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11月30日 Total... ¡qué más da!Niños triturados y cuerpos que se van por los desagües. Niños de 13 años que cada fin de semana se emborrachan. Niños y niñas que esperan el momento de encamarse con quien surja. Adultos que solo piensan en comer, beber y lo otro. Adultos, niños, ancianos... muriendo cada día por falta de alimento. Búsqueda de dinero a costa de vender la propia alma. Retorno de las dictaduras mas horribles (¿hablamos de Venezuela?)
Y todo esprecioso Y todo es Navidad Y todo es oropel Y todo es chin-chin Y todo hacer que las tarjetas de crédito ardan
De la carta de Pablo a los Romanos: Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo y que el cuidado de nuestro cuerpo no fomente los malos deseos.
Otra vez Adviento.
VEN, SEÑOR, JESÚS. 11月28日 Un obispo especial. Mi obispo.Quiero entrañablemente a Nicolás. La primera razón porque recibí la ordenación sacerdotal de sus manos. Porque es agustino, como yo lo fui. Porque es un hombre lúcido, entregado a los sencillos. Porque habla con sentido evangélico.Hoy quiero reproducir en el blog sus palabras, que Religión Digital reproduce desde su publicación original. Merece la pena leerse y meditarse todo lo que dice. «Iglesia española teme el pluralismo»RD Lunes, 26 de noviembre 2007
Dejó el viejo palacio y las alfombras por la misión y la ayuda al desheredado. Nicolás Castellanos, leonés y obispo dimisionario de Palencia, practica el mensaje evangélico en Bolivia. Palabra y obra. Allí (en Santa Cruz de la Sierra, en el barrio de Plan 3.000, donde reside desde enero de 1992) erigió la Fundación Hombres Nuevos, que preside. Escuelas, comedores... Dar dignidad al pobre: a través de la educación y el trabajo. Es activo, llano, directo. La vocación sacerdotal tiene, en este caso, una vocación social. Predica con el ejemplo. Su labor fue reconocida con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998. Lo entrevista Jesús Hernández en La Opinión de Zamora. - ¿Nicolás Castellanos, que prefirió el ser al tener, es un samaritano del siglo XXI? - ¿Predicar con el ejemplo es la mejor pastoral? - Sí. Porque son más necesarios los testigos que los maestros. - Las labores de la Fundación Hombre Nuevo, en Santa Cruz. Quince años. Mucho hecho y mucho por hacer. Sobre todo, en el campo educativo. ¿Qué distingue a los valores evangélicos de otros valores (más laicos)? - Escuelas, comedores... Se trata de mejorar la calidad de vida de los más pobres. ¿La primera obra de misericordia es enseñar al que no sabe o dar de comer al hambriento? - Las dos tienen primacía. Nosotros siempre partimos de un proyecto integral. Asumimos la persona del pobre, y éste tiene que satisfacer todas las necesidades: físicas, espirituales y biológicas. Si es creyente, hay que ofrecerle un templo; si el niño carece de escuela, hay que construir un centro educativo; si tiene hambre, hay que darle de comer. Sin embargo, debe buscarse la promoción integral de la persona. - "Tanto tienes, tanto vales". La cultura de la solidaridad no pasa, con frecuencia, de buenos propósitos. Ante una nueva situación, ¿también nuevos valores? - No. Los valores siempre son los mismos. Lo importante es que nuestras actitudes se conviertan y seamos capaces de apostar por todos. Y no de manera teórica, sino práctica. Un Premio Nobel de Economía afirmaba recientemente que la extrema pobreza podía desaparecer en el mundo en veinte años si los políticos, las instituciones, las empresas, las personas diéramos el uno por ciento de nuestro presupuesto... Importa la existencia de una sensibilidad de solidaridad. - ¿Cuál es la riqueza de los pobres?... ¿Sólo su dignidad? - Ah, ése es el mensaje. Si vamos al mundo de los pobres, debemos acudir con una actitud de ser condiscípulos en la misma escuela. Llevo 17 años en un barrio marginal, entre los humildes, y es más lo que aprendes que lo que enseñas. En mi zona, unos hijos quedan sin padres y, entonces, son repartidos entre los vecinos. Y los tratan igual que a los suyos. Eso es solidaridad y compartir riqueza en la pobreza. - ¿Estar con los pobres también es ponerse, evangélicamente, de parte de los pobres? - Sí, sí... Tú nunca vas a ser pobre como ellos. Por eso te piden que seas solidario con sus causas. Lo primero de todo es amar, escuchar, estar cerca, dialogar... Y, juntos, buscar soluciones. Nosotros aplicamos un principio: nada para el pobre, sino todo con el pobre. Allí no regalamos nada. Todo el mundo tiene que comprometerse, que implicarse y, en unión, indagar remedios a los problemas de salud, de educación... - ¿La pobreza es la peor de las dictaduras? - ¿Acaso el populismo político no se aprovecha de esa situación? - Efectivamente. Esos populismos no resuelven nada. Porque no tienen en cuenta la dignidad de la persona, quieren hacer un discurso único (para que unos pocos se aprovechen y los demás sigan sumidos en la pobreza y en la miseria). No tiene sentido que la gente pase hambre. Qué revolución es ésa. El populismo no es ninguna solución. - Benedicto XVI habla de una «ideología del bienestar». Por el contrario, si se mira a algunas zonas del Tercer Mundo, parece que también existe una ideología de la necesidad. - Hay que hablar más del bien-ser que del bien-estar. Eso es fundamental. Lo mismo que el ser es antes que el tener. Nosotros hemos de ir a esa cultura del bien-ser, que después se proyecte en obras, gestos, signos de solidaridad, para que se realice la justicia. Porque la justicia no es dar a cada uno lo suyo, sino entregar a cada uno lo que necesita para vivir con dignidad. - ¿Los pobres de Bolivia son menos pobres con Evo Morales? - Por desgracia, no. Te expongo dos ejemplos. Hace 4 ó 5 meses, con un "boliviano" -moneda que equivale a la décima parte de un euro- podían comprase seis panes. En la actualidad, sólo se adquieren tres. El arroz es el producto-base de la alimentación. Un kilo valía 4 "bolivianos" hace quince días. Ahora cuesta 10... Eso quiere decir que ahora se vive peor que antes. - El ignorante es más fácilmente manipulable. Porque así se nota menos el chanchullo y la injusticia. ¿Los gobiernos practican mucho esa política? - Hay un millón de niños sin escolarizar en el país. Y el 14 por ciento de la población se halla en la categoría de analfabetos absolutos. Los funcionales representan el 42. Parece que a los gobernantes y a la clase pudiente les interesa que el pueblo sea ignorante, para manipularle mejor. Un pueblo culto, preparado, resuelve los problemas económicos y sociales. Si no lo es... - ¿Está justificada la emergencia de los movimientos indigenistas? - No pueden seguir en la opresión en la que han vivido durante tanto tiempo. Hace falta una política que tenga en cuenta a las distintas etnias para que esas personas puedan subsistir dignamente. Y sólo hay una manera para que el indígena deje de ser indigente: producir riqueza y, después, distribuirla bien. - ¿Los líderes indigenistas, los líderes populistas tienen algo -algún tic- de fundamentalistas? - Puede ser. Pero tiene su explicación: siempre han estado aplastados. Es lógico. Y eso sólo se resuelve con la educación, la cultura y la elevación de la autoestima. - Inversiones de empresas multinacionales en países subdesarrollados. ¿Siempre ganan unos y otros? - No. La primera reforma de Evo Morales fue positiva, porque no hay derecho a que las multinacionales se lleven -parece que se llevaban- el 82% y sólo dejen el 18. Ahora las cosas se han nivelado. Si una empresa va a un país, es porque quiere ganar. Pero que su acción tenga un efecto liberador, productivo para la nación en la que se asienta. - La Iglesia es una y diversa (en sus espiritualidades). Eso la fortalece más que la debilita. Sin embargo, da la sensación -en la jerarquía- de que existe miedo al pluralismo. - Yo también percibo eso. Da la impresión, al menos en España, de que existe miedo al pluralismo. Y no es cierto. El Concilio Vaticano II nos da un principio de inspiración agustiniana, que señala: «Unidad en lo esencial; en la duda, libertad; en todo, caridad». La Iglesia apostólica, de los primeros siglos, era una y diversa. No hay que tener miedo al pluralismo. Es más: las diversidades son un enriquecimiento si están orientadas hacia la unidad. - Da la sensación, también, de que a veces a la Iglesia le cuesta comprender la realidad. - Desde mi experiencia, creo que no. Sin embargo, puede dar la impresión de que no somos realistas, de que carecemos de la sensibilidad para captar los nuevos signos de esta época. Estos, así lo pide el Concilio, deben ser interpretados a la luz del Evangelio, para que podamos ofrecer respuestas a las grandes interrogantes de la vida y de la muerte. Ahí existe una cuestión de discernimiento. Y éste se hace a base de mucha oración y, también, de mucho diálogo. Y dialogar no es solamente dar nuestra opinión, sino escuchar el criterio de los otros. Parece que hemos olvidado el dicho clásico: "Vox populi, vox Dei". Hay que recuperar la voz del pueblo, todos hemos de dejarnos interpelar. El Espíritu habla a través de los pastores y, también, de los laicos. - Y produce la misma sensación: la Iglesia europea "ha burocratizado" a Dios. ¿Es una falsa impresión? - En el Sur, Dios es alguien para la gente. Aquí, en Europa, se trata de un ser lejano, distante. En la cultura actual, parece que molesta y estorba. Y, sin embargo, es el que apuesta por el hombre y, sobre todo, por los pobres. - La Roma vaticana o el Tercer Mundo: ¿dónde huele más a Evangelio? - Qué complicado... En el Tercer mundo, aquello huele a Evangelio. Allí se vive, hay experiencia de Evangelio. La Iglesia tiene tanta credibilidad en Bolivia porque las religiosas, los sacerdotes y los obispos están comprometidos con el pueblo. Un diputado de aquel país, equivalente ideológicamente a IU en España, me decía que si la Iglesia abandonara todas sus obras, el Estado boliviano se quedaba sin proyecto social. La cercanía y la pasión por los pobres y la justicia en el mundo tienen que definir al cristiano. - ¿Cristo estaría contento con la actual jerarquía eclesial? - ¿La Memoria Histórica puede reabrir heridas, como apuntan algunos de sus ex compañeros de Episcopado? - Yo creo que ha sido muy positivo el discurso del presidente de la CEE. Considero que debe recuperarse aquel talante de Tarancón: de dialogar, de escuchar, de buscar juntos soluciones a los problemas. Y, también, intentar que no se abran heridas, porque eso no conduce a nada... Me parece muy bien lo de pedir perdón, como lo ha hecho monseñor Ricardo Blázquez. No hay que buscar las confrontaciones. - Sin diálogo no hay concordia. Reconciliación. República y Guerra Civil. La Iglesia debe pedir perdón. ¿La izquierda también debe hacer lo mismo por el asesinato de sacerdotes y religiosos? - Todos. Eso no es propio ni de izquierdas ni de derechas. La persona que comete un error debe ser humilde para pedir perdón... En este caso, un perdón mutuo. - ¿Todavía se mira hacia atrás con odio? - Ultimamente se ha abierto ahí... Yo creo, sin embargo, que las generaciones jóvenes lo tienen olvidado. La gente mira más al futuro que al pasado. - ¿Por qué se acepta tan mal la verdad del otro? - En el fondo, por falta de madurez humana. Nos hallamos sumidos en nuestro egocentrismo, y creemos que estamos y poseemos toda la verdad. No nos percatamos de que el otro tiene la suya, y que se debe dialogar con esa verdad. Porque juntos llegaremos a una verdad más completa. - ¿Tiene la sensación de que el socialismo español es anticlerical? - Personalmente, creo que no. Hemos realizado grandes obras - ¿Por qué dimiten tan pocos obispos y cardenales? - Cada uno actúa conforme a su carisma. Yo escuché un día la llamada del Señor para ir a la misión. ¿Y por qué un obispo no va a tener una vocación misionera, como otro sacerdote, religioso o laico? - Usted es de los que dicen lo que piensan. Es crítico con oligarquías y oligarcas. Y así no se hacen amigos entre las autoridades. - Cuando ven que tú luchas por reducir las fronteras y buscar llegar al corazón del Evangelio -que los pobres estén en el centro de la mesa-, lo comprenden y colaboran. Hay que recordar aquel pensamiento de los Santos Padres: «No sólo hay que compartir lo superfluo, sino que hay que compartir incluso lo necesario». Y esta voz profética, crítica, hay que decírsela a unos y a otros. - Cristo fue un gran rebelde. ¿Decir eso es un pecado grave...o sólo desconocimiento? - Desconocimiento. Donde hay amor existe revolución. Y Cristo es el gran profeta del amor, que trabajó y luchó por la vida de todas las personas. No excluyó a nadie, pero le dio preferencia a los pobres. Por eso trabajar por los desheredados, decirle al rico que tiene que compartir -que no puede quedarse satisfecho en su bienestar- es revolucionario. - ¿Qué le aproxima a la Teología de la Liberación? - En Hispanoamérica, no hay otra Teología. En el Norte, con una sociedad satisfecha, del bienestar, nos preguntamos: ¿cómo hablar de Dios a los ricos? En el Sur, por el contrario, tenemos que interrogarnos: ¿cómo hablar de Dios a los pobres? La Teología de la Liberación intenta responder a esa última pregunta. - ¿Le pide a Dios no caer en la tentación de...? - ...Del individualismo, de la insolidaridad, de no adquirir conciencia de que los problemas del mundo pueden y deben tener solución entre todos. 11月27日 El Islam es el IslamEl norte de Chipre es turco. Cosas de la historia. Y su capital, Nicosia, la última capital dividida de Europa. Uno camina tranquilamente por sus calles y, de repente, una garita militar, un muro, y todo cambia. Dominio turco. Pudimos pasar a zona turca: controles, pasaporte y hasta desinfección. Sí. Bajar del autobús y empapar los pies en alfombrillas desinfectantes por si llevábamos cualquier cosa venenosa. ¿Qué es de la iglesia en una zona ocupada por turcos? Dos ejemplos. Apenas dos ejemplos. El primero, la iglesia de san Bernabé. Bernabé fue compañero de Pablo en la evangelización de Chipre. Y existe una iglesia dedicada a este santo al lado de la cual se encuentra su sepulcro. Por las cosas del turismo, la iglesia se ha convertido en una especie de museo de iconos, de muy poca calidad en general. Y el mantenimiento del templo es cero. Y ni hablar de un culto católico. baste esta imagen para comprobar las ruinas de un templo de la iglesia: Vamos, que ni se molestan en cambiar un casquillo. Iluminando el iconostasio del templo, una bombilla que se sujeta con cinta aislante amarillo chillón. Las paredes sin una mano de nada. La humedad que se come las bóvedas. Eso sí. Cobran entrada y muestran una nada. El Dios cristiano no se merece otra cosa.
Y esto que presento ahora es la preciosa catedral de Famagusta. Basta ver su fachada para darse cuenta de su majestad. Eso que se ve a la izquierda es un minarete. Evidentemente la catedral de Famagusta, del siglo XIII, hoy es otra cosa. Una mezquita en la que no puede faltar ese rincón separado y absurdo que cobija a las mujeres. Algunos me dirán que en Córdoba convertimos su mezquita en catedral. No seamos bobos. El Islam barrió el cristianismo del norte de África a base de cortar cabezas. El Islam convirtió la basílica cordobesa de San Vicente en mezquita, y la reconquista sirvió para que todo volviera a su estado natural y primigenio. El Islam no dialoga. Y desde luego, yo soy partidario de que las cosas vuelvan a su estado primero. Por tanto, que las iglesias del norte de África se devuelvan a los cristianos, que cuando nació Mahoma ya llevábamos quinientos años por ahí. Que aquí parece que todo todo es válido menos defender a la Iglesia Católica. En zonas cristianas, en toda la zona sur de Chipre, ortodoxa en su mayoría, uno ve mezquitas con normalidad. En Madrid, y en cualquier ciudad cristiana, uno también descubre sin problemas lugares de culto musulmanes. Pero en países y ciudades islámicas no se ven templos cristianos. A lo sumo uno y muy vigilado y con graves penas si un musulmán entra en él y no digamos si decide frecuentarlo. Así que por eso el título de la entrada. Vamos, que el Islam es el Islam. 11月24日 Cuarenta azotes menos unoEn la víspera de la fiesta de Cristo Rey, quiero hablar hoy de esa columna que se yergue insultante en medio de las ruinas de Pafos. Atado a ella, Pablo recibió “los cuarenta azotes menos uno” por su fidelidad a Jesucristo. Así lo cuenta él mismo: “"Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno; tres veces fui azotado con varas; una vez fui lapidado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé náufrago en alta mar; en mis frecuentes viajes sufrí peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi raza, peligros de los gentiles, peligros en ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; trabajos y fatigas, frecuentes vigilias con hambre y sed, en frecuentes ayunos, con frío y desnudez...". Anunciar el Evangelio no fue tarea fácil. Este domingo es Cristo Rey. Y en esta fiesta el evangelio se nos entrega recordando a Jesús en la cruz. No hay que extrañarse. Reinar es servir. Y los reyes están para servir a su pueblo. Jesús es el Rey del mundo, y por tanto servidor del mundo hasta dar la vida por todos. Desde su muerte en cruz comprendemos que creer en Cristo es servir como él hasta dar la vida. Por nuestro bautismo somos constituidos en sacerdotes, profetas y reyes. Cada uno de nosotros fue ungido con el crisma y consagrado para ser, entre otras cosas, rey al estilo de Jesús. Ser rey es servir. Y la realeza del cristiano es el servicio a todos, y de manera especial a los más pobres. Pablo entendió el servicio. Se lanzó y se entregó. Y todo lo aceptó alegre por causa del Señor Jesús. Hoy nos enseña cosas: Que cada uno de nosotros es servidor. Que los sacerdotes y evangelizadores no podemos esperar facilidades. Que las dificultades con que nos encontramos no son novedad, sino la lógica de un anuncio que rompe moldes. Que el anuncio del evangelio se va extendiendo entre dolores y sufrimientos. Y que, en medio de las dificultades, el Evangelio siempre resplandece y alumbra a los hombres con la claridad de su gloria.
11月22日 Los monasterios de MeteoraTengo que contar algunas cosas que he visto y vivido en Chipre y Grecia. Hoy os hablo de los monasterios de Meteora. ¿Locos? ¿Enfermos mentales? ¿Gente con algo que ocultar? Desde hace más de mil años hay presencia de ermitaños en Meteora, una impresionante región del centro de Grecia en la que asustan esos riscos sobre los cuales hoy se encuentran aún habitados seis monasterios. En el inicio está la experiencia de muchos eremitas que decidieron vivir en soledad y penitencia buscando cada día a Dios. Algunos encaramados en oquedades en la roca a las que apenas se llegaba con escaleras de mano. De estos anacoretas se pasó a la fundación de los monasterios, que llegaron a ser más de veinte en los momentos de mayor esplendor. Nada parecido a lo que uno pueda conocer. El acceso se realizaba, en un primer momento, o a través de esas escaleras infinitas de mano o incluso a través de la cesta colgando del torno por la que subían y bajaban tanto mercancías como los mismos monjes. Las iglesias, sorprendentes, con una decoración bizantina riquísima. Las paredes, las bóvedas, pinturas al fresco en las que se describen los principales misterios de la vida de Cristo y también, de forma especial, muchas escenas de mártires ya que el monje, de alguna manera, acepta el martirio, la entrega de su vida por amor a Cristo. Ininteligible para muchos. ¿Tiene sentido hoy, o lo ha tenido alguna vez, salir del mundo para vivir como monje en la más absoluta separación del mundo? Es un total misterio. En esos monasterios, a los que hoy se llega por unas escaleras no fáciles, desde luego, siguen viviendo monjes. Monjes que rezan, que trabajan, que meditan, que celebran la fe, que han encontrado en el silencio y la serenidad su peculiar modo de vida. La pregunta es si su vida es “útil”. Yo digo que sí. Y puedo apuntar muchas razones: · Mantienen la vida en unos monasterios que hoy son patrimonio de la humanidad, y hacen que esos monasterios sirvan para lo que fueron creados · Cuidan de un patrimonio cultural y artístico y lo ofrecen a la vista de los visitantes · Testimonian con su vida la presencia de Cristo en la historia y en cada uno · Atienden a los visitantes, y les ofrecen su hospitalidad Pero hay otra “utilidad” que no podemos calibrar. Dios sabe qué sentido tiene una vida así, y Dios sabe si gracias a la vida de esos monjes el mundo es un poco mejor. ¿Quién sabe? Hace unos días pude visitar dos monasterios de Meteora. Uno, el llamado Gran Meteoro, casi un pueblo, enorme, curioso, sorprendente en su paz. Otro, hoy habitado por monjas, en el que pudimos ver de paso apenas la presencia de monjas jóvenes, y en el que pudimos incluso hablar con alguna de ellas. Y sólo puedo transmitir de lo que vi, alegría y mucha paz. 11月18日 Por esos mundos de DiosDias sin escribir una linea. Estoy por tierras de Pablo. Grecia es mi lugar de estancia en este momento hasta dentro de un parde dias que regreso a la parroquia. Pero si queria mandaros un saludo a todos. Las emociones todas. la fraternidad con ls sacerdotes con quienes hago este viaje, una bendicion de Dios.
Esta manana hemos visitado los monastrios de Meteoros, que merece la pena que veais aunque sea a traves de internet. Uno sale asombrado y maravilado por el arte y sobre todo por la busqueda de Dios que se descubre en este lugar a lo largo d elos siglos.
Hemos pasado por Tesalonica y Filipos. Y espero con gran ilusion nuestro paso por Corinto. Todo es Pablo. Y en Pablo descubres la necesidad de evangelizar con fuerza. Saludos de urgencia a todos. Un abazo. Y espero desde el miercoles volver a escribir con mas frecuencia. 11月10日 Y el muerto al hoyoFin de ciclo litúrgico. Y ya se sabe que toca hablar de fin de los tiempos y la esperanza en el más allá. Muchos siguen negando cualquier posibilidad al otro lado de la muerte. Son los saduceos de hoy, esos del “comamos y bebemos que mañana moriremos”. O los de ese triste “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Pero por muchas bromas que se quieran gastar, al otro lado hay vida y hay Alguien que querrá preguntarnos cosas. Los creyentes lo sabemos. Y los demás también aunque lo disfracen de auras, energías, pervivencias, o vaya usted a saber qué leches. Siempre lo hemos sabido. ¿O acaso las pirámides se erigieron sin pensar en un más allá? ¿O conoce alguien un pueblo que piense en sus muertos como algo sin futuro? Y si uno cree en el más allá (por cierto conocen el chiste… “¡Cómo no voy a creer en el más allá si vivo en Móstoles!”) es normal que esa creencia le marque en el más acá. Si Alguien me va a preguntar cosas, ojo a ver cómo respondo. Y más teniendo en cuenta que la teoría ya no sirve después de muerto. Pero, atentos a lo que nos van a preguntar. Nadie se va a interesar por la medalla de la cofradía. Ni le va a importar demasiado si pusimos la crucecita en la declaración de la renta. Tampoco creo que el grueso del examen sea sobre el estricto cumplimiento de las normas eclesiásticas. Ni siquiera si atendíamos en la misa de doce con especial devoción. Al final las preguntas serán otras. Así que atentos todos. La clave siempre está en el pobre. En el hambriento y el sediento, en el enfermo y el abandonado. En el preso y el peregrino. Por tanto, cuando uno presente a Dios su vida de piedad, sus títulos de cristiano, sus rezos y devociones, su declaración de la renta y la compra de libros ciertamente ortodoxos –lejos de mí cualquier herejía- , es posible que Dios sonría y exclame: “Bien, muy bien”. Pero sigamos: y las obras de misericordia, y la justicia, y el perdón, y el construir un mundo más humano, y... ¿Eso qué tal? Y si la asignatura de la misericordia se aprueba, se aprueba todo. Y encima es llave para todo lo demás. Es decir, que si no se aprueba esa materia, las demás materias no son siquiera objeto de examen. Días de pensar en el más allá. Días de repensar el aquí con la vida en el más lejos. Pues la clave es MISERICORDIA y CARIDAD. Y sin esas dos materias… Nada de nada. Algunos dirán: “Señor, yo compraba sólo prensa católica, y acudía a misa y al rosario cada día, me confesaba semanalmente y he mantenido una suscripción a beneficio de la parroquia”. ¿Eso servirá de algo? Por sí solo de poca cosa. ¿Aprendiste a ser misericordioso, a perdonar, a dar y darte con los pobres, a poner amor por donde ibas? Pues eso. Y los justos irán a la vida eterna. (Lo he explicado muy a mi estilo. Mateo 25 lo explica mucho mejor) 11月7日 Acaban de sonar campanas de gloriaHace un rato me han sobresaltado las campanas de mi pueblo. Ya sabéis que, por ausencia de vivienda en la parroquia, vivo a 45 Km., en mi pueblo natal, en una buhardilla que acondicionamos en el altillo de la casa de mis padres. Mi madre, muy mayor, vive en el bajo. Yo, en los altos. Juntos, pero no revueltos.
Cada mañana me voy a la parroquia y ya paso el día en Madrid hasta la noche, aunque alguna mañana por semana me quedo en casa y aprovecho para trabajar tranquilamente sacando partido a las ventajas de la informática e Internet que permiten resolver mil problemas desde el propio hogar.
El caso es que hace un rato escuché las campanas tocando a difunto. Vivo casi frente a la torre de la iglesia parroquial y estoy al día. No lo he dado mayor importancia. Un fallecido y no debe ser muy cercano a la familia porque mi madre no me ha dicho nada. Lo raro es que al rato han comenzado a voltear las campanas tocando a fiesta. Y eso sí que no me ha cuadrado en absoluto. Siempre queda el recurso al despiste del campanero o a una locura de los artilugios electrónicos que cada vez más regulan los distintos toques.
Pero uno es curioso. He bajado a casa de mi madre, que esa sí que se entera de todo, y le he preguntado el por qué de tanto alboroto. Y me lo ha contado. Y todavía estoy entre perplejo y emocionado.
Ayer murió el señor Juan. Un anciano que estaba en la residencia de mayores del pueblo. Yo le he visto subir a misa muchos días ayudándose por sus dos bastones. Hombre de profunda religiosidad, practicante, amable, educado. Y este hombre tenía dicho al párroco y a los allegados que deseaba que el día de su entierro tocasen las campanas a fiesta porque era el día en que marcharía para el cielo.
Y así se ha hecho. En el momento de su entierro, las campanas echaron a volar con el toque de las grandes ocasiones.
Claro que sí. La iglesia celebra a sus santos el día de su fallecimiento, es decir, el día en que parten para el cielo. Y el señor Juan, en esta mañana, ha querido dar a sus paisanos un extraordinario testimonio de fe después de muerto. Se va al cielo, así lo cree, así lo ha esperado y así lo ha ido celebrando en la Eucaristía de forma habitual. Y ese toque a gloria ya preguntaremos por qué y no faltará quien diga que es por el señor Juan, que así nos anuncia que se va a su morada definitiva con Dios. Algunos modernos saduceos no dejarán de comentar que es una locura más de un viejo chocho. Los que le hemos visto subir a la iglesia –subir, sí, que las cuestas aquí son duras- a vivir y celebrar su fe con sus hermanos sabemos que es otra cosa.
Gracias, señor Juan, por habernos recordado esta mañana que el hombre está hecho para la vida. Desde el cielo, acuérdese de sus paisanos. Yo, por mi parte, en la misa de esta tarde, le recordaré ante el Señor.
Fe "escueta"Dicen que los de mi pueblo de nacimiento, para las cosas de la fe y la religiosidad, somos “escuetos”, es decir, parcos y sobrios en las manifestaciones de religiosidad y en expresiones de fe. Parece que en eso tuvieron mucho que ver algunos sacerdotes de esos que tenían las ideas “claritas” y que no se iban por las ramas. Lo que nos gusta de la religiosidad, o al menos lo que le gusta a mucha gente, son las cosas que yo llamo “esperpénticas”, con perdón. Es decir: la Virgen que llora sangre, la que suelta mensajes a troche y moche, el santo milagrero con prospecto, los hábitos, trapos y promesas, las cofradías y la procesión con mantilla y cetro. ¿Y eso está mal? Pues “en depende”, que diría un paisano. El domingo pasado, explicando la historia de Zaqueo a los niños, les preguntaba qué era lo más importante del cristiano. Y una cría, un pispajo que no llega a los once años, levanta su manita y me suelta una primera palabra: generosidad. Evidente. Ser cristiano es aprender a ser desprendido en dinero, en tiempo, en acogida, en disponibilidad ante los hermanos aunque estén dando el último partido de la liga o el capítulo clave de la novela. Era fácil eso de la generosidad. Pero yo quería que los niños sacaran más cosas. Y la niña levantó de nuevo la mano. Y la segunda palabra que pronunció fue “justicia”. Aproveché entonces para explicar que sí, que la justicia es fundamental, pero la justicia al estilo de Jesús. Es decir, que ser justo según Jesús es vivir de acuerdo con los mandamientos: no robar, no matar, no mentir, honrar padre y madre, no cometer adulterio, amar a Dios... esas cosas. Tan simples y tan profundas. Y también les dije que como hermanos en una misma Iglesia teníamos también unas normas de pertenencia a la comunidad que se llaman “mandamientos de la santa madre Iglesia” y que nos enseñaban a vivir en la comunidad con unos mínimos. La verdad es que no hay por qué complicarse tanto la vida. Cumplir los mandamientos, y luego ser generosos con la vida, que es la medida de la conversión al evangelio. Un viejo y sabio sacerdote, siempre me decía… mide tu fe y tu ministerio por tu capacidad de estar disponible ante todos. Cuando un sacerdote tiene dificultades para ponerse al servicio de, y comienza a racanear su tiempo, ojo, que ahí está pasando algo serio. Tu disponibilidad te enseñará si tu vida espiritual está siendo la adecuada. Interesante. Para pensarlo. Y al hilo de esta seriedad: mandamientos y generosidad, también recuerdo a una señora mayor, de esas de misa diaria, rosario, confesión, comunión y sus rezos de cada día que, ante unas parroquianas que habían decidir hacer promesas de hábitos, procesionar descalzas, y otras cosas de este tenor les decía… “con lo difícil que es cumplir todos los mandamientos, y encima promesas… “ Sí. Soy “escueto” para las cosas de la fe. Y por favor, que me encanta la religiosidad popular, y que de cura de pueblo la he cuidado y animado, pero sin que caigamos en la tentación de olvidar que la clave está en los mandamientos y en avanzar en la generosidad. Sin esto, lo demás son puras zarandajas. 11月2日 Gilipolleces las justasPues ya ven. Se me ocurrió decir ayer en misa que podía ser una buena idea llevar a los niños en nuestras visitas al cementerio. Pues no vean cómo se me puso una señora. Vamos, que casi me llamó de todo. Que si no me importaba traumatizar –harto estoy por cierto de esa palabra- a los pequeños.
Pues si no fuera porque es algo serio, sería para echarse a reír. Así que si nos vamos al cementerio con un niño, le contamos que aquí está enterrada la abuela, ponemos unas flores, y rezamos un padrenuestro, el niño queda marcado de por vida. Y no digamos si encima nos ve llorar. Pobre niño. Traumatizado y posiblemente necesitado de psicólogo barato durante años.
Pues ja, ja, ja, ja… De manera que un niño puede ver la tele sin tasa alguna por más que salgan asesinatos, duelos, monstruos, violencia de todo tipo, fraudes, drogas… Y eso no marca. Seguramente tiene una videoconsola con la que mata marcianos y lo que se tercie. Y para más INRI le estarán explicando en el cole en eso de Educación para la Ciudadanía que da igual casarse con un hombre, una mujer, ser pareja de hecho o enamorarse del gato. Y le contarán que la gente con creencias religiosas debe guardárselas en su casa no sea que ofenda. Y que lo guay es vivir y disfrutar que para eso son dos días, y que su libertad es que haga lo que le pida el cuerpo que eso es lo “chachi”. Pero eso no traumatiza. Eso hace personas libres, maduras y sensatas.
Y cuando uno se lleva al niño al cementerio, le enseña el lugar donde reposan los restos de los abuelos, que por cierto descansan bajo una lápida bonita que papá y los tíos quisieron colocar, y además deposita en su recuerdo unas flores y reza por ellos… eso traumatiza. A mí me parece que lo que joroba es que, frente a esa cultura hedonista del “carpe diem” haya alguien que sea capaz de decir que el hombre nace, vive y un día muere, por más que la muerte se disfrace de nada en los tanatorios tan asépticos. Y que saber vivir es también, quizá sobre todo, saber que un día moriremos. Y que en ese día Alguien nos preguntará por lo vivido.
Ir al cementerio es más que un vacío “Halloween”. Es reconocer que tenemos unas raíces, es aprender a querer a los que nos precedieron aunque no los hayamos conocido. Es mirar cada cruz y entender que Cristo no nos dejará en el sepulcro. Y es comprender, también, que la vida es una, que un día deberemos dar cuenta de ella, y que feliz aquél que pueda entregarla en paz consigo mismo y con Dios.
Así que un niño harto de contemplar violencia en la tele y de matar marcianitos no puede rezar en el camposanto por los abuelos porque se traumatiza. Gilipolleces. Conseguir una licencia de obrasCAPÍTULO XLVII En el que se narran las aventuras del cura con el sibilino Gerencius, de cómo el cura fue a recoger por fin el ansiado documento, del viaje, y de otras cosas que con tal motivo sucedieron.
Sueño era del señor cura levantar un templo grandioso a su querido Nuestro Señor Jesucristo. Pero el cura bien sabía que esta hazaña no era posible sin la aquiescencia del gigante Gerencius, que había logrado del Regidor Mayor el privilegio de decidir donde, cuando, cómo y por quién se levantarían edificaciones de cualquier uso en la suya Villa y Corte. Por eso el cura, siempre asesorado y guiado para estos menesteres por su fiel Carolus Tecnicus, hace ya más de siete meses se dirigió al temido Gerencius con sus mejores formas y razones para suplicarle su aprobación al ansiado proyecto. Gerencius es siempre muy duro de pelar. Cuando recogió su privilegio ya expresó que sería duro, inflexible, que intentaría dejar la Villa como estaba y que antes muerto que dejar salir aprobación alguna para cosa novedosa que pudiera pretenderse. Es verdad que finalmente accede, pero la resistencia a soltar un papel definitivo le hace temido por todos los que a su morada acuden. Desde el primer día aferró nuestra petición entre sus garras. Protestó, gritó ante nuestra supuesta insolencia, mareó a todos con cada vez más exigencias. Carolus luchó denodadamente contra sus argumentos. Respondió a sus requerimientos con firmeza y astucia, le abrumó con razones y más papeles. Estaba cantado que Gerencius tendría que ceder. Y así fue. Lo comunicó Carolus: ¡Hemos vencido! Y hasta en Urbanismo, lugar do reside el enemigo, lo reconocieron públicamente a través de un medio nuevo que le llaman “página güeb”: Última actuación realizada: 18/10/2007 - DIRECTOR GENERAL EJECUCIÓN Y CONTROL EDIFICACIÓN: CONCEDER LICENCIA (RESOLUTIVA RESOLUCIÓN DEFINITIVA TOTAL).
Con estos antecedentes se dispuso el cura a recibir solemnemente el papel que le abría todas las puertas al ansiado proyecto de levantar el templo a Nuestro Señor. La noche anterior, en su aposento, dispuso en una carterita bien apañada todo lo que consideró necesario: dos talonarios de cheques, dinero abundante, número de expediente, gafas de ver, bolígrafo, papel en blanco para posibles anotaciones… Dio las gracias a Dios por los favores recibidos y se entregó a un plácido descanso. A la mañana siguiente se puso una ropa adecuada, se perfumó con la colonia de los domingos, y después de encomendarse al Altísimo, y tomar un desayuno de urgencia, a lomos de su cabalgadura se dirigió a la Capital del reino, aprovechando que por ser el día medio festivo las cañadas estaban especialmente agradables para su tránsito. Y ya en ese terreno donde se levantará el templo soñado, se apeó para continuar viaje en otro medio de transporte, más grande y con más gente.
10:30 de la mañana. Aquí habita Gerencius. Hoy caerá rendido a mis pies y me entregará el tesoro más preciado.
Aún Gerencius se resiste. Hay que luchar con los lacayos que todavía en la entrada requieren permisos y exámenes. Pero ya estoy en el sitio justo. Lo dice el cartel –aunque no muy grande: TASAS. RETIRADA DE LICENCIAS.
- Hola. Vengo a retirar una licencia. Este es el número de expediente. - No se la puedo dar. Faltan cosas. - ¿Faltan cosas? ¿No está concedida? - Sí, sí. Pero no están calculadas las tasas. - Ya. Pero es que estamos exentos del importe de la licencia. - Sí, pero tienen que hacer una última revisión para que paguen las tasas, para ver si están bien, y por si faltara algo. - ¿Que puede faltar algo? - No se preocupe, no es lo normal. - Justamente por eso me preocupo. Todo lo que nos pasa no es normal del todo. ¿Y ahora? - Déjeme nombre y teléfono. En cuanto esté todo, le avisamos. - ¿Cuándo? - A ver si en la próxima semana.
No me ha extrañado. Gerencius es así. Lucha hasta el último instante. Araña días y hasta minutos. Engulle papeles y hace que desaparezcan informes. Antes muerto que soltar una licencia.
Pero el cura es tenaz. Carolus no se cansa. Y al final, tendrá que soltar el deseado papelillo. Hoy ha sido la penúltima batalla. Gerencius: estás rodeado. ¡RÍNDETE, MALANDRÍN!
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