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    October 31

    ¿Bajamos al cementerio?

    Tal vez me lo tenga que hacer mirar, pero los cementerios me dan ternura, mucha ternura.

    Como cura de pueblo, de mi dependían tres cementerios. Y en el día de Todos los Santos acudía a celebrar a cada uno de ellos con mi coche convertido en una especie de capilla ambulante. En el maletero colocaba una mesa, manteles, vasos sagrados, vestiduras, unos frascos con vino y agua, la caja de las formas, misales, libros de cantos, las velas… Y con esa impedimenta, a pasar el día de cementerio en cementerio.

    Son una preciosidad los cementerios en el día de los Santos. Y la mayor belleza no está en las flores, sino en la cantidad de gente que va depositando cariño sereno y agradecido en las sepulturas de los suyos. El camposanto –qué palabra tan bonita- se convierte en un precioso parque del recuerdo que hasta sirve para que los niños conozcan su historia y aprendan a querer a sus mayores.

    - Mira, aquí están los abuelos. Y esa de ahí es la tía X, la que nos dejó la casa donde vivimos, y que nos quería mucho. Y aquí está D. Fulano, que fue cura del pueblo muchos años. Y al fondo está un niño que se le murió a la abuela de chiquitín.

     

    Hay gente que me dice que no hay que llevar a los niños al cementerio. No lo entiendo. Niños que ven la violencia más brutal en la tele, que tienen unas consolas donde se matan marcianos y no marcianos, que reciben clases de sexualidad desde niños… ¿y no pueden conocer la realidad de la muerte? Una tarde en un cementerio, recordando a la familia, y rezando por los que se han ido a mí me parece que es una clase de humanidad y de esperanza cristiana que hay que recibir de vez en cuando.

     

    El camposanto –mucho más cristiana la palabra que el triste cementerio- es un gozo de paz y de vida. Ahí está nuestra historia. La gente que forjó un país, un pueblo, con su esfuerzo y dedicación. Los que nos legaron mucho más que un apellido: valores, educación, la fe en Cristo. Aquellos que nos han querido y a los que quisimos y seguimos queriendo. Lugar para dar gracias por lo vivido y para rezar por la esperanza y la vida. Y no me digan que ahí no queda nada. Por supuesto que están ya confiados a la misericordia divina. Pero queda el mejor recuerdo de aquellos que se fueron Y vivimos de costumbres y signos. Y un signo del recuerdo es ir un día a su sepultura y dejar unas flores, un recuerdo y una oración.

     

    En un par de horas voy a acudir a la tumba de los míos. Mi madre, muy anciana, con sus noventa y tres espléndidos años, ya ha encargado las flores. Y sé lo que nos toca hacer. Primero, limpiar las lápidas. Luego, ir repartiendo las flores por las tumbas de los que más queremos. Primero, mi padre, que desde hace ya diecisiete años descansa con los suyos. Luego mi hermano, que se nos fue en plena vida, con sus cincuenta y siete años. Iremos también a ver a los abuelos, a los tíos, a esos a quienes hoy recordamos. Y dejaremos sobre cada lápida unas flores, una lágrima, y una oración esperanzada.

     

    Los cementerios suelen estar llenos de cruces, de crucificados. No por moda o porque sí. Sellar cada sepultura con una cruz es decir: aquí hay alguien de Cristo. Es proclamar que ahí yace un cuerpo bautizado, ungido por el crisma del bautismo y la confirmación. El cadáver de un cristiano, de una persona que celebró los misterios del Señor, que creyó en su Palabra y murió confiando en la resurrección. Y que igual que ha muerto con Cristo, confía en vivir con El por siempre.

     

    October 27

    Encaje de bolillos

    Misa de 12 en una pequeña parroquia rural. Día del Domund. Primer problema. Unir la liturgia dominical del día con el domingo mundial de las misiones. Segundo problema. En el pueblo están los ánimos revueltos por cuestiones que no vienen a cuento pero que afectan seriamente a la parroquia. Y hay que decir algo. Y cuando llego a celebrar la misa me está esperando una familia con las cenizas de un ser querido en su urna funeraria.

    - Falleció hace tres días y vamos a depositar sus cenizas en el cementerio. ¿Le importa pedir por él en misa?

    Cosas de estas me han pasado varias veces. Y ahí sí que son difícilmente aplicables las exactitudes litúrgicas por una simple falta de tiempo. A ver cómo se casan la liturgia dominical, el Domund, los problemas cotidianos y las cenizas de un señor que acaban de dejarme al pie del altar. Y ahí no vale eso de decir que el funeral por el señor en cuestión es mañana. Suelo resolverlo con la liturgia del domingo, a la que añado unas moniciones, alguna intención en la oración de los fieles, unas referencias en la homilía y todo el sentido común que uno es capaz de poner.

    Hoy sábado me vuelve a ocurrir. Liturgia dominical. Parábola del fariseo y el publicano. Mañana, beatificación de 498 mártires españoles en Roma. Y, encima, esta tarde, en la misa ordinaria del sábado, unas bodas de plata. Pues otra vez a hacer encaje de bolillos.

    Yo soy de la opinión de que no es malo celebrar todas estas cosas juntas. Más aún. Creo que traer a la celebración dominical unas bodas de plata o de oro es todo un testimonio de fe que merece la pena resaltar y más en estos momentos. Eso sí, lo que uno no puede hacer es convertir la misa en un show o repetición de boda, que también lo he visto, con paseíllo, padrinos, arroz y no sé cuántas más zarandajas.

    Hoy es sábado. Y una liturgia que nos llama a reconocernos limitados y a saber que vivimos en la fe no por nuestros méritos, sino por la gracia de Cristo. En la celebración todos somos pecadores. No sólo en la celebración, en toda la vida. Los pecadores nos acercamos humildes al altar a recibir no el premio de los justos, sino el alimento de los sencillos.

    Los mártires también lo eran. Pecadores, sencillos, supongo que con sus dudas y sus miserias. Pero supieron confiar en la misericordia de Dios y con su gracia resultaron vencedores en el combate. Y esta pareja que hoy va a celebrar sus veinticinco años de casados no está formada por seres perfectos, pero sabe que siguen juntos por esfuerzo propio y también por pura gracia de Dios.

    En la Eucaristía, que es acción de gracias, daremos gracias a Dios por tantas cosas hoy. Por su palabra, que siempre nos hace entrar en el propio corazón y revisar la vida. Por el pan regalado, alimento de mediocres que quieren seguir adelante. Por el testimonio de esos hermanos en la fe que aceptaron serenos la muerte por puro amor a Cristo. Por la fidelidad matrimonial de dos que se aman y siguen fomentando su amor año tras año.

    Y esto, que es de alguna manera encaje de bolillos, es traer a la vida de la parroquia una Palabra y una Eucaristía que se hacen vida en una beatificación, en unas bodas de plata, y en una comunidad que se va haciendo con el testimonio y la vida de todos.

    Sí. De vez en cuando en una celebración se juntan cosas. Hoy también tendré intención de misa por algún difunto. No pasa nada. Juntos delante de Dios, celebrando la vida, compartiendo gozos y penas y esperanzas. Pero todo eso hace comunidad e iglesia.

    Feliz sábado. Feliz domingo. Feliz día del Señor.

    October 25

    Mis hermanos mártires agustinos del Escorial

    Martires ok

    Este domingo, 498 nuevos beatos en la iglesia. Españoles. Víctimas de la guerra civil española en su inmensa mayoría. Me alegro mucho,. Aunque para algunos sea políticamente incorrecto.

    A los cristianos, como a cualquier otro grupo humano, nos gusta recordar y venerar a los mejores de entre nosotros. Cada uno con sus peculiaridades, cada uno con su testimonio. Y los católicos tenemos una forma de proclamar la ejemplaridad de una vida que es la beatificación o la canonización.

    Pues bien, este domingo, en Roma, en la plaza de san Pedro, la iglesia va a proclamar el extraordinario ejemplo de fe de un enorme grupo de hermanos que supieron aceptar la muerte con serenidad, perdón, ejemplo y entrega. Su único delito: ser cristianos, religiosos.

    Me siento especialmente feliz. Sabéis que he sido agustino, de los agustinos de El Escorial. No sólo no lo niego, sino que es para mí motivo de orgullo y satisfacción. Y con mis frailes sigo manteniendo una muy buena amistad. Yo creo que nunca dejaré de ser agustino de corazón y de gozarme con las alegrías de la Orden.

    En la guerra civil española fueron asesinados 107 agustinos de El Escorial. Muchos de ellos en Paracuellos del Jarama. El motivo: ser religiosos. Esa fue la única pregunta en su interrogatorio: ¿eres agustino del Escorial? Sí. Vale. Que pase otro.

    No sé nada de los otros mártires, o muy poco. Pero desde que llegué al Monasterio del Escorial el ejemplo de nuestros mártires siempre estuvo presente.

    Cuando fueron detenidos se estaba celebrando el Capítulo Provincial. Eso supuso que fueran llevados a la cárcel los mejores religiosos de la provincia en todos los aspectos: algunos académicos, profesores, el P. Provincial, los superiores y oficiales de cada casa… Y además, al ser el monasterio casa de formación, ahí estaban los novicios y los estudiantes de filosofía y teología. Algunos fueron fusilados con sólo dieciséis años.

    Todos fueron llevados a las cárceles madrileñas y en Paracuellos dejaron su vida.

    Noventa agustinos que serán beatificados este domingo. De ellos, sesenta y cinco de los del Escorial. El proceso del resto va más lento. Quiera Dios que también un día lleguen a ser beatificados.

    En su martirio hay testimonios muy especiales. Y se sabe que murieron proclamando que morían por ser agustinos, y proclamaron también públicamente el perdón.

    El P. Provincial, el P. Avelino Revilla, perdonó a los verdugos, y se despidió absolviendo a sus frailes.

    Conocí el cementerio que llaman de los mártires de Paracuellos hace unos cuantos años. Y me dejó marcado para unos cuantos días. Fosas enormes. Bestialidad humana. Yo sabía que ahí debajo estaban tantos hermanos muertos sólo por su condición de religiosos.

    No es revancha ni nada. Es dar gracias por la fidelidad de unos hermanos que supieron mantener su fe viva en la prisión, que ejercieron su ministerio entre los presos y que cuando llegó el momento acudieron serenos a la muerte. Y el domingo todo esto será reconocido y proclamado en Roma.

    Me siento muy feliz. Y no tengo más que decir.

    No estoy en contra de nadie. Pero me encanta celebrar la fe auténtica de unos hermanos. Y punto.

     

     

    October 21

    Harto, pero muy harto

    Estoy harto de ser el responsable de la destrucción del occidente. Estoy harto de los que pretenden hacerme vivir en la vergüenza y de los que han decidido que yo, por ser cristiano, y miembro de la iglesia, soy alguien destinado a vivir permanentemente pidiendo perdón por todos los errores del mundo.

    Hoy es el Domund. Domingo mundial de las misiones. Domingo que recuerda la ingente labor evangelizadora de la iglesia especialmente en tierras de misión. Sí. Porque desde su fundación la iglesia ha partido hacia los lugares más remotos para llevar la buena nueva del evangelio a todos los hombres. Pero no faltan bobos que han decidido que lo que se tenía que haber hecho era dejar a la gente como estaba. Que nos hemos cargado su cultura y su religión. Y que lo que hemos de hacer es dejarles en paz con su vida.

    Genial. El ideal es que los hombres hoy sigan viviendo como esas tribus perdidas de Australia que no sabe uno muy bien ni siquiera qué son. Y por lo visto hay que dejarles vivir pensando que Dios es un palo, un astro, un animalejo cualquiera, o alguien tan terrible que exige sacrificios humanos. Y cuando uno va a un país de misión, se acerca al más pobre, le enseña que Dios es amor, que Cristo dio su vida por nosotros, le cuenta que todos los seres humanos tenemos la gran dignidad de hijos de Dios, que nadie puede pasar por encima de sus derechos, que Cristo se nos da cada día en su Cuerpo y en su Sangre, y de paso se va a vivir con ellos y les enseña a leer y a escribir, y les pone una universidad cerca, y aprende con ellos a vivir como humanos… entonces viene alguien y te dice que estás matando la cultura indígena.

    ¿Qué es mantener la cultura? ¿Hacer que los hombres sigan viviendo en la prehistoria, y acudir de vez en cuando a hacernos la foto simpática como el que va al zoo? Ya sé que hubo abusos. No los niego. Pero no me hagan hablar de abusos. Que ojo para conseguir la supuesta igualdad social los millones de muertos que se produjeron. Y parece que eso no ocurrió nunca.

    No. No me da vergüenza ninguna ser miembro de una iglesia capaz de sacar de dentro de ella misma hombres y mujeres que están viviendo hoy con los más pobres de este mundo, comiendo lo que ellos comen, compartiendo sus chozas, llorando sus mismas lágrimas. Orgulloso de ser hermano en la fe de gente que ha ido dejando su vida generosamente por puro amor a Cristo y a los hombres.

    October 19

    Pequeña crónica de Tierra Santa

    Santo Sepulcro-2

    Viacrucis-2

    Ayer por la mañana llegamos, y tempranito. Tanto que salió el vuelo de Tel Aviv a las 5:00. Madrugando.

    Venimos muy felices. Una organización por parte de la agencia ciertamente perfecta. Y unos días cargados de emociones y vivencias que nos han ido removiendo casi momento a momento. Hemos reído, y cantado, y llorado a veces, y sabemos lo que es que dentro se nos ponga un nudo en el estómago. Estábamos tocando a Jesús.

     

    Los dos primeros días en Galilea. El primero con el añadido de poder celebrar misa en la mismísima gruta de la anunciación. Yo celebrando. Y a mi espalda, como retablo, la gruta-casa de María donde el ángel anunció que sería la madre del Salvador. Un nudo en la garganta. En esa gruta empezamos a tocar el misterio. Y eso es electrizante. Por la tarde, Caná, donde los matrimonios renovaron su compromiso matrimonial.

     

    Y el segundo día de Galilea nos llevó por la belleza de lo natural donde se entiende esa forma de hablar de Jesús usando la naturaleza misma. La misa, en el monte de las Bienaventuranzas, al aire libre, escuchando el canto de los pájaros. Ahí sí que se entiende bien qué es lo importante y la cantidad de cosas que nos perdemos por andar siempre tan apresurados. Visitamos el lugar de la multiplicación de los panes y los peces y también el lugar del primado de Pedro. Pedro... ¿me amas más que estos...? Seguimos con un paseo en barca por el lago. Qué bien suena en el lago de Tiberiades eso de "Tú has venido a la orilla..." Por la tarde, visita al monte Tabor -la transfiguración- y acabamos el día renovando el bautismo en el mismísimo río Jordán.

     

    El tercer día, el domingo, dejamos Galilea para ir hacia Judea. Visita a las ruinas de Qumran y Jericó. Y un bañito en el Mar Muerto que tiene un no sé qué entre divertido y curioso. Por la tarde, la misa en Betania, el lugar en dónde vivían Lázaro, Marta y María.

     

    Al día siguiente tocó comenzar por el Monte de los Olivos recorriendo lugares especiales: la iglesia de la Ascensión, la iglesia del Padre Nuestro, la del Dominus Flevit, el lugar de la tumba de la Virgen, la capilla del prendimiento del Señor, y acabar la mañana con la misa en la iglesia de Getsemaní, oscura, profunda, teniendo en medio de nosotros esa roca sobra la cual Jesús oró y lloró en esa noche terrible, y rodeados en el jardín exterior por olivos milenarios. Aún pudimos acercarnos a la iglesia en que se conmemoran las negaciones de Pedro, y en cuyo exterior está esa escalera que Jesús recorrió varias veces en la noche del jueves santo. La tarde fue densa. La iglesia de la dormición de María y el cenáculo, donde los sacerdotes podemos renovar las promesas sacerdotales. Y donde lo hice, delante del grupo, que a todos os representaba y que me costó derramarme en lágrimas. Pero Tierra Santa es lugar para dejar salir emociones. Dónde mejor! Y esa tarde acabó en el muro de las lamentaciones. Impresiona la fe de un pueblo orando y pidiendo sobre todo la restauración del templo. Entre las rendijas de esas piedras milenarias, los judíos meten papelitos con sus súplicas. Yo coloqué uno con una sola palabra: TEMPLO. Y sé que Dios lo ha entendido.

     

    Estamos ya a 16 de octubre. Una buena madrugada para iniciar el Vía crucis a las 6:30 por la Vía Dolorosa antes de que se abran los comercios y aquello resulte intransitable.

     

    Llevando la cruz entre todos, participando todos. Recorriendo con la cruz las calles de Jerusalén hasta llegar al calvario, hoy dentro de la iglesia del santo sepulcro. Impresionante tocar la misma roca que sostuvo la cruz. A la salida nos hicimos esa típica foto de grupo que os adjunto también:

    En esa mañana pudimos aún llegar hasta el pueblo de Juan el Bautista. Visitamos la iglesia y la gruta de su nacimiento y después la iglesia de la Visitación.

     

    La tarde en Belén. Primero, el campo de los pastores. Después, la iglesia del nacimiento: Adeste fideles, Noche de paz... en una pequeña capilla, en la gruta de san Jerónimo, Dios ha nacido este año en octubre. Lo más triste, los codazos para poder entrar en la misma gruta del nacimiento. Una multitud y había que conseguir entrar ahí. Oigan, que la gente se colaba!

     

    El último día, el 17, visitamos la piscina probática, donde se recuerda la curación del paralítico y el lisostrotos, un pavimento hecho con las mismas losas que Jesús pisó en su pasión. Impresionante.

    Y para guinda, la misa del último día en la iglesia del santo sepulcro, cantando el aleluya, porque quisimos ir a Tierra santa no para recordar a un muerto, sino para celebrar al que vive para siempre. Aleluya! El final, poder entrar en la cámara donde Jesús recibió sepultura. Pero sobre todo, donde resucitó. Lo malo otra vez las colas, y la gente que quiere colarse y los codazos... Pero bueno... nunca dejaremos de ser humanos.

     

    La tarde quedó libre. Y nos perdimos por las callejuelas de la vieja Jerusalén, aspirando el olor a especias, a gente,  a culturas, a vida... Compras, regateo, bromas... Eso es Jerusalén. Eso también nos lo traemos muy adentro.

     

    En fin, una croniquilla rápida, donde seguro he omitido cosas interesantes. Pero ahí está lo fundamental. Venimos locos de contentos. Llenos. Felices. Vamos, que estamos empezando a pensar dónde hacemos la próxima!

    October 09

    Nos vamos a la casa del Señor

    Jerusalén

    En un par de días, este jueves, estaremos volando hacia la casa del Señor. Un grupo de veintiséis personas de la parroquia que nos lanzamos a recorrer el país de Jesús. Una peregrinación de ocho días que nos va a ir llevando por los mismos lugares que Jesús recorrió en su estancia entre nosotros.

    Ya lo estamos imaginando: el ángelus, en Nazaret. Renovar el bautismo en el Jordán. Surcar el lago Tiberiades. Pasear por la vía dolorosa evocando el viernes santo. Tocar el sepulcro del maestro. Muerte, resurrección. Belén, pastores… hoy os ha nacido un salvador. Tocarlo, pisar esos mismos lugares, ver lo que vio y oler el mismo aroma.

    Nos vamos apenas ocho días que los intuyo cargados de emoción y hondura espiritual.

    Ya contaré cosas. Hoy sólo quiero deciros… hasta dentro de unos días.

    Tierra Santa es ese lugar que habría que visitar al menos una vez en la vida. Y dejarse envolver por dos mil años de fe, de peregrinos que han ido a postrarse a los pies del maestro. Lo más grande no es sólo que Jesús viviera allí. Lo más extraordinario es que en esa bendita tierra nos vamos a encontrar también con le fe y la entrega de los creyentes en cada piedra.

    Tierra de contrastes. Lugar de encuentro de las tres grandes religiones. Y en medio, siempre, siempre, Jesús, repartiendo su pan y su palabra.

    Os lo contaré. Felices días. Nosotros, un grupo de peregrinos de Madrid, nos vamos cantando. “Ya están pisando nuestros pies, tus umbrales Jerusalén”.

    October 06

    Hoy es la fiesta de la Beata Mogas

    Mogas

    Qué corrientita la vida de la gente buena. Celebramos hoy en mi parroquia y entre sus hijas de forma especial, la fiesta de la Beata María Ana Mogas Fontcuberta, fundadora de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.

    Algunas fechas para enmarcar su vida. Nace en Granollers (Barcelona, en 1827. Huérfana desde niña, fue cuidada y educada por su madrina, María Mogas, en Barcelona. Comienza su andadura comunitaria en 1850, cuando unida a un pequeño grupo de mujeres se instala en Ripio con el deseo de dedicarse a la enseñanza de niñas pobres. En 1865 llegan a Madrid, ciudad en la que también se dedicarán con ahínco a la educación de las niñas necesitadas. Otras fundaciones fueron surgiendo entretanto: Fuencarral, Córdoba, Toledo, Santander… Y en ellas, los pobres siempre en el centro.

    Fuencarral, antes pueblo, hoy distrito de Madrid, resultará para ella una de las fundaciones más queridas. Y en Fuencarral sigue hoy con gran prestigio académico y formativo el colegio que abrió la M. Mogas y que hoy regentan sus hijas. Murío precisamente la beata en la casa de Fuencarral el día 3 de julio de 1886. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el día 6 de octubre de 1996, quedando justo este día como día de su fiesta.

    Mi pequeña parroquia está en Fuencarral, lógico que aquí tuviera ella una parroquia dedicada a su vida y su servicio eclesial. Ayer viernes los alumnos del colegio acudieron a la iglesia. Y en ella rezaron, escucharon las maravillas de la madre y ellos mismos expresaron su contento por la fiesta.

    Durante este fin de semana en la parroquia celebraremos la misa de la Beata María Ana Mogas. Y mañana domingo, día 6, con el envío de catequistas. Nos parecía que justamente la fiesta, con ese ejemplo de entrega ala enseñanza de los más débiles, era buen momento para tomar conciencia de nuestra labor de catequistas.

    La iglesia está este fin de semana gozosa con la fiesta de su titular. Sus hijas, sus religiosas, desde el colegio que ella misma fundó, han hecho llegar unos centros de flores que lucen hoy convocándonos a la celebración.

    Vida sencilla la de María Ana Mogas. Vida franciscana de austeridad y sencillez, que no simpleza. Vida de oración profunda. Vida disponible para estar al servicio de los pobres ahí donde el espíritu les fue sugiriendo a través de la invitación de tantos buenos pastores que descubrieron en ella un don para sus fieles.

    Nosotros, hoy, seis de octubre, y todo este fin de semana, nos miraremos en ella. Y le pediremos para nosotros lo que quiso vivir: espíritu franciscano de sencillez y asombro ante las maravillas de Dios; espíritu de disponibilidad ante los pobres.

    Beata María Ana Mogas ruega desde el cielo por nosotros.

    October 04

    La paloma bizca de Kazakistán

    ¡Pasen y vean, señoras y señores! Pasen y contemplen lo nunca visto: no se trata de la paloma bizca de Kazakistán, ni de la vaca loca de Bristol. No es la pulga saltarina de Borneo ni la serpiente virgen de Sumatra. Más raro que el mono violinista de la selva del Orinoco y más extraño que la mariposa contable. ¡Pasen a mi parroquia... vean lo más extraordinario!

     

    A ver. Vamos por partes.

    Primeros días de catequesis. Y en toda parroquia que se precie comienzan las primeras entrevistas de los padres que necesitan hablar con el señor cura párroco. La inmensa mayoría con el mismo tema. Vera usted, es que tenemos dos niños, se llevan poco ¿sabe? Y nos haría mucha ilusión que hicieran su primera comunión juntos. Ya sabemos que es una tontería, pero, verá usted, nos hace tanta ilusión…

    No, si yo comprendo la ilusión de verlos juntitos aunque se lleven casi dos años. Lo que no me cuadra es que no los lleven a la misma clase y al mismo curso, ni que los pongan las vacunas a los dos al mismo tiempo. Incluso cuando al mayor le operaron de apendicitis, pues tampoco ingresaron al pequeño. Y digo yo, con lo bonito que hubiera sido los dos hermanitos operados al tiempo… con sus vacunas a la vez y en el mismo curso en el colegio. Pero no. Lo de juntos sólo hace ilusión para las comuniones. Vaya por Dios.

    Suelo dar una solución: retrasar la comunión del hermano mayor un año. Pero los padres me dicen que eso no. Lo entiendo… un año sin recibir a Jesús el mayor… es una pérdida grande. Pues no. No es por eso. Es que si el mayor se espera va a parecer un almirante de verdad o una novia, dependiendo de los cromosomas de la miniatura.

    Hace ilusión que vayan juntitos. Sobre todo a los padres, que se ahorran un banquete y de paso se ahorran aguantar a los tíos y a la pesada de tu madre dos años seguidos.

    Cada niño tiene su proceso. Cada niño tiene su clase en el colegio. Cada niño su ilusión. Cada niños sus amigos y compañeros. Pues no. Ilusión la de papá y mamá que con una celebración solucionan a los dos.

    Esta es la principal razón para ver al párroco al iniciarse el curso. Párroco intolerante, por supuesto, empeñado que cada niño haga su primera comunión en el curso que toca, con sus amigos y sus compañeros. Y párroco intolerante que cada día se levanta preguntándose. “¿Y cómo podría yo hacerle hoy la puñeta a algún feligrés?”

     

    Otro caso. Algunos menos.

    -         Oiga usted, señor cura… ¿no podríamos cambiar al niño de día de catequesis? Es que, claro, lunes y miércoles tiene inglés… y martes y jueves entrena… Así que se lo mando el viernes.

    -         Ya pero mire, el viernes el grupo es enorme y no caben más niños…

    -         Bueno, bueno, usted me hace el favor, que ustedes lo hacen por Dios…

    -         ¿Y no puede entrenar otro día?

    -         No, no... tiene que ser justamente martes y jueves. Y si hay muchos niños pues usted me lo coge aunque sea al niño solo y se lo va explicando.

    -         Ya… ¿Y el entrenador del niño no podría entrenar al niño solito los viernes?

    -         Que cosas tiene usted, por Dios…

     

    Esto todos los días. Esto es lo normal. Pero ¡tachín, tachán! Hoy me ha ocurrido una cosa extraordinaria: no se trata de la paloma bizca de Kazakistán, ni de la vaca loca de Bristol. No es la pulga saltarina de Borneo ni la serpiente virgen de Sumatra. Más raro que el mono violinista de la selva del Orinoco y más extraño que la mariposa contable.

    Atentos. Que estas cosas sólo pasan una ven en la vida. Verán. ATENTOS. MUY ATENTOS.

     

    Llega una mamá y me pide entrevista. Y ¡oh sorpresa! Es feliz con la catequesis de su hija. No quiere cambio de día y está encantada con la catequista. Y a pesar de tener dos niñas que se llevan poco en edad, tampoco quiere que hagan la primera comunión juntas. Hasta aquí como la mayoría de los padres. Seamos sinceros.

    Pero es que, además –ADEMÁS- me ha traído materiales de apoyo para la catequesis que había recibido en su lugar de trabajo. Y ADEMÁS material escolar por si algún niño no tiene. Y ADEMÁS se ha ofrecido, a pesar de sus mil ocupaciones, para suplir a las catequistas si algún día tienen problemas.

     

    ¿Lo ven? ¿Entienden lo que me ha pasado? Prácticamente los lagrimones se me caían. He gritado: ¡milagro, milagro! Y no he cantado un solemne Tedeum porque los niños que estaban en catequesis en la iglesia hubieran temblado por la salud mental de su párroco.

     

    Pero sí. Esto ha ocurrido. Un suceso extraordinario. “No se trata de la paloma bizca de Kazakistán, ni de la vaca loca de Bristol. No es la pulga saltarina de Borneo ni la serpiente virgen de Sumatra. Más raro que el mono violinista de la selva del Orinoco y más extraño que la mariposa contable”.

     

    Hoy ha ocurrido en mi parroquia. Y os lo quería contar.

     

    P.D. Cualquier parecido con la realidad es mera ¿coincidencia?  

    October 03

    Ni presbítero, ni sacerdote, ni ministro... Yo, cura

    Es como me gusta presentarme, Hola soy Jorge, cura.
    Las palabras son todo y no son nada. Como las banderas, los escudos, los símbolos... somos humanos y vivimos de palabras, de gestos, de detalles.
    Y a un servido se le puede llamar de muchas formas. Y depende quien lo haga, utiliza unas palabras u otras. Por ejemplo, los documentos oficiales nos denominan preferentemente "presbíteros" = ancianos... Gente que tiene hasta su lugar propio en el templo: el presbiterio. Más vulgarmente, se nos denomina "sacerdotes", que culturalmente es un término qie significa a aquel que tiene el oficio de la intermediación entre la humanidad y la divinidad. Una casta. Un grupo social de prestigio e influencia. Y sigue sin gustarme el término. Cosa de manías propias.
    A mí me gusta más eso que dicen en los pueblos "del señor cura". Y la gente sabe muy bien lo que se dice. El señor cura es el que dice la misa, y da la catequesis, y visita a los enfermos, y vive justo al lado de la iglesia y si le llama siempre responde. El cura es ese a cuya puerta se llama, se pide, se exige y se le disculpan tantas cosas.
    He aprendido a ser "cura" sobre todo en el pueblo. Y en el pueblo yo sé lo que es decir misa, y vivir la fiesta, y enterrar a los muertos y bautizar a los niños. El cura de pueblo se conoce los bares, pero no vive en ellos. Y come con quien surge, y en los días de fiesta con el ayuntamiento, y el médico y... porque es bueno que las "fuerzas vivas" estén unidas y colaborando para que todo salga adelante.
    El cura de pueblo siempre ha sido considerado entre parte del clero como eso, el cura de pueblo, siempre como un escalón más bajo. Que no puede celebrar misas de pontifical, pero que se las apaña para que no falten los sacramentos. Ni puede organizar las mejores conferencias, e incluso a veces hasta dice cosas rayanas al menos en lo peligrosillo, pero que tiene una palabra siempre amable y humana para cualquier feligrés.
    El cura tiene carencias en formación, o en algún tipo de formación. No domina los entresijos del derecho canónico, y le falla algun detalle de la liturgia que se come alguna vez, pero celebra convencido de que Dios se hace presente, y de que a Dios esas cosas del derecho le lían un poco.
    Cura. Yo cura. Quisiera ser de verdad cura. Humano, sensible, pecador, esperanzado, alegre, capaz de mirar con ternura a cada persona que pasa a mi lado.
    Me faltan muchas cosas en la parroquia y en mi vida. Me falta fe, me falta caridad... ¿recuerdan esa canción? , me sobran miedos al que dirán, me falta tanto para ser como Jesús... Pero sacerdote, casta sacerdotal, mediador, intermediario plenipotenciario no, eso no. Presbítero, dirigente, director, anciano que de todo sabe y todo lo manda y organiza... no.. creo que no seré capaz. Yo, cura. Como de pueblo. Carente de muchas cosas. Limitado en más. Lleno de defectos como tantos. Sin más tesoro que el de decir: Quiero creer en ti cada día Señor, quiero que te conozcan, quiero que venga tu reino.
    Y ten piedad de este pobre pecador.