemas.

En el fondo el relativismo se contradice a sí mismo. El principio de que todo es relativo no es relativo, sino absoluto--es decir, es una pretensión velada de carácter absoluto. Apartémonos por un momento del tema central que nos ocupa, que es el relativismo moral, y echemos un vistazo al relativismo espiritual del "New Age". El "New Age" plantea que la verdad es relativa, es decir, lo que hoy es verdad mañana puede ser falso. Y el "New Age" no se está refiriendo aquí a cosas que sí son relativas, como puede ser que en la actualidad el tránsito de una ciudad en particular no sea un problema, pero que en un futuro sí. El "New Age" se está refiriendo a cuestiones fundamentales para el ser humano, como lo son la espiritualidad, la paz interior, etc. Pues bien, si lo que hoy es verdad mañana puede ser falso, eso mismo le puede pasar al propio "New Age", ¡y se acabó el "New Age"! Este ejemplo nos muestra que el relativismo es una soberana insensatez, un insulto al intelecto humano y un ataque directo al sentido común (que hoy en día se está convirtiendo en el menos común de los sentidos).

¿Y sobre este relativismo moral que dice la Iglesia?

Compendio del catecismo de la iglesia. Números 363-376. Dejo el link: http://www.vatican.va/archive/compendium_ccc/documents/archive_2005_compendium-ccc_sp.html

Por ejemplo: “Hay actos cuya elección es siempre ilícita en razón de su objeto (por ejemplo, la blasfemia, el homicidio, el adulterio). Su elección supone un desorden de la voluntad, es decir, un mal moral, que no puede ser justificado en virtud de los bienes que eventualmente pudieran derivarse de ellos”

“La conciencia recta y veraz se forma con la educación, con la asimilación de la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia. Se ve asistida por los dones del Espíritu Santo y ayudada con los consejos de personas prudentes. Además, favorecen mucho la formación moral tanto la oración como el examen de conciencia”.

Juan Pablo II. Encíclica “Veritatis Splendor”: De prestar oído a ciertas voces, parece que no se debiera ya reconocer el carácter absoluto indestructible de ningún valor moral. Está ante los ojos de todos el desprecio de la vida humana ya concebida y aún no nacida; la violación permanente de derechos fundamentales de la persona; la inicua destrucción de bienes necesarios para una vida meramente humana. Y lo que es aún más grave: el hombre ya no está convencido de que sólo en la verdad puede encontrar la salvación. La fuerza salvífica de la verdad es contestada y se confía sólo a la libertad, desarraigada de toda objetividad, la tarea de decidir autónomamente lo que es bueno y lo que es malo. Este relativismo se traduce, en el campo teológico, en desconfianza en la sabiduría de Dios, que guía al hombre con la ley moral. A lo que la ley moral prescribe se contraponen las llamadas situaciones concretas, no considerando ya, en definitiva, que la ley de Dios es siempre el único verdadero bien del hombre» 137.

Juan Pablo II. Fides et Ratio: En fin, la palabra de Dios plantea el problema del sentido de la existencia y ofrece su respuesta orientando al hombre hacia Jesucristo, el Verbo de Dios, que realiza en plenitud la existencia humana. De la lectura del texto sagrado se podrían explicitar también otros aspectos; de todos modos, lo que sobresale es el rechazo de toda forma de relativismo, de materialismo y de panteísmo.

Evidentemente cada persona esto lo cree o no. Simplemente he intentado colocar algo que dice la iglesia sobre este problema del relativismo moral.

2月18日

Tono, Einstein, y la relatividad

Tono

En España hemos tenido una excelsa generación de extraordinarios humoristas de tanto calado e ingenio, que han sido llamados nada menos que “la otra generación del 27”. Entre ellos, Pepe López Rubio, Edgar Neville, Antonio de Lara “Tono, Mihura, Jardiel Poncela… Generación que fue capaz de sacar adelante una revista como La Codorniz (la revista más audaz para el lector más inteligente).

Pasaron algunos años en Hollywood. Y allí frecuentaron amistades tan singulares como la de Chaplin. En una cena, en casa de López Rubio, estaba como invitado nada menos que Albert Einstein. Y en la sobremesa repararon que mantenía una larga conversación con Tono. Más que conversación, Tono hablaba y hablaba, y Einstein escuchaba aparentemente con interés. Al acabar la velada, López Rubio le preguntó a Tono: ¿y de qué le hablabas? Tono, muy serio, respondió: “Le decía que en esta vida todo es relativo”.

Y lo curioso es que lo seguimos teniendo como lo único absoluto. ¿Hay alguna verdad absoluta, algún principio intocable, algo que no admita discusión? Sí… que todo es relativo. Pues qué bien.

2月17日

Amar a todos y siempre. ¿Y eso qué es?

Antonio tenía un único hijo. A los doce años el crío ya dejó de ir al colegio. Y el padre lo explicaba con toda lógica: "No puedo levantar mi hijo cada mañana. Se me rompe el corazón". Antonio quería a su niño. No lo dudo. Pero era una forma de entender el amor un tanto extraña.

¿Más ejemplos? Un servidor, por principio, cree que todos los padres aman a sus hijos. Y que todos están de acuerdo que lo que más necesitan sus retoños es amor. Pero curiosamente, movidos por amor, buscando lo mejor para los pequeños, toman sobre ellos decisiones muy diversas.

Por amor y respeto a sus hijos, unos los bautizan y otros no. Por amor, unos los llevan a la guardería desde que casi nacen y otros prefieren tenerlos más tiempo en casa. Los hay espartanos en la educación y los hay muy permisivos. Y el equilibrio entre las dos posturas cada cual, por amor, lo entiende de una forma. Algunos padres entienden que hay que estar en el médico con frecuencia, y otros huyen de la medicina porque buscan algo más natural. Por amor algunos los educan en una religión, y por amor otros sin ella.

Por amor, un padre ante su hija en estado vegetativo permanente pide que le retiren la alimentación y la hidratación. Por amor otro padre pide que sigan con ella. Ante un niño que va a nacer con una discapacidad, hay quien entiende que amarlo es no permitir que nazca para que no sufra, y hay quien entiende que es tenerlo y cuidarlo generosamente. Por amor al pueblo vasco algunos entienden que hay que mantener la lucha armada y otros que sólo valen los cauces democráticos. Por amor, uno da una limosna cada día al mendigo de la puerta de la iglesia -por cierto, por qué no pedirán en la puerta de los bancos, que hay más dinero- y por amor otro se niega, para conseguir que ese mendigo vaya a los servicios sociales y se le pueda prestar una ayuda más profesional y eficaz.

Todos estamos de acuerdo en que lo importante es amar. Pero en cuanto tratamos de concretar el amor en la vida ordinaria saltan chispas. ¿Qué es amar a un delincuente sexual, a un violador de niños, teniendo en cuenta también y sobre todo que hay que garantizar el derecho de los niños a que se los respete? (Pensemos por ejemplo en los asesinos de Marta) ¿Castración física o química? ¿Cadena perpetua? ¿Libertad vigilada? ¿Libertad sin vigilar? ¿Diálogo y café en mi casa? Alguna respuesta ya me la imagino: amor, misericordia, pensar en la persona, no caer en la venganza, dignidad personal. Pero insisto. ¿Alguien tiene una respuesta concreta? Por ejemplo, "yo me hago cargo de ese delincuente con todas las consecuencias". Supongo que no.

Yo estoy de acuerdo con toda la humanidad que amar es lo importante. Pero si después no me lo concretan, no me aclaro. Y lo malo es que tenemos formas diversas, si no contradictorias, de entender ese AMOR que nos llena la boca pero que no me resuelve nada.

Por tanto, proclamo que no deseo otra cosa en mi vida que amar a Dios y a mi prójimo. Lo jodido es descubrir cómo se concreta ese amor ante la problemática concreta de la vida.

2月15日

Un sacerdote muere apuñalado en La Habana. A mi amigo Eduardo, in memoriam

 

Ya ha salido la noticia en los medios de comunicación. A mí me llegaba esta mañana. Eduardo era natural de Guadalix, del pueblo donde fui párroco nueve años y nos veíamos con cierta frecuencia. Iba de cuando en cuando por su pueblo. Y muchas veces hemos celebrado juntos la Eucaristía. La última vez, creo, este pasado verano, en la boda de una de sus sobrinas.

Cura de Madrid. Párroco en Aranjuez y en un barrio de la capital, Carabanchel. Algunos años formador del seminario madrileño. Siempre comprometido en la causa de los débiles. Lo corrobora su labor como capellán en la cárcel de Alcalá-Meco y lo afirman de manera especial esos cinco niños gitanos a los que adoptó cuando quedaron sin padres. Hace diez años comenzó a acudir a La Habana en sus vacaciones para suplir a sacerdotes. Y hace ahora tres, al morir su madre, marchó ya de forma estable para hacerse cargo de una parroquia en un barrio muy humilde del sur de la capital cubana.

Anoche llegó la noticia de que su cuerpo había aparecido apuñalado en una cuneta en la carretera que une La Habana con el aeropuerto. A distancia, su coche calcinado. ¿Qué pasó? No sabemos. Por otro lado, ya no es lo más importante.

Yo sé lo que me parece fundamental. En estos tiempos nuestros tan light, tan de palabras bellas, tan de paz y amor y fraternidad universal, hay gente que esos principios, tantas veces huecos, los vive en profundidad, sin palabras y con hechos. No era de grandes discursos. Sí de un actuar concreto urgido por la caridad de Cristo.

No sabemos cuándo llegará su cuerpo, que vamos a velar en la iglesia del pueblo. Y allí un cura amigo, este servidor, quiere estar para rezar por su eterno descanso. Esta noche no puedo decir más. Sólo decirle a Eduardo, ya en la casa del Padre, que para mí, como compañero, es motivo de acción de gracias su vida entregada día a día y que hoy le ha sido arrebatada de forma tan violenta. Ha vivido como un cura. Lo han matado como a un perro.

En su pueblo, que quiero como mío, sus compañeros, su familia, sus paisanos y amigos acogeremos con devoción su cuerpo, celebraremos la Eucaristía y juntos proclamaremos la fe en la resurrección y la vida. Jesús, fiel al Padre, fiel a los hombres, acabó asesinado en una cruz. No vamos a extrañarnos de que alguno de su seguidores caiga apuñalado. Es una posibilidad que va en el lote de los que le siguen.

2月14日

Una noticia que sabe a miel. ¿O a hiel?

Alguna vez he explicado cómo se financia la iglesia católica. Y he afirmado por activa, pasiva y perifrástica, que se autofinancia, que lo hace ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE a través de de lo que los fieles le quieran dar.

¿Y cómo dan los fieles? Pues a través de formas diversas como colectas, donativos, ofrendas en parroquias y otras obras religiosas y de otros tipos que la iglesia lleva a cabo. Y también marcando una crucecita en su declaración de la renta a través de la cual piden al gobierno que destine ese 0,7 de sus impuestos a la iglesia católica.

Una buena forma de saber si la iglesia en este país es apreciada, valorada, si tiene adeptos o no, si crece o decrece la confianza de los españoles en la iglesia, es observar la evolución del número de crucecitas. Y ayer la Conferencia Episcipal Española ha ofrecido los datos correspondientes al ejercicio 2008. Y los datos son los que son: que en el año 2008 han sido siete millones de declaraciones las que llevaban puesta la crucecita a favor de la iglesia. Y que con relación al pasado 2007, se ha aumentado en 474.832 el número de declaraciones que llevaban la cruz. No está mal.

Hace tiempo escribí sobre financiación de la iglesia. Y afirmé que nos autofinanciamos. Y lo sigo diciendo: http://berbellin.spaces.live.com/blog/cns!F21C378058A775E0!4687.entry

Y hoy me alegro con la Conferencia Episcopal Española y con tanta gente de buena voluntad al comprobar que, a pesar de nuestras debilidades, tanta gente sigue confiando en la vida y la misión de la iglesia en España. Para mí, para tanta gente que cree en la iglesia y en su acción pastoral y social, pura miel.

Pero estas noticias, lo sabemos, a otros los causa distinto efecto. Supongo que leer esto es recibir un picotazo de refilón en terrenos del cuatro. Y también sé lo que me van a decir: los curas sólo piensan en el dinero, mira, es lo único que quieren. Yo les prometo, en mi caso, que en el momento en que los obreros que trabajan en la nueva iglesia decidan hacerlo gratis y además las distintas casas me regalen los materiales, dejo de buscar dinero para las obras.

El caso es que la gente hace su declaración. Y que puede marcar la casilla de la iglesia, la de fines sociales, las dos o ninguna. Y que este pasado año la de la iglesia la han marcado casi medio millón de declaraciones más. Y que yo interpreto ese dato como que hay más gente que confía en la iglesia. Para mí, para los católicos de buena voluntad, para tanta gente que ayuda a la iglesia y aprecia su labor, pura miel. Para otros, para muchos, cuya mayor satisfacción sería ver hundida a la iglesia, perseguida y a ser posible aniquilda, un par -muy probablemente negro- en todo lo alto. Se siente. La risa va por barrios.

2月13日

Es mucho más fácil entenderse hablando que escribiendo

Tengo la sensación de que mucha gente no entiende lo que escribo o lo entiende al revés. Un ejemplo simple. Hace unas semanas, ante ese rigorismo-involucionismo-arqueologismo litúrgico que uno intuye en lontanaza, contaba en mi post que estaba haciendo la lista de la compra en la parroquia para adquirir puntillas y manípulos. Evidentemente era pura ironía (Diccionario de la Academia de la Lengua. Ironía:  Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice). De quince comentarios en el  post, apenas tres o cuatro se dieron cuenta de la jugada, y mira que era facilito. Todavía alguien me decía hace poco que si no me daba vergüenza encargar puntillas mientras hay gente que muere de hambre. Y luego hay otro problema, y es que hay gente que yo creo que comenta sin leer lo que se dice. Leen el título y con eso dejan su comentario. El problema es que un titular por sí mismo puede ser confuso. Pasa igual en la prensa. Un titular busca despertar la curiosidad. Hay que leer lo de dentro para enterarse bien.

Ayer decía que no siento nada cuando digo misa. Y justo lo que estoy diciendo en ese post es que sí lo siento, pero que lo que no hago es llorar en cada misa. Pues me parece que tampoco me he explicado.
En fin, que lo que quiero decir es que no es sencillo el hecho de la comunicación. Cuando dos personas hablamos, lo que decimos lo acompañamos de gestos, miradas, señales no verbales. Cuando la comunicación es sólo por escrito, esas matizaciones no existen y uno queda expuesto a interpretar la palabra de forma equivocada. Si yo a un niño, jugando con él, le hago cosquillas y le llamo “bicho” se reirá aún más. Si a un adulto le llamo bicho, mientras endurezco mi rostro, tendremos un serio problema.

Y luego hay otra cosa que nos mata: los prejuicios absurdos. ¿Un cura? Pues entonces diga lo que diga es malo. ¿Lo ha dicho Fulanito? Bah, qué se puede esperar de él. Pero si lo dice Menganita es bueno siempre. Eso de "crea buena fama y échate a dormir". O mala. Es lo mismo.

Reconozco que tengo mi punto irónico. Y que no todo el mundo lo capta. Intentaré escribir más sencillito. No voy a llegar a “mi mamá me ama” “yo mimo a mi mamá” porque somos adultos. De todos modos llevo en el blog años. Los que me seguís de cuando en cuando ya veis de qué pie cojeo –aquí cojeamos todos de alguno, si no de los dos- y casi sabéis como entiendo las cosas.

En fin, que todos escribimos como buenamente sabemos. Quizá algunas veces no se nos entienda. Otras posiblemente sólo a medias. Otras al revés. Y otras quién sabe si demasiado.

2月12日

Yo no siento nada cuando celebro la misa

mISA

Y ahora me explico. Me lo han preguntado muchas veces. ¿Qué sientes cuando celebras misa? ¿Qué quieres decir, que si me emociono, que si lloro, que si siento un nudo en el estómago? Pues entonces nada, gracias a Dios. A ver. Llevo casi treinta años de cura. Si calculo una media de diez misas por semana creo que ando en torno a las quince mil misas celebradas. Si en cada misa me embargara la emoción de la primera vez y se me disparara el corazón de puro gozo, yo hace muchísimo que me hubiera muerto de un infarto. No niego que hay celebraciones que me emocionan físicamente, siempre hay motivos especiales o acontecimientos que te marcan, pero no dejan de ser algo extraordinario.


Otra cosa es un sentir lo que se hace más desde la cabeza. Cuando celebro misa yo creo, siento, comprendo algunas cosas. Y las creo de verdad. Siento que estoy celebrando la Pascua del Señor, que Cristo mismo se hace presente entre nosotros. Creo en la palabra proclamada que es vida y es gracia. Creo en la iglesia, comunidad de bautizados, de creyentes en camino, en cuyo seno celebramos. Siento que es un regalo muy especial de Dios, tanto que Cristo mismo se hace pan para nuestro alimento.


¿Y esto físicamente no te emociona? Normalmente no. Yo creo que con el paso del tiempo los seres humanos -y no digo que sea mejor o peor- nos vamos haciendo menos de sensibilidades físicas y más de convencimientos morales, de certezas de vida, de valores y principios libremente asumidos.


Hoy celebro la misa esencialmente como el primer día. Es la misma misa, el mismo sacrificio de Cristo. La diferencia es que hoy lo hago de forma más serena, como más hecha vida, como más natural al mismo tiempo. Es como si cada vez hubiera menos diferencia entre vida, misa, fe, proyectos. Es como si todo fuera lo mismo. Una vida que quiere ser vida en Dios, que celebra, que reza, que vive y que se equivoca de cuando en cuando.


Algunas personas me dicen que ellos sólo van a misa cuando "sienten" esa necesidad, que si no sería vivir en la falsedad. Yo suelo responder que si al trabajo van cada día porque sienten esa necesidad como emoción que les impulsa, o como obligación y compromiso. O que si después de años con su esposa o su marido, por ejemplo, se siguen emocionando cada vez que se llaman por teléfono. A todos nos pasa. Vamos superando la emoción física por esas certezas morales que van conformando nuestra vida. Uno acude a misa cada domingo no porque la emoción le impulse, sino porque siente, porque sabe que es la celebración de la Pascua del Señor y la vive con la comunidad cristiana.
¿Hay que sentir la misa? Claro, uno no va a misa como va al cine. Uno va sabiendo a lo que va, lo que se celebra, lo que significa lo que hace. Eso es sentir y saber lo que hay. Otra cosa es que unos días apetezca más y otros menos. Paro vamos, como lo de trabajar...

2月11日

Conferencias y charlas. Otra manera de formar a la gente.

En la parroquia pensamos que una cosa importante -creo que lo pensamos todos- es la formación de la gente. Para ello existen varios grupos de profundización y reflexión sobre diversas cuestiones. El problema de estos grupos es que hay mucha gente a la que le resulta imposible acudir a ellos. Ya sabemos todos los horarios que nos matan y bastante se hace con trabajar, atender a la familia y acudir a misa los domingos. Por eso hace ya tiempo decidimos ofrecer la posibilidad de asistir a conferencias periódicas -intentamos una al mes- sobre aspectos diversos de la vida y la doctrina de la iglesia o bien de la cultura religiosa. Y hasta ahora la experiencia está siendo muy positiva.

Tengo que reconocer que soy un privilegiado, ya que entre mis mismos feligreses no me es demasiado complicado encontrar a los ponentes. Voy a colocar algunos ejemplos aunque, evidentemente, no pondré en nombre de los conferenciantes, aunque sí su titulación o profesión, que quieren avalar su competencia en la materia.

Recuerdo una interesantísima conferencia sobre las cruzadas impartida por A., catedrático de historia medieval en una universidad madrileña. Profunda la de B. catedrático de moral social en la universidad de Comillas hablando de doctrina social de la iglesia. Esclarecedora la de C., catedrático de economía y asesor del Banco Mundial y del F.M.I, sobre las nuevas claves en la financiación de la iglesia tras los acuerdos del pasado año con el gobierno en estos temas. Útil la de D., Trabajadora Social del distrito, sobre caritas, y recursos sociales ante las situaciones de carencia. Emocionante la de E., profesor de la facultad de periodismo, recreándonos con la pintura de Velázquez, en la que quiso deleitarse y deleitarnos de forma especial con su pintura religiosa. Mañana tenemos otra sobre Aborto y derecho a la vida, que ofrece F., doctora en medicina. Más podría ir señalando, pero como ejemplo vale.

Lo que veo es que a los grupos va gente contada y lo entiendo. Sé que la vida es hoy especialmente dura con las familias. Pero escaparse una vez al mes si hay algo que merezca la pena es más sencillo.

En estas charlas intentamos abordar un poco de todo. Aspectos de la historia de la iglesia de los que se habla mucho y se sabe en general nada ¡las cruzadas, la inquisición! ( la inmensa mayoria de la gente que dice esto, ante un folio en blanco no sabría escribir de las cruzadas más allá de dos líneas), doctrina moral, cosas referentes a Caritas, cultura religiosa, temas de actualidad... Y buscamos hacerlo desde una pluralidad de pensamiento. A nadie se le excluye por sus ideas, ni nadie acapara todo con las suyas. La experiencia hasta hoy es buena. A ver mañana qué tal la nueva charla.

2月10日

Religiosidad de bricolaje. O lo raro que es uno.

Esta expresión se la escuché hace ya muchos años a un teólogo de prestigio, experto en moral social y profesor de un servidor: Luis González-Carvajal.

Decía que las distintas religiones tienen una estructura armónica que conjuga creencias, moral y expresiones de fe. Y que esa armonía total es fruto hoy de una experiencia de siglos e incluso de milenios. Pongo el ejemplo de la mía, la religión católica. Tenemos una fe, resumida en el credo, unos principios morales que vienen desde los diez mandamientos y que se completan en el evangelio, y unas formas celebrativas que incluyen fundamentalmente sacramentos. Ya sé que estoy resumiendo mucho. Esto sucede de forma similar en otras religiones. Creencias, moralidad, expresiones existen en toda religión. Creyentes de otras confesiones nos lo podrían explicar.

Volviendo a la iglesia católica, lo que hoy vivimos, evidentemente no perfecto al cien por cien ¿existe algo así? Es fruto de una fe y de una praxis que se ha ido reposando y consolidando. Dos mil años de existencia dan una estabilidad digna de encomio. Y no digamos nada del budismo, mucho más antiguo. Una religiosidad, tomada así en bloque, tiene su lógica y da estabilidad y ayuda al crecimiento personal.

Luis llamaba religiosidad de bricolaje a esa extraña mezcla que a veces nos hacemos de ritos, moral y creencias. Por ejemplo, un creyente en Cristo, que cree en la reencarnación, cumple el ramadán y acude el sábado a la sinagoga. O un budista que cree en la guerra santa, cumple los diez mandamientos y además es cofrade de la Purísima Sangre. Esto no hay Dios -perdón- que lo resista.

Y sin embargo mucha gente lo hace. Incluso en la iglesia católica. Cree en Cristo, es fiel partidario de la BBC -bodas, bautizos, comuniones- pero no practica más que cuando quiere y acepta la moral cristiana en lo que conviene. Y con un criterio claro: la moral es aquello que me parece, que ya encontraré alguien que me dé la razón. Pues estas cosas lo único que producen es empanada mental y estancamiento personal.

Porque claro, para avanzar uno como persona, necesita revisar su vida frente a algo fiable. Por ejemplo, si yo creo en la verdad, y digo mentiras, me revisaré a ver cómo avanzo en este campo. Si creo que robar es malo, pensaré si robo, si soy injusto. Y eso me hace crecer y avanzar como persona. Pero si mi moral es una moral sin principios objetivos, sin verdades creíbles, sin nada firme a lo que agarrarme, ¿Cómo voy a avanzar? ¿Frente a qué voy a contrastar mis opiniones? ¿Dónde encontrar verdades fiables yo como católico?

Yo soy muy simple, muy pecador, pero muy simple. Y bastante cuadriculado. Cada uno es como es. Y aunque haya gente que no lo entienda, lo considere infantilismo, falta de madurez personal y no sé cuántas cosas más, que por supuesto acepto de corazón, a la hora de revisar mi vida de cristiano me hace un buen favor el Catecismo de la Iglesia. Y creo tanto en esa fuente que hasta se lo explico a mi gente.

¡Por Dios, el Catecismo! ¿No me digas que tú te fías del Catecismo? Sí. Soy así de raro. Un sacerdote católico que se fía del catecismo. Y si me quedan dudas pues suelo leer cosas del magisterio de la iglesia. ¿Ah pero que también te fías de lo que dicen el papa y los obispos? Sí, si es que soy muy raro. Evidentemente leo otras cosas. Y no he perdido mi sentido crítico, y además intento aplicar las cosas a los casos concretos con la mayor sensatez y la mayor caridad de la que soy capaz. Pero lo que tampoco hago es partir del hecho de que cuanto más lejos del magisterio de la iglesia, más fiable es un teólogo.

Jorge, por Dios, pero qué estás diciendo... Lo siento, es que soy así de raro.

2月9日

Caso Eluana. Algunos textos del magisterio de la Iglesia.

Por si pueden servir, a continuación copio algunos textos del magisterio de la iglesia que pueden resultar interesantes a la hora de seguir reflexionando sobre el caso Eluana. Creo que a cualquiera le pueden ayudar en la reflexión. Y, desde luego, para los católicos, deberían tener un peso determinante.

Por cierto, si en algunas de las cosas que he afirmado desde el sábado en este tema, me he apartado un ápice de la doctrina de la Iglesia, pido disculpas y ruego que se tenga por no dicho.

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

La eutanasia

2276 Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible.

2277 Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable.

Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre.

2278 La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el ‘encarnizamiento terapéutico’. Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente.

2279 Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados.

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

RESPUESTAS A ALGUNAS PREGUNTAS
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESTADOUNIDENSE
SOBRE LA ALIMENTACIÓN E HIDRATACIÓN ARTIFICIALES

Primera pregunta: ¿Es moralmente obligatorio suministrar alimento y agua (por vías naturales o artificiales) al paciente en “estado vegetativo”, a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable molestia física?

Respuesta: Sí. Suministrar alimento y agua, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la medida y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente. De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte derivados de la inanición y la deshidratación.

Segunda pregunta: ¿Si la nutrición y la hidratación se suministran por vías artificiales a un paciente en “estado vegetativo permanente”, pueden ser interrumpidos cuando los médicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás recuperará la consciencia?

Respuesta: No. Un paciente en “estado vegetativo permanente” es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministración de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las presentes Respuestas, decididas en la Sesión Ordinaria de la Congregación, y ha ordenado que sean publicadas.

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

“La eutanasia” http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/comisiones/ceas/familia/eutanasia.htm

“La eutanasia es inmoral y antisocial” http://www.conferenciaepiscopal.es/dossier/iniciativas/eutanasia/EutanasiaInmoral.pdf

CARDENAL BAGNASCO, PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA

“Si bien muchos reconocen que está en estado vegetativo permanente, esta joven mujer no está conectada a ninguna máquina y respira libremente. Por lo tanto no hay que desconectar ninguna máquina, como se intenta hacer creer. Para vivir necesita alimentarse, como todos, aunque en su caso debe ser ayudada porque no puede hacerlo sola. Pero existe otra máquina destinada a acorralar a nuestra sociedad. Y no sólo a los creyentes o a las personas que comparten la misma sensibilidad cultural. Hay una pregunta que no puede ser censurada: ¿Cómo es posible hacer morir a una persona en nombre de una sentencia?

Verdaderamente, dice el purpurado italiano, una pregunta aborda nuestra conciencia: ¿no dar alimento y agua a una persona, cómo se puede llamar, sino homicidio? Ante el drama de la vida débil o herida, la única respuesta razonable y humana que traduce el tormento interior que a todos nos afecta es el de las religiosas de Lecco. Durante 15 años estas religiosas han acogido con amor a Eluana atendiéndola día y noche y manifestando hasta el final el deseo de generarla cada día con el amor. De esta manera han mostrado, no con palabras, cómo se actúa ante lo imprevisible del dolor y cómo se actúa ante la indisponibilidad de la vida. Una luz se estÁ apagando, la luz de una vida. E Italia esta más oscura.

2月7日

¿La pena de muerte debería ser aplicada a…

Violadores y pederastas?

Narcotraficantes que causan la muerte a millones por la droga?

Terroristas responsables de muertes sin fin?

Asesinos en serie?

Defraudadores de hacienda, causantes de la ruina de tanta gente?

Niños aún en el vientre de su madre?

Enfermos en coma aunque lleven muchos años?

Ancianos con alzheimer en fase terminal?

Personas con discapacidad intelectual severa?

Especuladores y chantajistas?

Personas que ejercen la violencia contra la mujer?

 

Yo en todos estos casos digo rotundamente NO. ¿Y tú?

Y no me vengas con eso de que hay que dejar libertad y que cada uno sabrá. O con que hay que dejar que cada uno haga lo que le parezca. O con que yo no juzgo.

Cuando está en juego una vida humana yo sí juzgo. Y digo NO a despojar de la vida a quien sea. Ya sabéis. Soy así de raro y así de rotundo en estas cosas. Aunque lo políticamente correcto sea decir que claro, cada uno sabrá, que no hay que juzgar, que el respeto, que esas cosas.

Y mientras hay gente a la que se despoja de su vida. Porque sí. Pero claro, yo no digo nada, no sé nada, no quiero complicaciones.

Fantástico.