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日志


11月30日

Ovación y puerta grande

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Pero ovación de las de gala. Ahí es nada. Esta mañana he celebrado misa en una de las parroquias donde fui párroco. Entre los años 1987 y 1996. Se celebran ahora los veinticinco años de la creación de la parroquia y ha sido un detalle invitarnos a los que estuvimos a su servicio durante estos años.

En la homilía he querido evocar aquellos años de trabajo pastoral. Y sobre todo he tenido que decir que esta no es la parroquia a la que fui enviado. Porque yo fui a una parroquia con casitas bajas y gallinas en la calle. Gitanos y cabra. Barrizales y chatarra. En la parroquia  a la que fui no había ni un local donde celebrar la misa. Tanto que comenzamos en una sala prestada por una parroquia vecina. Cuando conseguimos un bajo de apenas doscientos metros para toda la acción pastoral y social, nos pareció el mayor lujo. Y no he visto yo un bajo mejor aprovechado: templo, salón de ancianos, cine para niños, biblioteca, lavadora y secadora a servicio de los que no tenían nada en casa. Hicimos de todo. No teníamos nada. Sólo ilusión. Pero esa a raudales. Cuando me fui el año 1996 se estaba terminando este templo que ahora veis. Y del barrio qué voy a contar. Remodelación, bloques de viviendas de las caras caras y adosados. ¡Quién te ha visto y quién te ve!

He dado las gracias a toda la comunidad y especialmente a su párroco. Y les he dicho que aunque prácticamente no he vuelto a ir por allí -todos tenemos nuestras tareas- les quiero de corazón y están en mi vida muy dentro. Y que jamás perdieran la ilusión por un barrio mejor y una comunidad que llevara la presencia de Cristo a todos. Jo. Qué corte. Ha sido acabar y la gente se ha volcado en un aplauso. Lo dicho en el título. Ovación de gala.

A la salida de misa me he ido con el párroco a la entrada del templo. Y ahí he tenido la oportunidad de saludar a tanta gente conocida. Besos, abrazos, recuerdos, mimos, cariño. Todo. Es decir, que en términos taurinos, hemos acabado saliendo por la puerta grande.

Tengo grandes recuerdos de esta parroquia. Y hoy he revivido muchas cosas. Y claro, os lo quería contar. 

11月29日

Por San Andrés...

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...  la nieve en los pies. Primera imagen de la nieve en esta temporada. Tomada ahora mismo desde el balcón de casa. Madrid tiene una altitud media de 650 metro sobre el nivel del mar. El pueblo en el que vivo, mi pueblo, apenas a 50 Km. de la capital, se va a 1.150 metros. Plena sierra madrileña. Mi casa, para estar más cerca del cielo, un tercero. Y hoy hemos amanecido así.

Antes de levantarme ya sabía que había nevado. Dos son los síntomas inequívocos. El primero, esa claridad especial que se cuela por las ventanas. Pero sobre todo impresiona el silencio. Las mañanas de nieve son silenciosas del todo. Ni un pájaro, ni un coche, nada de nada. Con el paso de las horas tal vez el sonido de unas cadenas que van rompiendo la magia.

Hoy tengo nieve. Sobre mí, una ventana abierta en el tejado. A través del cristal, sólo observo una capa blanca que, milagros de la vida, se ha roto apenas para dejar asomar unos trazos de azul rabioso. Está saliendo el sol. Y el contraste blanco azul ciega el alma.

En esta tarde comenzamos el Adviento en la iglesia. De nuevo a la espera del que vendrá para hacer nuevas todas las cosas. Traerá la paz y la reconciliación, el amor y la esperanza, el gozo y la vida. Y esta nieve es como un decir en público: ¿Has visto como hoy todo es distinto? Blanco de nieve, blanco navidad, blanco que hace intuir lo que está llegando, siempre llegando.

En esta mañana, desde mi buhardilla, cuando el silencio ya se va rompiendo en gritos de niños asombrados, os digo: viene, siempre viene, siempre llega, siempre triunfan el amor y la vida. Feliz adviento.

11月28日

Yo he sido adúltero

Ah, ¿pero no se lo había contado? Pues anda que no hace tiempo... Fue en diciembre de 1999 y duró unos pocos meses. Algunos dicen que no ha acabado nunca.

No sé cómo empezó la historia. Yo la supe el día de año nuevo. Primer día del 2000. Y de repente me entero de que soy adúltero. Así como suena. No sé quién inventó la historia. Supe después de los detalles que la imaginación popular fue añadiendo. Pero un servidor, de repente, se enteró de que por lo visto todo el pueblo lo hablaba y lo sabía. ¿De dónde salió? ¿Por qué? ¿Con qué finalidad? Pura conjetura. Pero sí quiero contar qué se siente cuando uno descubre que está siendo calumniado públicamente. Y sólo voy a comentar un detalle. El día uno de enero de 2000, pasé la tarde en mi casa llorando abrazado a mi perro.

¿Y no hiciste nada? Sí. Muchas cosas.

La primera de todo, comunicárselo a mi familia. A los hermanos y sobrinos. Por si les llegaba de alguna forma la noticia. Con una condición especial, eso sí: que mi madre no se enterara. Después, a mi vicario episcopal con el ruego de que informara al obispo. A mis compañeros curas, que en el momento en que lo supieron se vinieron a pasar el día y a comer conmigo. Y unos días más tarde reuní al consejo parroquial para hablarlo con ellos. Y recuerdo que les dije una cosa. Que un cura no tenía más defensa que el micrófono, pero que no era la forma. Qué más quisieran algunos. Y que la única defensa posible eran ellos, y que esperaba que dieran la cara por mí. Y que si ni siquiera el consejo sacaba la cara por su párroco era como para sentir mucha tristeza. Y vive Dios que la dieron. Sé de algún bar que echó a gente porque me criticaron por ese inventado adulterio. Sé de personas que públicamente se enfrentaron a la calumnia y exigieron pruebas y amenazaron hasta con demandas judiciales. Curioso, esos valientes calumniadores cuando la gente se enfrenta, se achican: "No si yo no digo nada, la gente dice..."

Jamás entendí de donde salió aquello. Y salió con tantos detalles que todo el mundo sabía quien era ella, por cierto una buena amiga, y con amistad también con su marido y sus hijos.

Pero aquello se fue desinflando. Mi vida siguió con normalidad. Mis compañeros conmigo. Mucha gente del pueblo apoyando. Bien es verdad que algunos supuestos buenos feligreses, de misa diaria, me dijeron a mí mismo... claro, si te dicen que si pones la mano en el fuego, claro, ya sabes, yo les he dicho que eso no, pero que creerte te creo. Con feligreses así, vivan mis enemigos.

Hoy, aún hay gente que dice... cuando se habló, algo habría. Y es que la calumnia al menos levanta la sospecha. Pero al final la calumnia sacude a quien la levanta. Y el tiempo todo lo lleva a su lugar.

Pues esta es mi experiencia de adúltero. Y dejadme acabar con lo que me dijo un compañero el día que quedamos a comer. Y perdón por la pequeña grosería -otro chiste malo, como los de Pablo: "Y a todo esto, tú sin catarlo... "

Feliz día.

Si yo tuviera una escoba

 

Escoba

 

Lo malo es que la tenía.

Ayer casi no pude ni pasar un rato tranquilamente por aquí. La culpa, de la escoba.

Voy a ser sincero. Llevábamos mucho tiempo, pero mucho, sin darle a nuestra iglesia una limpieza en serio. Eso si, una barridita de urgencia, recoger las flores, quitar lo más gordo... pero estábamos acumulando porquería hasta darnos vergüenza. Así que no quedó más remedio.

No sé en otras parroquias cómo se apañan. Nosotros, de momento, a base de gente voluntaria. Y la razón principal no es la económica, y no nos sobra el dinero. La razón más importante es que se hace parroquia de muchas maneras, y una de ellas es a golpe de plumero y fregona. Así que ayer toda la mañana en plan zafarrancho de limpieza.

Palabrita del niño Jesús que yo creía que no estaba tan sucio. Yo me dediqué al despacho-sacristía y al mini trastero. Y de nuevo he podido comprobar el milagro de la cantidad de trastos que caben por metro cuadrado. Si os digo que de un trastero que no llega a dos metros cuadrados saqué porquería para llenar un cubo grande de basura -de esos comunitarios- y casi no se nota? Y mientras andábamos en plena vorágine, nos apareció otro buen amigo que decidió, de una puñetera vez, arreglar unos problemillas eléctricos,

No me lo creía. La iglesia oliendo a limpio. La luz arreglada. Sin trastos por medio. Hasta la mesa del despacho sin papeles. Y lo más importante, gente de la parroquia, voluntaria, que trabaja, limpia, ríe y hasta disfruta. Eso sí, frío, cachis qué frío.

Os cuento esto porque parroquia, comunidad, familia, se hace no sólo rezando. También trabajando juntos. Y tengo claro, desde hace años, que la fregona hace amigos para siempre. Más aún, la fregona es una buena medida para calibrar la fe y el compromiso cristiano de la gente. Cuando estás con un grupo de jóvenes, de adultos, hablando, rezando, contando cosas. y al acabar la reunión ves que uno, así a lo tonto, coge una escoba, barre y coloca todo mientras los demás pasan, es que esa persona ha descubierto la importancia de servir. Y eso es clave en la vivencia del evangelio de Jesús.

11月26日

A ti, que acabas de llegar

No sé cómo has venido a parar aquí. Tal vez buscabas cualquier cosa en el google y aparecí yo. Puede ser que un día me preguntaras, porque alguien te comentó que tengo un blog. O un amigo te habló de un cura medio raro que mantiene una página un tanto especial. El caso es que estás leyéndome.

Esto es el space de un cura. Lo digo en el título. Para que no haya dudas. Y un cura bastante corrientito. Es decir, que no busques morbo eclesial, palos al magisterio o crítica despiadada a la institución. Pero tampoco lo contrario. Incienso para las grandes solemnidades. Aquí no tiene sentido.

Escribo de lo que me pasa y pienso. Con mucho amor a mi madre la iglesia, a la que quiero de corazón, pero con un amor que no es ciego. Sé que mi iglesia, en la que creo y vive, no es perfecta. Hay cosas de ella que no termino de entender. Y las cuento. Eso sí, sin odio, sin acritud, sin poner violencia. Por una razón: yo soy iglesia. Y sus limitaciones son las mías. Igual que sus logros y gozos los hago propios.

Pretendo un espacio de libertad. Ven siempre que quieras. Comenta si te apetece. Todo el mundo es bien venido. Esta es tu casa. Aquí comenta gente. Algunos nos consideramos amigos, muy amigos. Hace tiempo que nos leemos, nos comentamos, nos apoyamos. Discutimos también alguna vez. Pero nos encanta que vengas. Y que te sientas muy libre.

También admito y ruego sugerencias. Hay gente que me las hace llegar bien por medio de comentarios, o de mensajes más personales. Si algo te apetece, si quieres mi opinión sobre algún tema, hazlo saber. Me encantará dar una respuesta en la medida de mis posibilidades.

Lo que sí me resulta complicado es una atención más personal que a veces me pide gente. Algunos necesitarían charlar sin prisas. Lo intento. Pero tiempo para Messenger tengo poco. Discúlpame.

Y poco más. De nuevo, siéntete en casa. Lee entradas anteriores del blog. Mira fotos. Cotillea lo que tengo. Y a partir de ahí, lo que quieras. Si vuelves, bien venido. Si tu presencia se hace constante, pues ya nos iremos conociendo. Si prefieres no volver, que sepas que ha sido un gusto recibirte.

Y, en cualquier caso, esta esa tu casa. Te lo dice Jorge, de profesión –de vocación-, cura.

11月25日

Lo "normal"

Antes que se líe más la cosa, voy a explicar un poco más el post anterior donde se me ha ocurrido hablar de familias "normales". Para empezar me he entretenido en buscar alguna definición de "normal" para que nos sirva de punto de partida. Hay mil. Yo cojo la que me sirve para explicar qué entiendo por familia "normal". Normal:

adj. Que es general o mayoritario o que es u ocurre siempre o habitualmente,por lo que no produce extrañeza.

A ver. Lo mayoritario -ains la estadística- son, o han venido siendo, familias con papá y mamá, con niños, con abuelos, con una estabilidad.

Yo de lo que me quejo es que ese tipo de familia está ausente prácticamente de los medios de comunicación. Y pongo ejemplos de las series de televisión que más vemos, o al menos las que yo suelo o he solido ver. Pongo algunos ejemplos.

¿Os acordáis de "Aquí no hay quien viva"? ¿Había alguna familia estándar? Recuerdo una pareja de gays, otra de lesbianas, unas ancianas... y las aparentemente normales con unos líos de pareja tremendos.

¿Veis alguna vez por ejemplo "Hospital central"? La única con pareja hétero estable la recepcionista. El resto, todo tipo de mezclas.

¿Quién no se ha reído alguna vez con "Escenas de matrimonio"? Estables, pero nadie se lleva bien. Y siempre dosis de cuernos.

Son tres ejemplos. Pero esa no es la realidad que vivimos. Ni mucho menos. Yo tele no veo mucha, entre otras cosas porque me duermo. Y lo que intento decir es que cualquiera que se asome a la tele, y la tele hoy influye y manda, acabará convencido de que una pareja estable, unos hijos, una fidelidad, un proyecto de futuro y para siempre es algo exótico. Y en este momento lo que menos me importa es que estén casados por la iglesia, por lo civil, por el rito zulú o que sean pareja de hecho. 

Tal y como se presenta en la tele o en los demás medios de comunicación la relación de pareja o la vida familiar, no es extraño que haya gente que me diga... pues yo soy heterosexual... con perdón. O mi mujer y yo llevamos casados treinta años y nos queremos... aunque no se entienda. Y evidentemente cualquier chaval entenderá que en este mundo no hay más norma que lo que le pida el cuerpo como hace todo el mundo. Y yo creo que eso no es bueno.

Y no me vale como argumento que se me perdone diciendo que claro como soy cura... que a ver qué voy a decir. Porque eso es como decir que los curas no debemos opinar porque decimos obviedades. Pero en lo de la familia y la pareja hay demasiada manipulación. Como por ejemplo decir que prácticamente media humanidad es gay... Hombre no se me pase...

Nadie me habrá podido decir que he escrito una sola palabras en años de blog contra los homosexuales. Ni contra los que viven sin casarse por la iglesia o lo civil. O que he faltado al respeto a alguna persona por creencias o sus opciones de vida. Creo que todo lo contrario. Pero esa forma de presentar la realidad familiar que nos meten desde la tele o las revistas no es real, es muy parcial y pretende no sé muy bien qué cosas. Yo, prefiero decir a los chavales que luchen por la fidelidad, que se embarquen en un proyecto de amor para siempre, que se abran a la vida porque es maravilloso el don de los hijos, que perdonen, que se entreguen, que no se rindan a la primera. También les digo que traten al otro como a ellos mismos y que por nada falten a la dignidad de seres humanos que tenemos. Y les digo que así vive muchísima gente aunque en la tele se empeñen en presentar otras realidades. Y digo más. Que esa forma de vivir es gratificante, que les hace más personas.

Otros vendrán hablando del modelo caduco de familia conservadora. Y les hablarán de libertad sexual, y de probar lo que quieran, y de que lo importante es ser libres y esas cosas. Y que si no va bien no pasa nada, que se separen. Que lo moderno es no atarse, vivir la vida. A mí me parece que los engañan.

Finalmente, para acabar. Conozco familias rotas. Matrimonios que han acabado en separación. No recibirán de mí ni un reproche. Al revés, tienen mi cariño y mi apoyo, y lo que sea. Pero siento la manipulación. Así lo veo. Quizá me equivoque. Pero lo siento así.

Y por favor, si algo no se entiende bien, que se entienda siempre desde el más absoluto respeto a cada persona.

Te quiero. La muerte no nos ha separado.

Ayer una llamada inesperada.

- ¿Pero bueno, qué sorpresa? ¿Cómo estás?

- Mal. Desde que se fue mi marido, ya no he vuelto a estar bien.

La autora de la llamada, una mujer de noventa y cuatro años. Y me llamaba para recordarme que hoy hace un año que falleció su esposo. Y para pedirme una oración.

67 años de matrimonio. Si sumamos el noviazgo, una vida juntos. Una vida que dio frutos en hijos, nietos y bisnietos. Y que ha dejado una familia de creyentes y practicantes, no solo de misas, sino de generosidad y disponibilidad.

Hoy es el día de la violencia de género. Y por todas partes se nos van a sacar a relucir la multitud de casos de hombres que ejercen la violencia sobre sus mujeres. Y de paso, nos bombardearán con el teléfono de atención a víctimas de malos tratos y las facilidades para una separación o  un divorcio. Al final nos querrán convencer de que lo normal en una pareja es la provisionalidad, los problemas, el no entendimiento, para acabar en la indiferencia o quizá incluso en el odio. Algún día hablaré de tele y familia.

Por eso hoy, en contrapunto, quería contar la historia de A. y B. Y me dan igual los nombres, aunque sabemos que son reales. Y decir que historias como esas hay muchas. Y que frente a violentos, egoístas, individualistas -sean hombres o mujeres- hay muchos, pero muchos, que se quieren, que trabajan por su pareja, que cuidan de sus hijos sacrificando todo porque merece la pena, que son generosos, y que se aman más allá de la muerte, y que confían en amarse juntos en Dios por toda una eternidad.

Claro que voy a rezar hoy por el amigo A. Y por su esposa, que lleva un año llorando porque se le ha ido no media vida, sino su vida entera. Y por esos hijos y nietos, por esos bisnietos, que gracias al ejemplo de padres y abuelos hoy creen en la vida eterna, y viven su día a día con normalidad y en la generosidad de quien entiende que la vida es para regalarla. Sí. La vida de pareja es para que estalle en vida y en generosidad. Y se construye en el perdón, la confianza, y el apoyo. Y cuando esa vida se comenzó ante un altar, esa vida se fortalece cuando el mismo Cristo la unifica, bendice y apoya con su gracia.

11月23日

Tengo las preguntas del examen

¡Cuánto hubiéramos dado por las preguntas de los principales exámenes de la carrera! ¡Cuánto por una sola pregunta de esa asignatura que se nos atragantó!

Pues yo tengo las preguntas del examen más importante de nuestra vida, de ese examen que no tiene segunda convocatoria y en el que uno se juega la vida entera y para siempre. Sí, porque al final de mi vida tengo que responder a un examen.

O dejo las preguntas por si os sirven de algo:

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-- Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

Nadie nos preguntará por el número de misas. Ni por los rezos. Ni por las medallas o imágenes que tenemos en casa. Nadie nos interrogará sobre la pertenencia a cofradías ni a asociaciones piadosas. No tendrá la menos importancia ser del Opus, de los Kikos, de comunidades populares, de la Legión de María, de la asociación de teólogos Juan XXIII, de la Teología de la Liberación o de los simpatizantes del tradicionalismo. Al final sólo vale si has sido capaz de ver a Cristo en el pobre, y si le has vestido y dado de comer.

Cristo escuchará la vida de cada uno. Y le contaremos que fuimos a misa cada domingo, y que llevábamos una estampa de su madre en la cartera. Y que fuimos gente de orden y de bien. Y nos dirá. De acuerdo. Pero yo es que preguntaba otra cosa: que si has dado tu vida a los pobres y abandonados.

Tenemos las preguntas. Y una vida entera para preparar el examen. Menos mal que el examinador me han contado que es benévolo…

11月21日

Esto empieza a parecer una iglesia de verdad

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Sólo una foto… Para los que no tenéis tiempo de ir a la galería de mis imágenes.

¿A que empieza a parecer una iglesia de verdad?

Feliz día!

¿Apocalipsis? ¿Apoca.. leches?

No me extraña que muchos creyentes no acaben de llevarse bien con el libro del Apocalipsis. Lo que solemos leer y escuchar es simple. Televisión, radio, prensa.. suelen ser de lenguaje llano, quizá demasiado, y hemos perdido el gusto por lo simbólico.

Y el Apocalipsis es un libro para el que no sirve de nada la lectura directa. Está plagado de imágenes, símbolos, comparaciones, metáforas. Y por eso mismo su lectura se hace compleja, de la misma manera que se nos hace complejo Góngora. Se entienden mejor las novelillas de hoy.

El Apocalipsis es un canto a la esperanza cierta. Escrito en momentos de dolor y persecución, es una invitación constante a mantener viva la llama de la fe, y la esperanza en Cristo, que nunca defrauda. Imágenes de bestias, que no quieren que la iglesia viva. Exhortaciones a las comunidades cristianas para que permanezcan en la fe. Crudeza del futuro difícil que nos espera pero que hay que afrontar con gozo porque al final Cristo será reconocido y triunfará su amor.

El fragmento que se leerá en la misa de hoy vuelve a ser un tanto enigmático: “Me acerqué al ángel y le dije: -«Dame el librito.» Él me contestó: -«Cógelo y cómetelo; al paladar será dulce como la miel, pero en el estómago sentirás ardor.» Cogí el librito de mano del ángel y me lo comí; en la boca sabía dulce como la miel, pero, cuando me lo tragué, sentí ardor en el estómago. Entonces me dijeron: -«Tienes que profetizar todavía contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.»

Así es la Palabra que viene de Dios. Es dulce, y es un regalo para el alma. Pero predicarla causa dolor. No se entiende. Y el profeta, proclamador, es despreciado, agredido, quizá asesinado. Pero hay que hacerlo. Hay que decir las verdades.

¿Un ejemplo? Ayer, un día en el que todos pensamos en la infancia. Ý un día para denunciar ante gobiernos e instituciones el que estén cerrando los ojos ante la miseria que sufren los niños. O para denunciar una crisis económica que sufren como siempre los pobres. Si un profeta dice que Dios esto no lo quiere tendrá problemas… ¿Cuántos han muerto por ser fieles a Cristo? Por eso sí, la Palabra es dulce, pero puede dejar un ardor insufrible.

Hoy también el Apocalipsis habla de esperanza en el futuro. Pueden venir momentos malos, parecer que todo se nos echa encima. Pero al final, Cristo, el bien, el amor, la vida, triunfan.

11月20日

Egipto: tres misas raras

Eso de celebrar misa a diario en Egipto ya sabía yo que no era fácil. Y menos si se pretendía celebrar en templos católicas. Y menos si andas de viaje turístico, donde parece que el tiempo te lo van arrebatando.

Así que desde Madrid me llevé una bolsa con lo imprescindible. Una de esas bolsas que traen de todo para la celebración, y a la que añadí unas lecturas del libro del Exodo -Egipto, éxodo- un alba y una estola.

Hemos celebrado tres misas. Especiales las tres. Por el lugar, el recogimiento, la presencia de Dios, la vivencia del misterio. Os las voy a contar con alguna imagen.

Nilo 6-11-2008

La primera, en una faluca por el Nilo. Vela al viento, agua en calma. Sobre un banco de madera, un mantelillo y apenas un corporal. Leímos la situación de esclavitud del pueblo de Israel en Egipto. No recuerdo exactamente el evangelio. Pero Cristo se vino a la barca como hizo en otro tiempo en Galilea. Mecidos por el viento rezamos y vivimos el misterio de su Pascua, que ya había anunciado al sacar a su pueblo de Egipto. Durante la misa, unos niños en apenas unos tablones se acercaron a cantarnos en español. Es su forma de pedir un dinero y poder comer. La colecta de la misa, recogida en una gorra, fue para ellos.

 

Nilo 8-11-2008

Esta foto es del sábado 8 por la tarde, en la cubierta del barco. El domingo 9 teníamos un día muy apretado. De siete de la mañana a ocho de la tarde. Hacía fresquillo. Y un aire que molestaba un poco. Pero la fe todo lo puede. Y es curioso qué fácil es celebrar cuando hay deseo de vivir a Cristo en medio. Leímos el relato de la salida de Egipto, la Pascua. Y celebrábamos la pascua definitiva, la que revienta en vida plena al fin de los tiempos. pero que ya anuncia vida desde hoy.

Sinaí 11-11-2008 

La tercera misa en el Sinaí, en el jardín del monasterio de Santa Catalina. Una misa densa. Acabábamos de recibir la noticia de que un cuñado de una de las viajeras se había quitado la vida. Y hacía falta rezar juntos. Al pie del monte del Señor. Sabiendo que estábamos junto a la zarza ardiente, pisando terreno sagrado. La voz de Dios tronaba en el ambiente. Yo soy tu Dios. Esta es mi ley, cúmplela y serás feliz, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos. Una misa después de haber tocado las estrellas en la cima del monte. Me acordaba de Abraham:  mira las estrellas, así será tu descendencia.

Ya sé que con la normativa en la mano nos faltó alguna cosa digamos "formal". Aunque ciertamente cuestión menor. Celebramos con dignidad, con los medios que teníamos. Con nuestro misal, pan y vino que llevamos desde la parroquia. Unos vasos sagrados dignos y, sobre todo, una comunidad que sabe vivir y celebrar su fe. Tres misas. Pero qué tres misas tan llenas de Dios.

11月18日

Asombroso Egipto. Gracias por vuestro regalo.

No hemos avanzado tanto. O casi nada. O quizá hemos retrocedido. Es la sensación que me traigo de mis viaje a Egipto.

Si pienso en arquitectura, me sorprendo admirando pirámides de cuatro mil años que rayan la perfección. Si observo el arte, pintura y escultura inimaginable para nosotros hasta casi rozar el románico. Siglos antes de Grecia y Roma. Un realismo ciertamente sobrecogedor. Una historia escrita piedra a piedra que manifiesta claramente un esplendor. Religiosidad profunda. Creencias arraigadas. Una civilización sorprendente.

Abu Simbel

Me he sentido muy pequeño. Como rebasado por todo. ¿Qué decir ante la magnificencia de Abú Simbel? ¿Y ante cualquiera de las noventa pirámides? ¿Cómo expresar la emoción que te agarra ante Karnak y Luxor? ¿Cómo expresar ese respeto mágico que se produce al entrar en cualquiera de las tumbas del valle de los reyes? Podría seguir desgranando impresiones: Edfú, Kom Ombo, Philae… ¿es necesario seguir?

Karnak

El Nilo, por Dios, el padre Nilo. Ese río que es más que un río, que es la vida misma abriendo en dos el norte de África.

Nilo

Pero Egipto es más que eso. Es gente. Pobreza. Mucha pobreza. Y al mismo tiempo la vitalidad de El Khalili, y los vendedores que te persiguen, y los campesinos trabajando como hace siglos, y los burros en las calles, y los hombres sentados a cualquier hora en la calle. Y turistas, muchos turistas. Bastantes de ellos asombrados porque ahí las cosas no son como en Europa. Claro. Ni la vida, ni la limpieza, ni los horarios, ni las formas. Es Egipto. Algunos incluso hasta desprecian al país: ¡qué sucio, que vagos, qué gente…! Ojo, que en sus genes está la cuna de una civilización como no ha habido otra. Respeten. Porque cuando nosotros estábamos casi en taparrabos, ellos ya levantaban lo que seguimos contemplando como maravillas de nuestro mundo.

Asombroso país. Gracias por vuestro gran regalo a la humanidad.

11月17日

Una experiencia increíble: subir al Sinaí

Sinaí

Suena el despertador a la una de la mañana. Lo justo para vestirse y tomar un café rápido. Llevamos ropa de abrigo, calzado cómodo y linterna. Nos espera el Sinaí, el Horeb, el monte del Señor.

Una ascensión en plena noche. Un arduo camino. Lo normal, tres horas de subida. Somos muchos. Se ve un reguero de linternas. Y de cuando en cuando una tienda de beduinos que ofrece agua y té. Es noche cerrada. Linternas, camino, un algo entre místico y mágico.

El camino no es malo, es simplemente largo. Y el último tramo, el más duro, compuesto por ¡setecientos cincuenta escalones! Evidentemente de tamaños, firmes y demás características de lo más variado.

Recuerdo el frío intensísimo de la cima. ¿Dos, tres grados? Tanto que tuve que alquilar una manta a un beduino. Manta, por cierto, con una peste a camello que tiraba de espaldas.

El Sinaí es sobrecogedor. La noche lo hace aún más indescriptible. El frío atemoriza. Pero ves cómo va llegando gente. Si cierras los ojos casi sientes esa voz de trueno que sale de Dios y que te envuelve. Nada entre Dios y tú. Nada que te aleje de su sombra. Yo soy el que soy. Es el relámpago, el trueno, las tablas de la ley, Moisés frente a la divinidad.

Se sube pare ver amanecer. Preciosa experiencia. Ir vislumbrando la silueta de las montañas, que casi parecen infinitas. Luego algún camino que va quizá a ninguna parte. La montaña se te muestra en su dureza total. No hay una sola pincelada de verde. Piedra dura de hierro, de un rubio peligroso. Piedras agrestes, hostiles. Es la nada, la soledad, el desierto más desierto. Dios se muestra cuando nada existe junto al hombre.

La primera muestra del sol fue recibida con júbilo. Los distintos grupos de gente rompen en su oración y su alabanza. Junto a nosotros un oriental no cesa en su canto. Más adelante son unos colombianos los que aclaman al Señor. Nosotros, en una esquina, leemos un pasaje del libro del Éxodo. El sol va asomando y ese color rojizo de la piedra casi arde de pura intensidad.

Y entonces se muestra en todo su esplendor el paisaje. Piedra, roca, tierra… Un ocre infinito. Una sequedad que atemoriza. Una nada rota por los hombres del siglo XXI que se acercan al Horeb, al monte del Señor.

La bajada es serena. Unas dos horas de marcha. Ahí van quedando las tiendas que siguen ofreciendo agua y té. De cuando en cuando unos niños intentan venderte algo. Unos camellos están echados al borde del camino. Y aún los beduinos te siguen ofreciendo sus servicios: ¿camello, camello?

Hay dos posibles accesos al monte. O bien el camino que yo hice, o bien las llamadas escaleras de los monjes… apenas 3.500 escalones y cada uno de su padre y de su madre. Algún valiente bajó por ellas. A tanto yo no me atreví.

Es la segunda vez que hago ese camino. Hace dieciocho años lo recorrí por primera vez. Y en esta ocasión ha vuelto a impresionarme. Es duro. Tanto que de los 45 viajeros sólo nos atrevimos a intentarlo 27, y arriba llegamos apenas 14. Pero aunque no se haga entero, lo recomiendo vivamente.

11月16日

Yo me autofinancio. ¿Y usted?

Las medio verdades son las que al final se quedan en el interior de la gente. Una de ellas es eso de que la iglesia vive de lo que le da el estado en los presupuestos generales, y que además tiene no sé cuantos beneficios fiscales y económicos. Hoy celebra la iglesia "El día de la iglesia diocesana", que entre otras cosas intenta que los católicos tomen conciencia de la necesidad de colaborar también económicamente con su iglesia.

A nosotros, a la iglesia, nadie nos regala nada. Vivimos de nuestros fieles. Y el dinero nos llega vía la crucecita en la declaración de hacienda, o bien a través de donativos, colectas, donaciones de los fieles. De los presupuestos del estado cero euros. Podían tomar ejemplo los partidos políticos y los sindicatos: a vivir de la crucecita y de las donaciones de losa suyos.

A nosotros, a la iglesia, nadie nos bonifica nada. Tenemos exenciones de IBI en los edificios destinados al culto y a la caridad, como tienen exenciones de IBI los edificios destinados a obras sociales o de interés, o artísticos sean de quien sean. Y estamos exentos del pago de licencia de obras en edificios destinados a culto y caridad, como los demás en edificios destinados a obras no lucrativas o de interés social. Pero, por ejemplo, pagamos el IVA como todo bicho viviente.

Y tampoco nos regala nadie los terrenos para levantar iglesias. La parcela sobre la que estoy edificando la parroquia es fruto de una permuta de terrenos entre arzobispado de Madrid y ayuntamiento. Y el coste de la obra lo están pagando los fieles a base de créditos.

Es que uno sigue escuchando eso de que a los curas los paga el estado, y que el ayuntamiento regala terrenos, y que además las obras las hace... Pues esto es lo que hay.

Pues a ver si los demás toman ejemplo. Partidos políticos y sindicatos. Asociaciones de vecinos. Clubes deportivos. El que quiera algo, que se lo pague. Ya está bien de chupar todos de papá estado.

Yo, iglesia, me estoy autofinanciando. ¿Y usted?

11月13日

Acabo de llegar de Egipto, o qué dura es la vida del turista

Cuando salimos en el bus desde la parroquia camino del aeropuerto, ya se lo dije a la gente. No olviden que no vamos de veraneo, sino de turismo, y la vida del turista es dura. Nos dejarán sin dormir, agotarán nuestras fuerzas, estaremos presos del sudor y la fatiga. Otros marcarán horarios y mandarán qué hacer. Ser turista es abandonar voluntades en manos de esos seres perversos e insensibles, e imprescindibles por cierto, llamados guías.

Muerto matao, dirían en mi pueblo. He llegado a casa a las seis de la mañana. Nos han levantado un día a las dos de la mañana, otro a las cuatro, otro más ¡a la una!... Las siete de la mañana nos han llegado a parecer la hora de los vagos. La vida del turista es grandiosa. Es abrirte de repente a una mentalidad nueva y dejar que lo grandioso entre en tu corazón y tu cabeza.

Egipto es un asombro continuo. No llegas a entender, por mucho que te lo expliquen, esa civilización que hace cuatro mil años tenía astrónomos, arquitectos, artistas, sacerdotes, dirigentes, capaces de desarrollar una civilización ciertamente increíble. ¿Qué puedes exclamar ante una pirámide perfecta de hace 4500 años?

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¿Y ante un conjunto de templos como el de Karnak, o ese disparate arquitectónico que es en definitiva Abu Simbel? No sales de un asombro y te metes en otro.

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¿ Y ese Sinaí, monte sagrado, donde aún parece que sigue resonando la voz de Dios en el trueno?

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Os contaré cosas. Volvemos muy contentos. Muertos, sí, pero felices y asombrados. Valgan estas líneas para comenzar. Ya vendrá más.

Y por cierto, me alegro de estar por aquí de nuevo con vosotros.

11月3日

Me voy de viaje. Hasta dentro de unos días.

The head of the Great Sphinx is seen against the background of Khafre's pyramid on the Giza Plateau on the outskirts of Cairo, 30 September 2007. The word 'sphinx', which reputedly means 'strangler', was first given by the Greeks to a mythological creature, a unique demon of destruction and ill-fortune, which had the head of a woman, the body of a lion and the wings of a bird, who would ask riddles and devour those unable to answer. In Egypt, there are numerous sphinxes, usually with the head of a king wearing his headdress and the body of a lion. AFP PHOTO/CRIS BOURONCLE (Photo credit should read CRIS BOURONCLE/AFP/Getty Images)

Los viajes surgen como surgen. Hace ahora poco más de un año acudí con gente de la parroquia a la tierra de Jesús. Tan bien salió todo que en julio volvimos. Pero los peregrinos de octubre comenzaron a protestar. ¿Y para los veteranos de Tierra Santa este año no hay viaje? ¿Dónde os apetece? ¿Intentamos Egipto y la ruta del Éxodo?

Pues así lo planteamos. Y con tanto éxito que nos vamos cuarenta y cinco y más no porque no hay plazas. Mañana salimos en bus desde la parroquia a las 13:30 para tomar el vuelo Madrid-Cairo a las 16:50. Un viaje completo. Dos días en El Cairo, cuatro por el Nilo, dos en el Sinaí, con la subida espectacular al mismo monte donde Dios le dio a Moisés las tablas de la ley. Tenemos previsto el regreso en la madrugada del jueves 13 de noviembre.

No sé cómo andaremos de internet por esos mundos de Dios. Si hay alguna posibilidad, os contaré algo, pero no se yo si habrá internet, y sobre todo si habrá tiempo. Estos viajes suelen tener un programa muy apretado.

Esta mañana he ultimado cosas en la parroquia. Y me he hecho una selección de lecturas del libro del Éxodo para ir pensando en la experiencia del pueblo de Israel en Egipto y su libertad. Ya os contaré.

Pues nada, amigos de estos mundos virtuales. Un abrazo y hasta la vuelta, cuando os contaré lo que hemos vivido y hasta os dejaré fotos para compartir mejor estos momentos.

¡Nos vemos!

11月2日

El drama de Ruanda: ya he perdido a tres hermanos

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Pedro es mi nuevo compañero en la parroquia. Es un sacerdote ruandés. Y charlar con él me aporta mucho y me abre el corazón a la realidad de unos países que se nos queda desconocida por lejana.

Me contaba hace unos días el drama de sus hermanos sacerdotes, que hasta pasan hambre y se dejan la vida realmente en la atención a su gente. Es más, me hablaba de que con cincuenta euros un sacerdote tiene garantizada su manutención por un mes. También me decía que son una iglesia joven, con los templos llenos de jóvenes que desean seguir a Dios y consagrar sus vidas a Cristo.

Esta mañana le pregunté por esa guerra permanente que sufren, por los conflictos étnicos cuyas consecuencias nos llenan de espanto en Europa. Me ha impresionado su testimonio. Intento transcribirlo aunque sólo sean palabras aproximadas.

“Yo no soy ni hutu ni tutsi. En mi familia las dos etnias están mezcladas. Pero puedo decirte que no hay una sola familia de mi país que no haya perdido uno o varios de sus miembros en la guerra. Es más, hay familias enteras desaparecidas por la violencia. Uno de mis hermanos fue asesinado por los hutus por ser considerado tutsi. A otro lo mataron los tutsi porque decidieron que era hutu. Otro más murió en la cárcel. No sé siquiera dónde reposan sus restos. Ni puedo preguntarlo. Sería considerado sospechoso por la policía.”

África se nos queda lejos. Un drama de pobreza que ha dejado de sorprendernos. Una violencia permanente que mata por siglos. Yo le decía a mi compañero que lo peor de una guerra civil es que aunque acabe, deja no menos de un siglo de odios.

No conocemos el llamado continente negro. Y tenemos de él una visión ciertamente manipulada por historietas del domund y una información cuando menos tendenciosa. Con Pedro aprendo a conocer más la realidad africana. Mucha pobreza. Una guerra civil que se ha convertido en crónica. Y ahí mismo una iglesia joven y viva que canta, alaba, baila, y se esfuerza cada día en reconciliar a los pueblos superando tantas divisiones.

Me cuenta que en alguna de las parroquias en que ha servido en Ruanda se encontró con gente que dejó de ir a la iglesia porque decían que la iglesia no había sabido buscar la paz. Consiguió cambiar un poco esta mentalidad simplemente con su propio testimonio. “En mi familia –les decía- hemos sufrido violencia desde hutus y tutsis. Por eso os digo que necesitamos estar unidos y rezar mucho para superar todos esta violencia que nos ata”. Su predicación, sus visitas a tantas familias rotas, consiguieron una vuelta a la iglesia de muchos y un lento pero constante convencimiento de que es posible trabajar por la paz.

Doy muchas gracias a Dios por compartir el trabajo pastoral con Pedro. Su presencia en la parroquia es una presencia generosa, entregada, nueva, que nos acerca a otras iglesias y nos hace ser más universales.

11月1日

El cementerio de mi pueblo

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Es el día, o son los días. Ayer y hoy me he dado un paseo por el cementerio de mi pueblo. Ayer, cumpliendo con el encargo de mi anciana madre: limpiar sepulturas y llevar flores de su parte. Hoy, con una de mis hermanas, para ir dejando una oración y un recuerdo en cada tumba. Cada vez tenemos más gente ahí. Los abuelos, mi padre, mi hermano. Algunos primos, amigos de la infancia, que ya reposan para siempre. De la generación de mis padres sólo mi madre aún permanece entre nosotros.

Recuerdo haber ido al cementerio desde crío. Yo era monaguillo ya con siete años y evidentemente me tocó ayudar en no sé cuántos entierros. Pero también recuerdo ir con mi madre algunas veces y recorrerlo en la serenidad mientras ella me iba contando cosas.

- ¿Ves? Aquí está tu bisabuela. Se llamaba Marcelina. Y al lado, ahí, unos tíos míos muertos muy jóvenes. Esa sepultura es la de un tío de papá. Y esa otra la del tío Fortunato, que no te acuerdas de él, pero te quería mucho. Y más adelante la de los abuelos de papá, que nos dejaron la casa donde vivimos ahora.

Apellidos conocidos, historias a través de las cuales aprendí a querer a los que vivieron antes que yo y me dejaron la vida, la tradición, las cosas que hoy disfruto.

Con mi madre, además de recorrer “los conocidos”, íbamos rezando por cada uno. Una oración confiada que pide a Dios para ellos el descanso en paz junto a Él y para siempre.

Siendo cura de pueblo en este día celebraba tres misas en otros tantos cementerios a mi cuidado. Y decía a las familias que no tuvieran miedo de ir con los niños. Que justo en el día de Todos los Santos están los cementerios preciosos de flores y llenos de vida y de recuerdos, y que es bonito que los niños aprendan a recordar con mucho cariño a los que les precedieron en la vida y en la fe. Y que además era un buen momento para contarles que las personas no acabamos nunca en el sepulcro, sino que abandonamos nuestro cuerpo material para ir a vivir en Dios felices para siempre.

Entrañable día de difuntos. Para el recuerdo, el agradecimiento a los que nos precedieron, y la oración. Hoy lo vivo de otra manera. Ya no tengo que andar de cementerio en cementerio con la sacristía ambulante. Ni me agobian las prisas. Hoy no voy a ir a ningún cementerio a mi cargo.

Hoy, esta mañana, he sido uno más. Un hijo que reza por su padre. Un hermano que ora por su hermano. Un hombre de su pueblo que quería recordar y rezar por los suyos y colocar unas flores según es nuestra costumbre.

Esta tarde, al celebrar la misa, seré además el sacerdote que ofrece por todos el santo sacrificio. Que Dios os conceda el descanso en Él. Amén.