Jorge 的个人资料Jorge. De profesión, cur...照片日志列表更多 工具 帮助

日志


10月30日

Acompañar en el final de la vida

Ochenta y tantos años. Y el cansancio de una vida. Así encontré ayer a M., en su cama, perfectamente cuidada y atendida, y viviendo lo que ella sabe son sus últimos días.

Un saludo al llegar. La pregunta de siempre ¿Qué tal? Y su respuesta: Pues ya deseando morirme.

Lúcida. Con capacidad de conversar todavía a pesar de ese agotamiento que preludia el final. Me contó en resumen que había sido una mujer muy feliz. Y que ahora ya sólo deseaba morir en paz. El rosario enredado en su mano. Su vista, yéndose al crucificado. Y toda la paz de Dios en su rostro.

- Le traigo la comunión. Y voy a administrarle también el sacramento de la unción de los enfermos.

- Gracias. Es el mejor regalo.

Impresiona la paz de su rostro. Tomó mi mano y me dejó en ella un beso, como se hacía en tiempos con la mano de los sacerdotes. También yo besé su mano, mano de un Cristo sufriente que sabe que llega el final.

Rezamos juntos. Pedimos a Dios su gracia y su perdón. Recibió la absolución sacramental. Y entonces fue el momento de ungir su frente y sus manos con el óleo de los enfermos. Primero la frente. Y en ese momento abrió sus manos y me las ofreció para que fueran ungidas con el aceite de la misericordia. Yo vi cómo una lágrima de felicidad se escapaba de esos ojos con tanta vida a pesar de la muerte rondando.

No sabéis cómo suena el padre nuestro rezado con un enfermo que sólo desea vivir el fin. Estremece ese “hágase tu voluntad”. Y la comunión. El mismo Cristo hecho pan para la vida del hombre. Esta comunión en el final de la vida se dice “viático”, es decir, alimento para el viaje que se va a emprender.

Ella daba gracias a Dios por mi visita y por poder recibir los sacramentos. Le di la bendición y le dije todavía: Gracias por su testimonio de fe, por hacernos ver con qué paz puede vivir el final un buen cristiano. Y ella sólo dijo: ya no tiene sentido seguir viviendo. Es el momento de marchar.

Nos dimos un abrazo. Y unos besos que sabían a hermanos en la fe. Besos húmedos por las lágrimas que al final no sabía muy bien si eran suyas o mías. Y aún me dijo otra vez gracias.

Es una suerte vivir el final así. Y esto ya lo digo yo. Hay un momento en que la misma persona se cansa de luchar y entiende que ya no tiene sentido hacerlo, que hay que dejarse ir. Y es una suerte poder hacerlo según la fe en que uno ha vivido. En este caso, con los sacramentos y auxilios de la iglesia, con la bendición de un sacerdote, el rosario en la mano, y la mirada puesta en Cristo, el que dio su vida por todos.

Volví a casa feliz. Y hoy me apetecía compartir todo esto con vosotros.

10月29日

NOTICIA URGENTE! Las mujeres podrán leer la Biblia en misa

Leo en algunos medios de comunicación que una de las propuestas del Sínodo recién clausurado es que las mujeres puedan recibir oficialmente el ministerio de “lector”. ¿Y qué leches es eso, con perdón?

A mí me dieron ese ministerio. Tenía, yo creo, veintidós o veintitrés años. La verdad es que me impresionó poco. Llevaba un servidor haciendo las lecturas de la misa en su pueblo desde los trece o catorce años. Por tanto ese ministerio suponía algo así con un encargo “oficial” que tampoco acabo muy bien de ver para qué sirve. Yo lo entendí como un paso previo a los demás pasos para llegar a sacerdote. Y poco más.

En estos momentos, mujeres y hombres leemos la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas sin mayor problema. Y evidentemente sin títulos. Ángel, Paco, Cristina, Domingo, Pepe, Tita, Luis, Fernando, Conchi, Almudena… llevan leyendo en la parroquia sin mayor complicación desde que ando por aquí. Y otros muchos. Y niños y niñas. Por eso no entiendo que alguien me diga que a las mujeres les podríamos dar, oh avance sin par, el ministerio de “lectoras”. Ahhhhhhhhhhh!

Es decir, que cuando desde hace años y años en la liturgia leen hombre y mujeres sin más condición que la discreción del celebrante y que sepan leer con normalidad, ahora me dicen que es mejor que tengan “título” y que hasta se lo van a dar a las mujeres. Bueno, que a lo mejor se lo dan.

A mí esto me recuerda al presidente Suárez, cuando decía eso de que “vamos a hacer normal en la ley lo que ya es normal a nivel de calle”. Es decir, señoras, que sigan ustedes igual, pero que, si quieren, quién sabe si un día podrían recibir “oficialmente” el ministerio del lectorado.

Pues no me parece ni bien ni mal. Simplemente ridículo. Cuando a ningún hombre se le exige ese ministerio –debe ser un ministerio por tanto bastante inútil en lo práctico- ahora se dice que tal vez pudiera ofrecerse a la mujer.

Pues nada. Por mí, sin problemas. Estoy dispuesto a presentar al obispo para este ministerio a un buen grupo de hombres y mujeres. Mejor, a toda la parroquia, porque todos estamos llamados a proclamar la Palabra.

Oigan… ¿no estarán diciendo esto como prueba de la no marginación de la mujer y bla, bla, bla…? Mejor nos quedamos como estamos, que para esta burra no hacían falta alforjas.

10月27日

En el trabajo pastoral hay veces que sufro mucho

Tengo que reconocer que en el trabajo pastoral hay veces que sufro. Mucho. Hay compañeros que me dicen que eso me pasa por implicarme con las personas concretas. Y que el ideal es atender a la gente quedándote fuera de sus historias. Me dicen más. Que yo sé las normas de la iglesia, que se las explique y el que no quiera aceptarlas, allá él.

Estaba esta tarde pensando en eso cuando he comenzado a preparar la misa de las siete. Y el evangelio, siempre sabio, siempre nuevo, ha venido en mi auxilio.

Una curación en sábado. Y los piadosos del momento haciendo reproches. Y Jesús por encima de toda ley: ¿A esta, que lleva enferma dieciocho años, no había que curarla en sábado?

Lo más sencillo es lo que me dicen los compañeros. Estas son las normas. Aplícalas. ¿O acaso te piensas que eres más listo que los obispos o el papa? Tu obligación es defender lo que manda la iglesia.

Pero tengo que confesar que a veces no puedo. Y que ante el rostro concreto del que sufre no puedo limitarme a cumplir la norma para quedarme tranquilo.

Sé la doctrina. Y la explico y la expongo cuando es oportuno. Pero después viene su aplicación a los casos concretos. Y ahí tengo delante de mí gente de carne y hueso que llora, que suplica, que sufre y que pide misericordia. Gente que me dice: “Mire mi vida, mi familia, mi problemática. Fíjese en lo que me está pasando ahora. Y dígame que Dios esto no lo entiende”. Alguna vez he tenido que decir… seguro que Él lo comprende todo. Nosotros, sus hijos, somos más cerrados de cabeza.

Algún compañero me ha dicho que lo que tienen que hacer es rezar y pedir a Dios que ilumine su vida. Pero soluciones ni una. Y a mí me parece que eso es demasiado sencillo. A ver, me dice usted que tiene problemas de pareja, de trabajo, de hijos, de padres… Me dice que en algunas cosas sabe que está al margen de lo que la Iglesia pide. Pues nada, comprendido el problema. Pida a la Virgen fuerza para ser fiel a Cristo y a la Iglesia.

Sólo hay una forma de dejar de pasarlo mal. Hacerme insensible, soltar la doctrina oficial y decir eso tan bonito de “rezaré por ti, por vosotros”. Pero eso me suena a palabras huecas. Y no, que no, que no soy mejor que mis compañeros, que yo sé que no lo soy. Y esto no es un justificar lo buen cura que es uno. Es apenas un desahogo. Es decir que sé lo que tengo que responder por fidelidad a lo que se me ha mandado, pero que a veces lo paso mal.

Sé que no puede haber contradicción entre evangelio y doctrina de la Iglesia. Y sin embargo cuántas veces me parece que ese espíritu de Jesús, ese evangelio de la misericordia y el perdón es más teoría que vida práctica de hoy mismo. Y para más inri, los grandes problemas de la familia, la pareja, los hijos… los tenemos que resolver solteros, sin problemas de estos, y sin problemas para comer y pagar la hipoteca.

Me estoy liando. Pero sólo quiero dejar constancia de algo. Y es que de verdad, a veces sufro. Y mucho.

10月25日

Qué buenos son que nos llevan de excursión!

Pues sí, seguimos haciendo excursiones con los niños. Nos vamos en un ratito a la Herrería, en San Lorenzo del Escorial. A pasar el día con críos de catequesis. Nos llevamos 45 y vamos diez adultos: catequistas y algunos papás.

No queremos otra cosa que estar juntos. Porque la Iglesia se construye cuando los que comparten la fe comparten la vida, los juegos, las risas. Excursión de las de toda la vida: con autobús y “para ser conductor de primera”, con gomas para saltar y balones que lanzar a portería, con pañuelo y globos, con tortilla y filete empanado, con zumo y botella de agua.

Pues sólo quería contarlo. Que nos vamos en un rato, y que parece que vamos a tener la climatología a nuestro favor. Feliz día a todos. Yo me voy con los niños y los catequistas. A cantar otra vez ese “vamos a contar mentiras”, a caminar un rato con ellos, a comer con mi gente. Por cierto, ¿que comeremos?Porque me han dicho que no lleve nada, que tendré sorpresa.

Bendita iglesia de Jesús, capaz aún hoy se seguir creando amistad y risas entre los que nos llamamos hermanos. Ta luegooooooooooooo.

10月23日

La violencia del Evangelio o esto no es una pintura naïf

No sé de dónde han sacado que el evangelio es pura paz y armonía en el Espíritu Santo. Ni que seguir a Jesucristo es sonrisa boba y simplona. O que vivir la fe en la Iglesia es algo así como un paisaje naïf de campaña electoral.

Luego llega un pasaje como el de hoy y todos de los nervios: -«He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres Contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

¿Qué no se entiende? Pues pongo ejemplos:

- No acepto sobres de dinero negro. A mí me lo pone en nómina y tributo. Tú es que eres un listo, por tanto escrúpulo ahora nos quedamos sin ese dinero extra.

- Me da igual cómo venga el niño. Lo pienso tener. Tú lo que quieres es amargar toda la vida a la familia con un niño lleno de problemas, y además amargarle al pobrecito.

- No, hoy no puedo salir de fiesta. Hay un chaval con SIDA que está solo en el hospital y me voy a quedar con él. Claro, te importan más los extraños que tu familia.

- Me voy a las misiones. Pues menudo disgusto nos vas a dar a tu familia, irte tan lejos. ¿Es que no hay cosas que hacer aquí?

- No entiendo a tu hermano, a tu hermana, a tu hija, a tu primo, a tu cuñada. ¿Qué trabajo les cuesta decir que las cosas fueron así? Pues nada, llegaron al juicio y que ellos no declaraban eso porque las cosas dicen que fueron de otra manera. Lo que no quieren esos es ayudar.

¿Sigo? Me parece que con los ejemplos se entiende todo.

10月21日

En el fondo me da miedo un templo nuevo

GetAttachment

No me está siendo fácil encontrar ratos para rezar estos días. Demasiadas tareas, muchas emociones. Y rezar supone estar serenamente en Dios. Complicado ahora mismo.

De todos modos, ayer busqué un ratito. Sólo me venían a la cabeza vigas, estructuras, obreros, planos. Es más, sentado delante del sagrario escuchaba los ruidos de las obras y hasta las voces de los operarios que se urgían en sus trabajos.

Sólo me salía decir: “Señor, que no se nos olvide que la piedra angular eres tú”. Es que es demasiado fácil olvidarse de qué es lo que pretendemos y quedarnos puramente en los medios materiales. Queremos que Dios sea amado y conocido. Que los hombres descubran en Él cómo vivir, que no es otra cosa que vivir en Dios y en el amor a los hermanos.

Es demasiado peligroso hacer bodas, bautizos y comuniones, decir misas y olvidarse de celebrar la fe. Es más, no sé si la fe no es más auténtica ahora, donde lo externo es tan pobre. Miedo me da que a mejores medios fe más pobre. Un reto que asumir y conocer.

Y delicado que estemos tan preocupados de lo bonito que es todo que se nos pueda olvidar que el centro parroquial cobra sentido cuando se llena, cuando en él los pobres han encontrado su casa.

Y lo que me da miedo es un peligro en la propia vida de la iglesia. Yo no sé si hacemos las cosas por amor a Cristo y para la extensión de su Reino de verdad, justicia y paz que culminará en el cielo, o para perpetuar la estructura. Simplemente no lo sé. Pero miedo tengo mucho. Y me cuesta en ocasiones ver la palabra de Cristo, el Evangelio en documentos, opciones, acciones, regañinas, alientos. Somos así.

A lo que iba. Era difícil rezar. Pero lo pedí con fuerza. No dejes que nos olvidemos de que esto es por ti y para ti, Señor. Pínchanos el corazón para que nuestras puertas estén siempre abiertas a todos, especialmente a los pobres. Que no tengamos miedo a nada. Que no digamos misas, sino que sepamos celebrar cada día tu Pascua. Que no hagamos comuniones y bodas, sino que sepamos celebrar tu vida en los acontecimientos que van jalonando la nuestra.

Es que hacer templos para ser funcionarios da mucho miedo.


10月20日

Cuatro vigas de a siete toneladas

No estoy muy allá. He madrugado bastante –llevo en la parroquia desde antes de las ocho de la mañana- y además mi tripa se ha levantado un poco protestona. No es nada, pero notas que no estás bien. Y en consecuencia pues estoy hasta pelín mareado. Pero quería contaros que se han colocado las cuatro vigas enormes de la cubierta del nuevo templo y en un tiempo record. A las doce se había terminado la faena. Y los técnicos y operarios se acaban de marchar a tomar algo. Yo aprovecho para poneros unas fotos y me voy a sentar un rato en la butaca.

IMGP0845  IMGP0848  IMGP0857

Saludos buena gente, y gracias por estar pendientes de estas cosas.

10月19日

Y a Dios lo que es de Dios

Dios no necesita nada… ¿Qué podría darle yo que El no tuviera?

Lo que me pide es para darme más, siempre más, mucho más.

Me pide confianza, y me devuelve la paz del corazón

Me pide gratitud, y me devuelve la alegría de reconocerme creado y protegido

Me pide alegría, y me da el gozo de vivir

Me pide caridad con todos, y encuentro que todos son mis hermanos.

¿A Dios? La gloria, la vida, la alabanza, el ser, la totalidad de lo que soy y tengo.

¿De Dios? TODO.

¿A Dios? TODO.

Y cuando uno lo descubre, ha encontrado TODO.

10月17日

El niño medicamento, o la iglesia está en contra de la salud de los niños

El niño medicamento. ¿Qué es eso? Pues eso es que papá y mamá, con la ayuda de los médicos adecuados, han conseguido que nazca un niño justo “a la carta”, es decir, un niño con unas características genéticas determinadas: no portador de una enfermedad hereditaria, y que ya padece el hermano mayor, y además compatible con este hermano para que le pueda servir para un trasplante de médula.

Esta mañana he oído en la radio que la iglesia no es partidaria. La conclusión de los locutores es que la iglesia no está a favor de que se cure a un niño enfermo. No se pueden retorcer los argumentos así.

¿Cómo se consigue un niño a la carta, es decir, y en este caso, un niño sin la enfermedad genética y además compatible para un trasplante con el hermano? Pues lo sabemos todos. Se fecundan unos cuantos óvulos de la madre con el semen del padre, y cuando han empezado las primeras divisiones celulares se somete a estos ¿embriones? ¿pre embriones? –yo creo que seres humanos aunque muy en el inicio de la vida- a un estudio genético. El que sirve para los fines propuestos, aunque sean buenos, se implanta en mamá. Y el resto acaba en la basura. Y a la iglesia le asusta no que se cure un niño, que la historia hablará de quién montó los primeros hospitales, y quién los mantiene ahí donde nadie va, sino que se tiren a la basura el resto. Y a la iglesia la preocupa aún otra cosa: que empecemos a fabricar bebés a la carta. Y estas cosas se acaban trivializando. Y miedo me da que acabemos pidiendo niño, ojos azules, alto, deportista y bien dotado para ser ingeniero nuclear.

A mí estas selecciones genéticas me dan miedo. Me aterra ese desprecio al embrión. Me da cosa ese tú sí vas a nacer, tú no. Es un campo delicadísimo.

Hay varios problemas en el fondo de todo esto. Y quizá el anacoreta tenga, que lo tiene, algún amigo cercano biólogo que nos ayude a poner luz. Pero yo expongo mis dudas y mis miedos:

1. ¿Un óvulo fecundado y con las primeras divisiones celulares ya producidas es un ser humano?

2. ¿Es ético seleccionar embriones?

3. Y en caso de serlo, ¿en todos los casos, cuándo sí y cuándo no?

4. ¿Y qué hacer con los embriones sobrantes?

5. ¿Se podría explicar al nacido por esta técnica que él tuvo más suerte que sus hermanos?

No es justo decir que la Iglesia está en contra de la curación de ese niño. Está en contra de una curación que parte de algo que consideramos no ético y desde luego muy peligroso. Yo no creo que para curar a alguien todo esté permitido. Ninguno aceptaríamos matar a alguien para curar a otro. El problema es que no nos atrevemos a decir que esos óvulos fecundados “ya son alguien”.

10月16日

Qué leches es Caritas (o no nos callarán)

No sé muy bien a qué sonará Caritas. Quizá para muchos no sea más que esas señoras bien que alguna vez acudían a las chabolas o reparten bolsas de comida en la parroquia. Me gustaría contaros qué es eso.

Una parte importante de la vida del cristiano, y claro de la vida de la iglesia, es el compromiso real a favor de los pobres. Caritas es la organización eclesial que tiene como misión hacer real y efectivo el amor por los pobres, y lo hace en nombre de toda la iglesia.

Esta tarea se realiza, digamos, en tres niveles.

1. El primero es el puramente asistencial, y además no puede omitirse. Cuando alguien no come o está desnudo no valen las palabras. Y hay que ofrecer la comida, la ropa, lo mínimo para seguir adelante. Pero este nivel, inexcusable, queremos que cada día sea menor.

2. Otro nivel es el de la promoción personal. Caritas no quiere dar bolsas de comida que hagan que la pobreza se cronifique. Lo importante es que el pobre vaya saliendo de su pobreza. Por eso Caritas trabaja con trabajadores sociales, psicólogos, educadores. Porque creemos que a la persona hay que ayudarla a ser ella misma, a que se quiera, a que se promocione con unos hábitos vitales cuando no los tiene, a saber trabajar y encontrar un empleo. Caritas promociona cuando busca que el anciano tenga su pensión y una vida digna, cuando se preocupa de ayudar a salir adelante a esas familias desestructuradas y aparentemente sin solución, cuando se esfuerza por sacar del pozo a los que viven presos de la droga, la marginación, la calle. No es dar pan y ropa. Es ayudar a regresar a una vida digna desde el respeto y el amor incondicional al pobre. Caritas hoy regenta residencias de ancianos, albergues para transeúntes, centros de menores… y todo aquello que hace que la persona pueda vivir como persona, con dignidad.

3. El nivel siguiente es el que llamamos de denuncia profética. Es preguntarse: ¿por qué la marginación, por qué el paro, por qué la gente no puede pagar las hipotecas? Es preguntar por qué los pobres no son atendidos, por qué la gente en la calle, por qué tantas personas sin recursos a las que nadie atiende. Caritas les dice a los políticos que por qué recortan ayudas sociales y no sus sueldos. Pregunta a la Iglesia, su madre, por qué no es más solidaria con los pobres. Caritas grita a los bancos que si no les da vergüenza estarse forrando mientras las hipotecas no pueden pagarse, o a las grandes promotoras inmobiliarias si no tienen nada que decir sobre el precio de la vivienda. Caritas pregunta a los estados, a las naciones, qué están haciendo con sus hermanos más necesitados. Y lo hace como fruto de una lectura reposada de la Palabra que nos dice que todos los hombres son hermanos.

Y claro, esto molesta. Tanto que a los que lo hacen les llaman rojos y ateos. Y los poderosos de este mundo nos dicen que no hablemos de esas cosas. Que lo que tenemos que hacer es dar bolsas de comida y como mucho buscar una residencia a la viejecita sola. Y nos dicen que leamos menos la Palabra, y que en vez de eso recemos muchas oraciones, que entretienen y no dejan pensar. Y que qué es eso de que la Eucaristía es comida fraterna y signo de unión, y vínculo de comunión, y que es mucho más piadoso celebrarla de espaldas y en latín, para que no se entienda la fuerza del pan partido y repartido. Y que menos reuniones y encuentros, menos teología de la marginación, menos reflexión sobre las causas de la pobreza, que eso siempre acaba en marxismo.

Es como decirnos: recen muchas oraciones y sin parar; misas en latín para que no se entienda mucho; menos lectura de la Biblia que confunde y no se interpreta bien. Y dedíquense a ayudar a los pobres con bolsas de comida, que Dios es bueno. Y no piensen en la economía mundial, que eso lo sabemos hacer mejor nosotros. (Ya lo creo, se nota).

Pues no pensamos callarnos. Ya ven. ¿O acaso se puede esperar otra cosa de gente como nosotros?

10月14日

Subir a mano vigas de siete toneladas. ¿Me ayudan?

Vaya susto que me he llevado esta mañana. Cuento la historia, y si quieren me ayudan.

La cubierta de la iglesia se va a sustentar básicamente sobre cuatro vigas. Pero ojo, cuatro señoras vigas: 22 metros de largo, 1.40 de alto, 7.000 kg por pieza. ¿Se imaginan la movida? Que yo sepa las vigas vienen de un pueblo de Toledo el viernes por la tarde en transporte especial con coche delante y coche detrás de esos llenos de lucecitas. Se quedan a “pasar el fin de semana” en Getafe y desde Tráfico han autorizado que salgan de Getafe a primerísima hora del lunes, con lo que esperamos que lleguen a la parroquia sobre las 7:00 del lunes.

Y para colocarlas, nos viene una grúa de 100 toneladas para subirlas a su sitio. La movida, se prevé de órdago a la grade, a la chica, a pares y juego. Así que hemos ido a la junta municipal y hemos pedido permiso para cortar el trozo de calle la mañana del lunes.

Pero ¡oh sorpresa! esta mañana nos dicen que no puede ser, que no autorizan a cortar la calle. Y claro, dices que las vigas pesan, que son la leche, que la grúa es la releche, y que vienen el lunes que es cuando nos han mandado. Y ya se sabe: “yo no sé nada, soy un mandado, pero que la calle no se corta”. Así que si la calle no se corta digo yo que pretenderán que las subamos a mano. La lógica, se acabó en Aristóteles.

¿Y no hay arreglo? Pues yo creo que sí, que ya lo tenemos medio resuelto. Desgraciadamente a base de llamar a Fulanito, de la Junta, y decirle: “¿qué os pasa?” Y que él te diga: “no jorobes, tranquilo que lo solucionamos como sea”. Pero es que te quedas algunas veces con los ojos a cuadros.

El lunes espectáculo extraordinario. Pasen y vean. Grúa. Vigas. Calle cortada. Espero que no fallen. Que me veo subiéndolas a mano. Paradojas y locuras del día a día.

10月13日

Entender la Biblia no es tan complicado. Ejemplos:

Esta mañana alguien me decía: “las lecturas de la misa de hoy son raras”. He de reconocer que aún no las había mirado. Acabo de hacerlo ahora. Y pueden ser raras, sobre todo si uno pretende ir palabra a palabrita de lo escrito. Por eso yo recomiendo –y lo hago para la predicación- buscar alguna frase de esas que pueden hacernos pensar un rato. Y hoy, de las dos lecturas de la misa, me apetecía ofreceros “mis frases”. Ahí voy.

1. Una de la primera lectura, que es un fragmento de la carta de Pablo a los gálatas: “Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Conservemos pues la libertad y no nos sometamos de nuevo al yugo de la esclavitud”. La esclavitud es lo que nos aniquila como personas: el odio, la mentira, la manipulación, la codicia, la violencia, la falta de respeto… Cristo nos hace libres con su palabra y su ejemplo. Porque cuando se ama de corazón uno es perfectamente libre, es perfectamente él mismo.

2. Otra frase del evangelio: “Ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”. Todos necesitamos, aunque no siempre seamos conscientes, una razón clave para vivir. Y desgraciadamente cuántas veces se busca en lugares equivocados. El cristiano sabe que sólo Cristo tiene palabras vivas. El creyente de otras religiones sabe dónde encontrar esa palabra que ilumina su existencia y da sentido a todo su hacer y vivir. Triste aquella persona que se apoya en cualquier cosa. Pero más triste el que se dice, se piensa creyente y no termina de confiar en quien tiene la Palabra definitiva.

3. Y una palabra sobre el salmo de hoy que se nos suele quedar olvidado, pero que me da en este momento mucha luz: “¿Quién iguala al Dios nuestro,que tiene en las alturas su morada, y sin embargo de esto, bajar se digna su mirada para ver tierra y cielo? No podría entender a un Dios incapaz de venirse a vivir conmigo, incapaz de compadecerse de las miserias de los hombres. Y sigo: “El levanta del polvo al desvalido y saca al indigente del estiércol, para hacerlo sentar entre los grandes, los jefes de su pueblo”. No sólo está entre nosotros, sino que está para que el pobre no sea despreciado, para devolverle su dignidad. Los humanos tendemos a dejar al indigente en la puerta. Dios lo toma de lo más miserable y lo eleva para que se siente a la mesa común. Y es que Dios acaba tomando lo más humilde para colocarlo en el primer puesto. Dios entre los hombres, Dios rescatando a los más heridos para que vuelvan a ser y a sentirse personas.

Todas estas cosas, quizá un tanto desordenadas, saco de las lecturas de hoy. Yo creo que no es tan difícil, aunque claro, uno ya tiene su práctica. Feliz día.

10月12日

Mis “Pilares”

Dejadme hablar hoy de mis “Pilares”, de esas que me acompañaron y me siguen acompañando en mis tareas de párroco y a las que hoy iré felicitando. Decir sus nombres es deciros cómo la vida de una parroquia se va sosteniendo en pilares de dedicación y generosidad aunque no todas se llamen Pilar.

Mis “Pilares”

Pilar H. Casi ochenta años ¿o ya los has cumplido? Constantemente con la bolsita de purificadores –paños especiales que usamos en las misas- que va sucia y vuelve perfecta. Administradora, cobradora, de las cuotas del cementerio parroquial. Años y años.

Pilar B. Con sus setenta años. La cantora infatigable. Servidora de la Virgen en sus fiestas y eventos. En el consejo parroquial, y llevando un grupo de reflexión en su propia casa.

Pilar R. Catequista. ¿Cerca de los cuarenta? No puedo recordarla sin niños, y no puedo recordarla sin la sonrisa por delante.

Pilar O. Constante en su grupo de matrimonios, constante en esa disponibilidad para echar una mano en lo que sea preciso.

Pilar Y. En Caritas. Porque entiende que sin compromiso con los pobres la parroquia es como huérfana.

Que Dios y la Virgen os lo paguen. Quiero deciros en este humilde blog, que la gente como vosotros sois los auténticos pilares de esta iglesia nuestra. Gente sencilla, callada, sin pretensiones, pero dando su grano de arena generosamente para que la vida de la Iglesia se desarrolle y sea fecunda.

Gracias por todo. En mi nombre y en de la Iglesia. Y hoy especialmente, rezaré por vosotras.

10月10日

Cada día hay que dejar de creer en una cosa por lo menos

Que soy un cura raro es conocido. Lo que no saben es hasta qué punto. Tanto, que yo soy de los que opino que lo mejor que le puede pasar a un cristiano, a un católico, es dejar de creer cada día en un par de cosas. Y así conseguir creer tres o cuatro nada más, pero eso sí, a conciencia.

La gente es, somos, demasiado crédulos. Y acabamos colocando la fe en las mayores chorradas. Por ejemplo:

· En la historicidad exacta de la deglución de Jonás por la ballena y vomitera posterior

· En las lágrimas de la Virgen de X por los pecados de la humanidad

· En las apariciones de la Virgen, el Señor, San Fulanito y Santa Menganita donde quieren y cuando quieren

· En los mensajes de la Virgen a Doña Mengánez

· En la capacidad de la medalla de Santa X para librarte del purgatorio

· En la cofradía de su pueblo y en las cenas de hermandad…

· En la comunión del niño y la boda de la niña

· Y en la… Es igual, sigo, o se me entiende?

Esto no es serio. Convertir el mensaje de Cristo y del Reino en estas nimiedades es que es como de risa. Y claro, si tocas el mensaje de la Virgen de, las lágrimas de X, o las llagas de Z., pues ya sabes, réprobo, hereje, descreído y un poco rojo.

Yo debo ser de esos. Raro, descreído, secularizado y pelín rojo. Pero es que caramba, encontrarte con Cristo para acabar extasiado ante una encina porque una señora dice que el sol da vueltas de campana pues como que me cuesta trabajo.

Hay que creer en pocas cosas, pero hasta dar la vida. En Cristo el Señor, el Hijo de Dios, muerto y resucitado por nosotros. En la iglesia, comunidad de creyentes, en la celebración de la fe, en el mandamiento del amor a todos, y de manera especial a los más abandonados. Pues eso con ganas, con fuerza, con intensidad, hasta dar la vida por ello.

Y otras cosillas, pues hombre, no están mal. Vaya usted a la ermita de su pueblo a rezar a la Virgen. A la que rezaron sus padres y abuelos. A la de toda la vida. Colóquese con orgullo la medalla al pecho, que uno necesita tener el retrato de su amor. Lleve a sus niños a catequesis a la parroquia y a misa cada domingo. Intente amar a todos de corazón y saque un ratillo para estar con el que sufre. ¿Ve? Así de sencillito todo.

Rezar un poco, la misa y los sacramentos que no falten, cariño a raudales para todos, intentar ser buena gente, aunque nos confundamos.

Lo jorobado es dejar eso y montarse la fe a base de chorraditas. Y claro, así nos va. Pues nada hombre, deje usted de creer bobadas. Y ya sabe. Cristo, muerto y resucitado, centro de la vida.

¿Me explico? Por eso digo que yo de crédulo nada. Intento ser creyente. Intento. Y que Dios aumente mi fe.

10月9日

Nuevos datos del caso Josele y la niña

Pues sí. He tenido otro sms. Esto empieza a ser toda una novela de misterio. Y este nuevo sms decía, dice, lo siguiente:

“Niña dime algo de tu amiga que me muero”

Se complica. No son dos los protagonistas, sino tres. Niña, amiga de la niña, y Josele. Y Josele parece que no puede saber algo de forma directa de la amiga de la niña, pero desde luego le interesa tanto que se muere esperando esa información que debe ser vital, ya que su ausencia le hace morir.

¿Con estos datos aclaramos algo más la historia? Sigo esperando sugerencias a ver si entre todos escribimos esa historia entrañable de Josele, una niña y una amiga de la niña.

Tengo que decir que respondí al Josele con otro sms: “Te estás confundiendo de número. No soy la niña”

10月7日

Niña soy el josele

Eran algo más de las 19 h. Lo sé porque acababan de marcharse los primeros niños de catequesis y empezaban a llegar las señoras del grupo de vida ascendente. Y hale, el móvil que avisa de un mensaje. Los sms los miro cuando puedo. La mayor parte son pura publicidad de mi compañía de telefonía móvil. Pero lo miré. Nunca sabes si es algo importante. Y el sms, el mensajito, decía, dice, exactamente así:

“Niña soy el josele. Como va lo mio? Un besote”

Después del primer gesto de estupefacción, vi claramente que al Josele se le habían trastocado las teclas. Pura confusión. ¿Cuántas veces hemos cogido una llamada equivocada en el teléfono?

Pero me dio por hacer conjeturas. ¿Quién sería el Josele? Por el lenguaje y el nombre me imaginé a un chaval joven. ¿Enamorado de la niña? Quizá más me inclino por una relación profesional pero de confianza, donde la niña estuviera realizando algún encargo. ¿Y la niña? ¿Y el encargo?

Se me ocurre abrir una lluvia de ideas. A ver. Como si fuera un concurso. ¿Quién os imagináis que es el Josele? ¿Y la niña? ¿Y eso mío que tienen pendiente? Un besazo… ¿son pareja, amigos, gente que se conoce y donde hay confianza? Pues espero sugerencias.

Lo que me hacía sonreír era pensar: “verás tú cuando el Josele se eche a la cara a la niña y le diga… ya ni contestas a los mensajes… “

Yo no leo la Biblia. No la entiendo.

Nerviosos nos ponen el silencio y la paz interior. Somos gente de ruidos y carreras. Actividad a toda costa. Eficacia. Cuenta de resultados.

En medio de este ajetreo, encontramos llamadas a la pura contemplación. María, la hermana de Lázaro, lo entendió de forma tan intensa que cuando Jesús fue a su casa se sentó a sus pies para no perder una sola de sus palabras.

Los cristianos vivimos de muchas cosas. Nuestra vida se alimenta de escucha de la Palabra, de vida sacramental, de la caridad vivida en el seno de la comunidad y que se extiende a todos los hombres.

Y sin embargo la Escritura, la Biblia, no ocupa apenas lugar en la vida de cada cristiano. Se está celebrando ahora mismo en Roma un sínodo de obispos justo sobre esto. Necesitamos que la Escritura esté más presente en la vida y la misión de la iglesia.

Mucha gente dice que no lee la Biblia porque no la entiende. Y tienen su parte de razón, hay pasajes ciertamente complicados, sobre todo en el Antiguo Testamento. Pero también hemos de reconocer que el evangelio, las cartas, son textos que básicamente se pueden entender a la primera.

A mi gente la suelo sugerir que dediquen todos los días unos minutos a encontrarse con la Escritura, con los textos sagrados que confesamos son la palabra de Dios. Y les pido que lean apenas unos minutos, pocos, es suficiente, y que dediquen apenas un tiempo a pensar en lo que se ha leído. Y ese ejercicio transforma. Porque los cristianos sabemos los textos tan de memoria que no dejamos que sigan calando en la vida.

Las mismas lecturas del domingo, esa viña que no da el fruto esperado. ¿Qué me sugiere? ¿Doy los frutos que Dios y el mundo esperan de mí? ¿Cómo ir cuidando mi vida para dar os frutos que debo?

Os animo a sacar del estante esa Biblia añeja y olvidada. Tomarla en las manos, reconocer en ella la Palabra, y dejarse envolver e interpelar. Y la vida se va transformando.

10月5日

¿Ser cristiano es ser romano?

No se pasen, por favor…

No me identifiquen cristianismo con latín, soy hindú, y nuestras lenguas tienen otras raices.

No vinculen por favor liturgia con sus vestiduras romanas. Aquí, en las islas del Pacífico, nos resultan muy extrañas.

No nos hagan mantenernos quietos en las celebraciones. Ni nos reglamenten excesivamente lo que un africano puede bailar o cantar en una misa. Nosotros, si no cantamos y bailamos, nos sentimos fuera.

¿Por qué hablan siempre de cosas tan complejas? Soy mayor, no pude estudiar y no entiendo.

Yo les hablo desde la pobreza de mi gente en un país de Hispanoamérica. No terminamos de comprender que todos seamos hermanos cuando cristianos de otros lugares derrochan mientras aquí pasamos hambre.

Ya sabemos que nos lo han explicado muchas veces, y que es de la tradición, y la historia, y la riqueza multisecular de la iglesia. Desde los lugares en que vivimos aceptamos la liturgia romana, las formas romanas, la lengua de Roma, el latín. Pero nos resulta todo muy extraño.

¿Por qué para ser cristiano me tengo que vestir con la ropa, la mentalidad, las formas, los valores de Roma? Yo creía que había que revestirse de Cristo.

10月4日

Los frutos que no acabamos de dar

CALS56Y3CAEPTDLNCAVJ1A1OCAE0GJQHCAIMOC0OCAUF5RQ7CA3EU1BTCAAM0YHKCAYSSD1UCAADKYVLCAFQOVSVCA6FVKQ4CADBVMS0CA74N6J3CAN39MUTCAFTHQUK

¿No habéis leído nunca en la Escritura?: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

Si pensamos que Jesús es quien dice estas palabras, parece lógico que pensemos en el pueblo de Israel. Mimado por Dios, tenía como misión ser lámpara y luz, llamada a la vuelta a Dios para todos los pueblos. Pero Israel no fue fiel. Se cerró en sí mismo, olvidó a su Dios, vivió en la iniquidad, y no fue capaz de reconocer en Jesús al Hijo de Dios. Ese pueblo que debe producir sus frutos sería la Iglesia, la nueva comunidad nacida desde la resurrección de Cristo, y congregada por su Señor para extender una nueva forma de vivir que Cristo llamaba “el Reino de Dios”, que consiste en que todos los pueblos de la tierra un día serían hermanos, y en la tierra reinarían de una vez y para siempre el amor, la justicia y la paz, hasta que un día pudiéramos vivir todo en plenitud en Dios.

La pregunta que me hago en esta mañana es si realmente la Iglesia, antes, y evidentemente ahora, está siendo ese pueblo que produzca los frutos que Dios espera de nosotros. Y ni podemos decir que sí del todo, ni que no, rotundamente.

Creo que la iglesia ha sido capaz de salir de un territorio, Israel, para ofrecer el mensaje de Cristo por toda la tierra. Descubro en mi iglesia, los ha habido siempre, grandes esfuerzos por ofrecer a los hombres el don del amor significado en la atención a los pobres. Me siento orgulloso de tantos hermanos que viven su fe entre los pobres, de los que han hecho de su vida una vida para la oración constante, de las familias que sienten a Cristo en su vida y lo proclaman con gozo. Y con todo y eso, sigo sintiendo que le fe en Cristo debería dar aún frutos mayores.

Veo sobre todo en nuestra iglesia europea una iglesia demasiado mortecina, una iglesia de mayores. Los jóvenes se van alejando porque no sabemos ofrecer una palabra viva para ellos. Veo más miedos a la equivocación, que proyectos de evangelio aunque nos equivoquemos. Veo más ritualismo y moralismo que anuncio. Y sin embargo tenemos un mensaje que ofrecer: Dios te ama tanto que se ha hecho uno como tú en Cristo. Dios te ofrecer vivir en plenitud desde el amor generoso, la confianza en su presencia, la lucha por la paz y la justicia, el sentir que tu vida de hace grande cuando se dona sin límites,

Nos estamos acostumbrando a tirar así. Y no lo hacemos mal. En cada parroquia celebramos la fe, enseñamos el evangelio, hacemos esfuerzos por estar junto a los pobres. Cumplimos con la tarea encomendada. Y, sin embargo, sigo pensando que no removemos vidas ni conciencias. Y el gran fruto es que cada hombre se encuentre personalmente con ese Dios que se nos reveló en Cristo.

10月2日

Una carta muy especial desde el cielo

 

ACAYRR8QDCAYJDKP9CARM2YGPCALJU0XOCAVUC4ODCAYS6RKECACT13MNCAYX92MACAG8ENNQCAAK1PUCCANX1WA2CAQ6P80NCA1EWUN2CA3ASDBUCA4SCODSCA6EKQT3CALEUOG0CAZXI1KACA5XNXB6

Nos la hizo llegar ayer tarde Jaime, un niño de cuarenta años de cuerpo y un alma de chiquitín. Jaime nació con una discapacidad psíquica severa, que no le permitió ni siquiera permanecer sentado con normalidad. Llevaba años en un centro, en ese que visito de cuando en cuando, y siempre menos de lo que yo quisiera. Unos padres fantásticos, siempre a su lado, siempre preocupados por el niño. Ayer hizo un mes que Jaime se fue de entre nosotros.

Y ayer en su memoria celebramos la Eucaristía. Imaginad el salón lleno de niños grandes. Unos cuerpos de hombres y mujeres con unas mentes que se negaron a crecer. Y en medio Cristo, que pidió que dejásemos a los niños acercarse a Él.

Al final de la misa, la mamá de Jaime quiso decir algo, que intentaré contar aquí renovando la emoción que todos sentimos al escuchar sus palabras.

Se dirigió a los niños –esos niños grandes- y les dijo: “Ya sabéis cómo Jaime estaba muy malito. Los médicos no pudieron hacer más, y se lo ha llevado el niño Jesús. Pero no se olvida de vosotros. Tanto, que desde el cielo me ha enviado esta carta para que os la lea”.

Y seguía la madre, ahora leyendo esa carta mandada desde el cielo por el hijo que acababa de perder –y que yo os hago llegar desde el recuerdo de lo escuchado ayer mismo-:

“Queridos amigos: No lloréis por mí. Hace unos días que he llegado al cielo, y no sabéis lo bonito que es esto. Me he encontrado muchos niños y niñas jugando y la Virgen María cuida de todos nosotros. Hace sol, hay mucha alegría y ningún niño llora ni está enfermo. Estoy muy contento. Desde el cielo quiero deciros que me acuerdo de todos vosotros. De A., que tanta paciencia tenía conmigo; de B., que por primera vez en mi vida me llevó al cine, y aunque no entendía bien la película, comimos muchas palomitas; de C., que consiguió que pudiera pasar ratos sentado en mi silla; Del P. Jorge, que cuida de nuestras almas… “

No sé qué más decía la carta de Jaime. A esas alturas todos llorábamos.

Leí ese fragmento del evangelio que dice que Dios ha querido revelarse a los sencillos. Y pregunté a los niños –ay niños grandes, hombres y mujeres con mente simple- ¿dónde está ahora Jaime? ¡En el cielo, con Dios! Así respondieron. Sí. Así es. Así lo entienden y proclaman los más sencillos, los niños.

Al final de la misa también yo tuve palabras para Jaime. Y mirando al cielo le dije: “Jaime, nos alegramos mucho de que estés bien. Espéranos. Que un día también nosotros iremos a jugar contigo al cielo.